Domingo 04 de diciembre 2022

Sabores de mi Tierra: las ganas de emprender

Redacción 16/04/2022 - 00.48.hs

Gustavo Montenegro y Martín Morante trascendieron su amistad y sus trabajos habituales y se asociaron para abrir "Sabores de mi Tierra", un almacén gourmet que además ofrece un cálido espacio para el encuentro.

 

Pasar del intento a la concreción. De las ideas a la realidad. De salir de la ya remanida zona de confort y jugarse por algo nuevo, por nuevos desafíos. Mucho de eso fue lo que motivó a dos amigos a correrse de sus lugares seguros y apostar por una nueva categoría, la de emprendedores. Y de allí nació "Sabores de mi Tierra", un almacén gourmet que tiene mucho más que productos del día a día. Ofrece un espacio ideal para el encuentro, un rincón lleno de calidez que invita a compartir un buen rato en pareja, en familia, con amigos o con compañeros de trabajo. Para una pausa necesaria en medio de la rutina.

 

"Llega un momento en que se te hace cada vez más fuerte la sensación de querer hacer algo distinto, de generar otra cosa por fuera de tu profesión. Y también es muy común que uno no se anime, que se quede en el amague, sobre todo si estás solo, pero si es en equipo, junto a un amigo es mucho mejor y mucho más fácil. Y en una cena que compartimos, hablamos y luego de un tiempo finalmente salió la idea de abrir un almacén", cuenta Martín Morante (50 años), mucho más conocido por su guardapolvo blanco y estetoscopio de cardiólogo y por su cargo como titular del Colegio Médico de la provincia que por su perfil emprendedor.

 

"En mi caso siempre estuve muy vinculado al comercio, tuve negocios de ropa, otro dedicado a los chicos, también una distribuidora que después fue vinoteca. Siempre me gustó el rubro comercial y también trabajé mucho con obras sociales, hasta que me llamaron para intervenir el gremio de Utedyc", explica Gustavo Montenegro (51), que desde hace 12 años está al frente de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles y, desde hace dos meses, también al frente de un local gastronómico en pleno centro santarroseño, en Leandro N. Alem 172 (el teléfono es 2954 868288).

 

El vínculo entre ambos surgió luego de una consulta médica. Gustavo tenía un problema de presión -"por los problemas en el gremio", se ríe- y fue al consultorio de Martín. Desde allí comenzó la amistad que hoy se extiende en una sociedad comercial en la que Gloria cumple un rol fundamental, porque es la encargada "full time" de Sabores de mi Tierra.

 

"Cuando empezamos a hablar más seriamente de abrir el negocio Gloria pasó a ser clave porque ella también es del grupo de amigos en común y además se jubiló de su trabajo como auditora en el Colegio Médico, entonces cuenta con la experiencia, el tiempo y las ganas de ser la encargada del local, que es fundamental porque está todo el tiempo encima y lleva adelante la premisa de la buena atención, de brindar un servicio porque eso es lo que la gente demanda, que la atiendan bien en estos tiempos de tanto malestar y que se combine con buena calidad y buen precio", señala Martín.

 

Gloria Frezzi habla del antes y después del local que abrió el 7 de febrero. Y cómo la transformación comenzó en septiembre del año pasado, cuando hubo que restaurar el edificio y dejarlo como nuevo. Luego convocaron a una arquitecta y allí se diseñó un espacio para el disfrute: mesas y sillas de madera rodeadas de una buena variedad de vinos y otras bebidas que invitan al encuentro junto a una suculenta tabla de fiambres.

 

Reuniones y picadas.

 

"Desde la vereda se ingresa al almacén y un patio interno, que quedó muy lindo, separa la sala donde se puede venir a compartir una tabla de fiambres y tomar una copa o una cerveza. Ya hemos hecho eventos sociales y esta semana tenemos un cumpleaños. Tratamos también de que la gente se acostumbre a salir del trabajo y venga a disfrutar de un trago, de unos fiambres exquisitos, de buena música y de un rato de charla antes de irse a su casa", señala Gustavo.

 

Pero en Sabores de mi Tierra también se pueden pedir "los mejores sandwiches que vas a encontrar", según aclara enfática Gloria. Y los de los distintos fiambres además de los de milanesa, "una verdadera delicia que pueden ser de carne o pollo". Compañeros ideales para el almuerzo en la oficina, en la facultad o en la casa.

 

Y la otra especialidad que llena la vista ya desde lo estético son las picadas, armadas con un encanto artístico que es imposible de ignorar. "Hemos hecho picadas hasta para 18 personas y la gente queda encantada porque están armadas con una decoración muy especial, además de que son riquísimas obviamente", resaltan los dueños de un lugar que abre de lunes a lunes desde las 10 hasta las 14 y desde las 17.30 hasta las 21.30.

 

-¿Qué los motivó a poner en marcha el emprendimiento más allá de las ganas de cambiar un poco sus rutinas laborales?

 

-"Creo que las ganas de hacer, de generar algo porque hoy tenemos cuatro puestos laborales cubiertos y eso es muy importante. Abrimos el negocio en verano, justo después de ese último pico de casos de coronavirus y la verdad que el momento era muy complicado, pero eso también es importante porque si mirás la coyuntura nunca es el momento: la crisis económica y social, la pandemia, la guerra... siempre hay excusas válidas para no hacer, pero creo que si uno se decide y lo hace con esa idea de generar oportunidades puede funcionar. Nosotros pedimos créditos en el Banco Pampa para poder abrir y equiparnos y recién estamos arrancando, así que es una apuesta a futuro, pero estamos muy contentos con haber dado el paso y trabajar en equipo", resume Martín.

 

"Creo que hay una etapa de la vida en la que está bueno animarse, en pasar del intento al 'finalmente lo hago' porque si no siempre te da vueltas que podés hacer algo distinto a tu profesión y te quedás ahí renegando sin concretar. Tenemos la idea de crecer, de estar atentos a lo que nos pide la gente y tener el mejor servicio", agrega Gustavo.

 

Los pedidos de sándwiches salen de la cocina y la tentación es irresistible. La frescura y sabor que tienen los de miga aportan otra opción. Todo se combina para que ese lugar cuyo nombre surgió de una poesía, invite a pasar. Y a quedarse.

 

"Un colega médico que es de General San Martín vino a la inauguración y como le gusta escribir nos hizo un poema que habla sobre sabores de mi tierra así que ni lo dudamos, así quedó. Ahora estamos haciendo un cuadro y ya le reservamos el lugar en una pared de la vinoteca. Hoy disfrutamos de haber dado este paso, creo que desde chicos crecimos dentro de estructuras bastantes rígidas, mi familia entera vive en Entre Ríos y en mi casa jamás se les hubiese ocurrido que podía estar hoy al frente de un almacén. Por supuesto que te puede ir bien o mal, pero lo importante es saber que lo intentaste", dice Martín y Gustavo coincide. Porque el paso ya lo dieron y el camino emprendedor está en plena marcha. Y a puro sabor.

 

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