¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Sabado 28 de febrero 2026

Un método del bienestar

Redacción 28/02/2026 - 00.06.hs

De la mano de las tendencias que apuntan a una mejor calidad y a una mayor expectativa de vida, el ejercicio físico ocupa un lugar clave. Y el Pilates suma cada vez gente que lo practica, como en el centro “Colibrí”, de la mano de la profesora Ana Paula Mayoral.

 

Como sucede con muchas actividades, inventos o marcas; es el apellido de quien las creó el que las bautiza y luego se populariza bajo ese nombre. Como sucedió con el alemán Joseph Pilates, quien durante la Primera Guerra Mundial ideó un sistema como una forma de acondicionamiento físico en campos de prisioneros. A lo largo del siglo XX ese método se profesionalizó y, a modo de ejemplo, llegó a la Argentina a comienzos de los 2000, con las primeras máquinas y estudios especializados. Y hoy, lejos de tratarse de una moda pasajera, dicha forma de entrenamiento se posicionó como una herramienta efectiva para el bienestar físico y mental, con aplicaciones que van desde el deporte a la rehabilitación clínica.

 

“Pilates es un método y como tal tiene una sistematización, tiene un equipamiento y cada equipamiento tiene una secuencia de ejercicios, no es que te subís y hacés cualquier cosa. Luego, de acuerdo a tu búsqueda y objetivos, vas subiendo en niveles. Lo hace gente de todas las edades, en nuestro caso desde adolescentes en adelante, y no es algo exclusivo de las mujeres como por ahí se cree sino que muchos hombres lo practican. Cada vez más, cuando más conocen, más se enganchan”, asegura Ana Paula Mayoral, una santarroseña de 47 años que luego de recibirse de profesora de Educación Física realizó un largo camino de aprendizaje y preparación para, entre otras cosas, ser profesora de Pilates.

 

Ana Paula tiene su lugar en el espacio “Colibrí Studio”, en la calle Emilio Civit 330 (primer piso) de Santa Rosa, un hermoso y cálido sitio que además de Pilates también brinda distintos tipos de yoga, de flexibilidad y de acrobungee; todas actividades que tienen como objetivo el bienestar personal a partir de distintas necesidades, búsquedas y demandas.

 

“Toda la vida bailé, hice danza jazz, gimnasia deportiva. Fui al colegio Ciudad de Santa Rosa y ahí tuve la orientación en Educación Física, así que como que estaba el camino marcado. Hice la carrera universitaria en Buenos Aires y luego de recibirme me fui a vivir a España. Estuve ocho años y realicé toda la formación de pilates, allí fue donde descubrí el método. En ese tiempo siempre estuve en contacto con amigas y colegas que trabajaban acá, en Santa Rosa, y Mariela Ruggeri fue quien creó el espacio junto a Liliana Lorenzo y Leandra Leturia. Siempre trabajamos juntas y cuando Mariela se va, Colibrí queda en manos de ‘Lili’ junto a Leandra y Olivia García, que es profe de Yoga. Yo siempre acompañé el emprendimiento pero no como socia. En 2023 sufrimos la terrible pérdida de Lili así que hubo replantear todo, decidimos seguir y entonces ahí sí me sumo para manejar la administración y todo lo relacionado a Pilates”, le cuenta Ana a LA ARENA apenas terminada una clase en horario de tarde donde personas de muy distintas edades salen sonrientes y satisfechas por los ejercicios realizados en esas camas que permiten estirar, incluso, esos músculos que siempre parecieron ocultos o que ni siquiera tenía noción de que

 

estaban ubicados en algún lugar del cuerpo.

 

Método.

 

“Pilates tiene una persona que es instructora pero no somos médicos, no estamos para rehabilitar sino sólo para dar un método de entrenamiento. Sí ayudamos en una rehabilitación física pero en un trabajo interdisciplinario, junto a un kinesiólogo por ejemplo. Se trabaja con la resistencia de los resortes y el peso del propio cuerpo, se trabaja todo en conjunto las capacidades de cada persona”, explica la especialista.

 

Cuando el Pilates desembarcó en el país no sólo se realizó una adaptación del método clásico, sino que, además, “se integró con la kinesiología”, y muchas facultades de medicina ajustaron los ejercicios para mayor seguridad. Esta transformación permitió que el Pilates evolucionara hacia una versión contemporánea, más accesible y centrada en la funcionalidad del cuerpo, sin perder su rigurosidad técnica. Hoy, los instructores formados en el país gozan de reconocimiento internacional y el método se aplica en múltiples entornos: gimnasios, centros de rehabilitación, consultorios médicos y entrenamientos deportivos.

 

“Es cierto que hoy se vive un boom de la actividad, y en eso fue clave la pandemia porque mucha gente se dio cuenta que lo que la sostuvo en mente y cuerpo fue moverse, realizar actividad física todos los días. Ese factor, más toda la tendencia del bienestar, de una mejor calidad de vida, de una mayor expectativa de vida generó que muchísima gente se interesara por el Pilates y entonces eso motivó la masificación”, señala Mayoral.

 

Crecimiento.

 

Según datos de la plataforma estadounidense ClassPass, el pilates encabezó el ranking de reservas globales de clases fitness en 2025. A la par, las disciplinas de bajo impacto -como el yoga- crecieron más del ciento por ciento en comparación con el año anterior. Este aumento refleja una búsqueda más consciente de bienestar físico, sostenibilidad en el entrenamiento y prevención de lesiones.

 

-¿Y qué le dirías a quien por ahí tiene interés o ganas de empezar con la actividad?

 

-Que se animen, que se acerquen, que conozcan. Por ahí lo que se muestra en redes sociales es lo que sale hermoso, el ejercicio ya resuelto y no se ve la gente que viene y empieza de cero. Está bueno probar más de un día, porque con solo una clase no vas a aplicar todo lo que se puede hacer, sino que está bueno continuar hasta que el cuerpo llegue a una adaptación. Cuando vos comenzás este tipo de actividades por supuesto que al principio te duele todo, pero es justamente porque el cuerpo necesita esa adaptación para después comprobar el bienestar y los beneficios que te brinda.

 

'
'