Viernes 21 de junio 2024

Una huella de trabajo

Redacción 30/09/2023 - 11.49.hs

Mónica Álvarez Redondo y Gisela López son ingenieras en Recursos Naturales y Medio Ambiente y socias en “Traza”, una consultora ambiental especializada en distintas tareas y trabajos dentro de ese rubro.

 

“Que la huella que dejemos sea ambientalmente replicable”, dice la breve descripción que escribieron a modo de presentación pero que es una síntesis perfecta de lo que hacen y de lo que proponen. Porque sus profesiones y los trabajos que realizan se emparentan directamente con un factor determinante en el planeta de hoy: el impacto en el ambiente que deja la huella humana.

 

“Nos conocimos en la Facultad y la vida nos fue llevando por momentos y etapas distintas de cada una, pero siempre vinculadas por nuestra profesión. Como compañeras de estudio, como amigas, como colegas y hoy como socias”, resaltan casi al unísono Mónica y Gisela, las responsables de “Traza”, la consultora ambiental en la que decidieron unir sus años de experiencia, trabajo, conocimiento y profesionalismo.

 

Mónica Álvarez Redondo tiene 44 años y Gisela López 38. Ambas son ingenieras en Recursos Naturales y Medio Ambiente y las dos se recibieron en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNLPam. Hoy combinan su trabajo privado con la docencia pública tanto en esa Facultad como en la de Agronomía, lugares donde el impacto ambiental ocupa hoy un lugar preponderante en la currícula de estudio.

 

“En mi etapa como estudiante tenía la necesidad de trabajar y entré como secretaria en Cecla (la Cámara de Expendedores de Combustibles, Lubricantes y Afines de La Pampa). Era una tarea solo administrativa, pero en ese momento se hacía cada vez más notoria la necesidad de abordar cuestiones afines a lo ambiental, sobre todo la gestión de residuos peligrosos, así que me ofrecieron seguir pero en lo referido a esa área. En ese tiempo me recibí, obtuve una beca del Conicet y siempre seguí vinculada a la Cámara y también se sumó Mónica para distintos trabajos”, resaltó Gisela en la oficina de ‘Traza’, en la calle Dante Alighieri 1115 y cuyos números de contactos son (2954)-583647 y 311080.

 

Servicios.

 

“Trazar, proyectar, dejar huella”, se completa la descripción de un emprendimiento que brinda servicios de asesoramiento ambiental integral, estudios de impacto ambiental, planes de gestión ambiental, gestión integral de residuos peligrosos, diagnósticos, monitoreos, planes de compensación o saneamiento, estudios hidrogeológicos, permisos hídricos, capacitaciones, educación ambiental, consultoría solidaria o formulación e implementación de planes de forestación.

 

“Hace un tiempo nos dimos cuenta de que tenemos una larga trayectoria, que venimos juntas desde hace muchos años y hemos podido crecer muchísimo, por eso buscamos darle un nombre, una identidad a nuestro trabajo. Nos costó asumir que somos una empresa de servicios ambientales y siempre tuvimos la suerte de que nos llamen, de que nos busquen para ofrecernos trabajo, por recomendaciones básicamente, y esa es nuestra dinámica de trabajo. Entonces dijimos: ‘tenemos una consultora pero nunca la formalizamos’. Y ahí fue que avanzamos con Traza como marca, y por eso también queremos mostrar un poco todo lo que hacemos”, explicó Mónica sobre la decisión de darle un marco de emprendimiento formal a una minipyme que ya funciona desde hace mucho tiempo.

 

“Hoy la cuestión ambiental pasó a ser fundamental. Cualquier obra por más chica o grande que sea, necesita de un estudio de impacto ambiental y por eso la demanda es permanente. Hemos hecho trabajos en Mendoza, en Neuquén, en provincia de Buenos Aires, y al tener muy buen vínculo con Cecla trabajamos mucho con las estaciones de servicio, por ejemplo con Grupo Norte que es una súper empresa con muchas estaciones en funcionamiento y otras que van tener su apertura, como una YPF en la avenida Perón sobre la que nosotras le hicimos el estudio de impacto ambiental que ya está aprobado”, aseguró Gisela.

 

Docencia.

 

Ese trabajo en la consultora que se desarrolla con el sector privado tiene una vía paralela que las responsables de Traza consideran “ideal” porque actúa como un complemento que es la docencia en la Universidad Nacional de La Pampa.

 

“Las dos seguimos como docentes tanto en Exactas y Naturales como en Agronomía, sobre todo en la cuestión del manejo de bosques nativos, y eso nos permite retroalimentarnos de manera permanente porque la docencia te da un montón de herramientas y el privado un montón de desafíos y de aprendizajes. Este último año, por ejemplo, elaboramos un plan de compensación ambiental para compensar con especies nativas algo que se había hecho mal. Entonces ahí los dos lugares interactuaron. Es articular la docencia y lo privado y eso está muy bueno porque lo privado tiene otro ritmo respecto a la docencia. Tenemos dos materias en cuarto año, es decir con estudiantes que están muy cerca de recibirse y que necesitan herramientas concretas para lo que se van a enfrentar, entonces el trabajo privado nos permite transmitirles con claridad lo que van a afrontar una vez que salgan del aula”, destacó Mónica.

 

Ley.

 

Mientras contaban detalles sobre “Traza”, las socias también ultimaban detalles para el viaje a Chacharramendi que realizaban ayer para una audiencia sobre la obra del nuevo acueducto para abastecer de agua potable a esa localidad.

 

El proyecto, que extrae agua del acuífero El Meauco, implica construir 31,5 km de cañería con válvulas de aire, válvulas de desagüe y válvulas de aislación. Se realizarán cuatro perforaciones, se instalarán cuatro bombas que funcionarán a energía solar y se construirán dos cisternas de 150.000 litros cada una.

 

“En este caso se trata de un proyecto que le da un servicio a la comunidad, que soluciona un problema para la gente de Chacharramendi. Hay trabajos que implican armar equipos porque hay que hacer tareas junto a geólogos, ingenieros civiles, especialistas en suelo, arquitectos. Se necesita un trabajo interdisciplinario porque interactuás con otras profesiones y eso es muy enriquecedor”, valoran justamente en una provincia que desde el año pasado tiene en vigencia una nueva Ley Ambiental (la número 3195), adaptada y en sintonía con la nueva huella que se debe marcar. Una huella ambientalmente replicable, como la que dejan en cada trabajo que realizan Mónica y Gisela. La huella de Traza.

 

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