Domingo 22 de mayo 2022

El desafío de un trabajo incómodo

Redaccion Avances 01/05/2022 - 16.15.hs

Su tarea no es para nada sencilla. Es una de las primeras en realizar traslados de personas fallecidas. "Cuando fallecen niños o familias en accidentes es complicado, eso me toca mucho", reconoce.

 

"Tenés que tener la cabeza centrada". Así define Costanza López Cáceres, una de las dos mujeres que trabaja en el servicio funerario de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa, su labor cotidiana.

Madre soltera de tres niñas, a los 35 años tuvo varios empleos en su vida. En 2013 ingresó a la CPE, en el área de limpieza de la Sala Velatoria. Su inquietud y sus ganas de aprender la llevaron a interesarse y aportar en distintas tareas y de esa manera se fue haciendo su lugar.

 

"Estuve cinco años en limpieza, pero siempre colaborando con las otras áreas", cuenta a LA ARENA. Hace cuatro años "pasé a la guardia, pero hace un año y medio nos permitieron a las mujeres realizar los trabajos que hacen camilleros y ambulancieros, que antes no se dejaba".

 

De esta manera, fue una de las primeras mujeres en realizar la difícil tarea de trasladar a una persona fallecida. "Y en pandemia", acota y destaca que esto permitió una igualdad salarial, porque estas tareas están acompañadas de un plus económico.

 

Centrar la cabeza.

 

Trabajar tan cerca de la muerte representa un desafío. "Me acostumbré bastante rápido", reconoce Costanza y aclara: "Tenés que estar bien de la cabeza, tenerla centrada".

 

"Te vuelve bastante frío también. Para mí ahora es normal estar ahí, pero hay personas que se asustan cuando le decís dónde trabajás", continúa.

 

La cuestión de la "frialdad" es importante para realizar el trabajo porque "si no te largás a llorar y te abrazás con los familiares, pero tenés que estar firme para poder contenerlos, para ir a retirar un cuerpo o que estén los familiares en la sala despidiéndose", explica.

 

De todas maneras, también señala que "te vuelve muy humano también. Soy la primera persona que ven cuando se muere un familiar. Vienen a mí, hacen la documentación y los pasos siguientes se los explico yo".

 

El click.

 

Uno de los episodios que Costanza no olvidará jamás ocurrió apenas comenzó a trabajar. Llevaba un mes y medio como personal de limpieza y ocurrió una tragedia: dos mellizos se ahogaron en una pileta. Ese día vio a su compañero desbordado por la situación y por impulso le ayudó a cambiarlos y prepararlos para el sepelio. Era su primera experiencia.

 

"Me marcó", recuerda. "Como madre de mellizas, Sol y Azul, Olivia (su tercer hija) tenía la misma edad... Fue ayudar a esa mamá a despedirlos en ese momento".

 

Costanza señala que aún le cuestan situaciones de estas características. "Cuando fallecen niños o familias en accidentes es complicado, eso me toca mucho. Me ha pasado de amigos, de gente conocida también".

 

Sin embargo, la primera vez que le ocurrió hizo "el clic” en la cabeza “de que no tenés que llorar o sentirte mal, porque tenés que acompañar a la familia, siendo psicóloga a veces, explicarle las cosas las veces que sea necesario para que ese momento no sea más engorroso de lo que es".

 

Un ambiente de hombres.

 

Pese a ser un tarea que sólo realizaban hombres, para ella no fue complicado sumarse. "Me llevo muy bien con mis compañeros. El trabajo hay que hacerlo sí o sí, entonces ellos me han enseñado un montón de cosas, detalles, que yo no sabía", resalta.

 

"De verlos vas aprendiendo, pero cuando estás ahí haciendo el trabajo es distinto. Por suerte me ayudan y me explican, y siempre les dije a todos que estoy a disposición porque tengo que aprender".

 

Desde que comenzó a trabajar en la CPE realizó casi todas las tareas, tanto en Santa Rosa como en las localidades interconectadas. Incluso el servicio al cementerio. "Yo no iba nunca y ahora aprendí que hay ciertos protocolos, como los del cortejo y de llegada".

 

La pandemia.

 

La pandemia de coronavirus también fue un desafío. "Era complicado, fuimos uno de los pocos sectores que trabajamos normalmente", señala.

 

Durante el 2020 se redujo el horario, pero igual fue complejo porque "se duplicó la cantidad de trabajo en comparación con lo que estábamos acostumbrados". Fue en esa etapa en la que empezó a realizar servicios de traslado. "Teníamos que ponernos todo el traje de seguridad, ibas con un poco de miedo pero te sentías protegida".

 

A disposición.

 

A la carga emocional que representa este trabajo, se le suma la de los horarios. Los turnos son rotativos y actualmente están dejando atrás la organización adoptada durante la pandemia. De esta manera, pasarán a trabajar distintos días con dos de descanso.

 

"Para nosotros no existen fiestas, navidades ni cumpleaños. Obviamente tenemos vacaciones, que te podés tomar en cualquier momento y sirven para relajar la cabeza, pero estamos a disposición las 24 horas, los 365 días del año", completa.

 

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