Precursora en el mundo del vino
Llegó al mundo de nuestra bebida nacional hace cinco años y se convirtió en la presidenta de la cámara de bodegueros de La Pampa. Adriana nos cuenta su historia y la de las pampeanas relacionadas con el mundo del vino.
Durante años el mundo de la vitivinicultura fue considerado un territorio casi exclusivo de los hombres y, en La Pampa, con mucha menos trayectoria que otras geografías, no fue la excepción. Sin embargo, en los últimos años las mujeres comenzaron a ocupar un lugar cada vez más visible y decisivo en todas las etapas de la cadena del vino, desde el trabajo en el viñedo hasta la enología, la gestión de bodegas, la investigación y la comercialización.
Con miradas innovadoras, sensibilidad por el detalle y una fuerte impronta profesional, las mujeres están aportando nuevas perspectivas a una actividad profundamente ligada a la tradición, pero también abierta a la transformación.
En Argentina y en las principales regiones vitivinícolas del mundo, su presencia ya no es excepcional: es parte fundamental de una industria que evoluciona y se enriquece con diversidad de voces. En este contexto, cada vez más mujeres se consolidan como protagonistas de un cambio cultural que redefine el mapa de la vitivinicultura contemporánea.
Presidenta de Cavilpa
Adriana Goñi es la presidenta de la Cámara Vitivinícola de La Pampa (Cavilpa). En un ámbito en franco crecimiento como es el de los vinos pampeanos, la presencia de las mujeres de la mano de su presidenta también crece.
Adriana no tiene una tradición familiar ligada al mundo del vino como suele suceder muchas veces en las bodegas encabezadas por mujeres en Mendoza, pero el proyecto de la Bodega Vasco Goñi, que comenzó hace poco más de cinco años junto a su hermano en General Pico, la atrapó. Y hoy el vino se convirtió en su pasión.
“Nosotros arrancamos hace cinco años elaborando vino. Arrancamos casi en pandemia, primero arrancó mi hermano con una prueba piloto, muy experimental, haciendo vino de forma casera en su casa. Y al año siguiente, en el 2021, me sumé yo. Ya con un local, comprando algunos implementos, nuestras primeras maquinarias. Y ahí sí ya arrancamos inscribiéndonos en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), haciendo toda la parte legal que corresponde a una bodega”, recordó.
Y agregó: “Sinceramente, tanto mi hermano como yo, no teníamos nada que ver con el sector del vino, o con viñedos, más que tomarlo y disfrutarlo como consumidores. Pero bueno, es algo que nos llamó la atención y empezamos a emprender. Nos gustó mucho, el primer año arrancamos haciendo Malbec únicamente. Ya al año siguiente sumamos otros varietales, como Cabernet Sauvignon, Bonarda. Y ya siendo un poco más corajudos y un poco de cara duras, en los años siguientes fuimos sumando además de distintos varietales, armando lo que es el rosado, el blanco, después el naranjo”.
Ya afianzando el trabajo en la bodega, los hermanos siguieron apostando por la capacitación, haciendo cursos, “pero sinceramente arrancamos de una forma más como emprendedores y como curiosos, que con el objetivo de estar involucrados en lo que es el tema de realmente los viñedos o tener una gran bodega”.
“Nos fue entusiasmando, la verdad que es un mundo del que me enamoré. Me enamoré de los viñedos, me enamoré del proceso del vino, me enamoré de la elaboración. Y hoy en día ya estamos conformados como una bodega artesanal. No digo con toda la experiencia que puede tener otra bodega, pero día a día seguimos creciendo y aprendiendo un poco más”, destacó.
Una bodega familiar
La Bodega Vasco Goni, formada por Adriana y su hermano Alfredo, puede considerarse realmente una bodega familiar. “Trabajamos todos, toda la familia. Somos socios con mi hermano Alfredo. Pero en época de vendimia, por febrero y marzo, cuando llega la uva, trabajamos todos. Trabajan mi vieja, mis hermanas, mi cuñado, la suegra de mi hermana. Con los años hemos ido sumando a algunos chicos que nos dan una mano, colaborando con el tema de descarga de camiones, la descarga de los cajones de uva. La idea siempre es poquito a poquito ir creciendo y profesionalizándonos un poco más”.
“Yo trabajo en seguridad, nada que ver con el mundo del vino. Pero bueno, nos fuimos enamorando, nos fuimos incorporando y la verdad que es hermoso el proceso de cómo va surgiendo amistades, conocidos, el entorno. Todo el mundo que hemos cruzado, con quienes nos hemos relacionado por el tema de la bodega y los viñedos, ha sido gente muy solidaria, muy amena, siempre con la intención de dar una mano, de apoyarte, ayudar y colaborar”, resaltó.
Y acotó que “todo eso es hermoso, y eso nos entusiasmó un poco más y nos incentivó, más allá de la pasión que nosotros teníamos por el vino y por este mundo. El hecho de que sea un mundo grato te incentiva más. Empezamos a integrar Cavilpa en el 2022 exactamente. Y en el 2024, sobre fin de año cuando se hace la asamblea general, me eligieron presidenta. Este sería mi segundo año de presidencia, y ya el definitivo, digo”.
Vino pampeano
Adriana recordó que cuando llegó a formar parte del grupo de Cavilpa, “también estaba Adriana García -intendenta de Winifreda- porque tenían desde la Municipalidad un proyecto de viñedo. Pero cuando nosotros ingresamos a Cavilpa, yo era la única mujer que trabajaba de forma activa, en el mundo del vino”.
“Después de que ingresamos nosotros, y que yo asumí como presidenta, incorporamos varios proyectos, proyectos muy lindos, en los cuales también están participando mujeres. Tenés a Daiana Feito, a Estela Haberkorn de Cravero, que tienen fincas ambas y están elaborando en este momento. Pero en el momento que yo ingresé, era la única mujer trabajando de forma activa. Ahora hay varias mujeres más integrando el grupo de Cavilpa”, indicó.
Y destacó que “también están las chicas de Pichi Huinca, que se ocupan del viñedo de la localidad. Si bien por ahí el representante del viñedo en la Cámara es Carlos Ferrero, el intendente, las que trabajan el viñedo son ellas. Gran parte de lo que es el viñedo, la cosecha, elaboración y todo eso, lo hacen las chicas”, subrayó.
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