Volvieron las aguas vivas a las playas de Monte Hermoso
Después de cuatro temporadas donde la gran noticia fue precisamente su ausencia, las aguas vivas volvieron a las playas de Monte Hermoso y Pehuen Có, dos de los balnearios más visitados por los pampeanos durante las vacaciones de verano.
Llamados de turistas a la redacción y a Radio Noticias alertaron sobre la presencia masiva de un tipo de medusas, un fenómeno que se registró sobre todo el fin de semana, cuando hubo temperaturas superiores a los 40 grados y un intenso viento norte.
Según distintos informes, el agua viva detectada este verano es una especie denominada "Aequorea Forskalea", que es inofensiva. Las más peligrosas son las que tienen una cruz roja y cuyos filamentos provocan un fuerte ardor.
Según los especialistas, las aguas vivas que se vieron en Monte Hermoso son una especie pelágica extendida en el Océano Atlántico, en el Mediterráneo, en el Océano Índico y en el Caribe. Vive generalmente en las grandes profundidades, pero suele observarse en las proximidades de la superficie o varadas en la playa.
Mucho calor.
Monte Hermoso registró el sábado la temperatura más alta en lo que va del verano, con 42,3º, lo que provocó que miles y miles de turistas se quedaran hasta la noche en la playa. El fuerte viento del norte, que se intensificó el domingo, generó un aire caliente y un clima muy pesado.
Las playas de esa ciudad del sur bonaerense siempre se caracterizaron por la presencia de aguas vivas, un factor que hacía que mucha gente desistiera de veranear allí. Sin embargo, hace unas temporadas dichas medusas desaparecieron y no se saben exactamente los motivos.
Mientras que ciertos lugares celebran que las aguas vivas ya no sean protagonistas, en el mundo existe una alarma científica por una supuesta proliferación de estas medudas. El Centro Nacional para el Análisis Ecológico de la Universidad de California creó una base de datos con avistajes de medusas en todo mundo. La proliferación de aguas vivas podría ser un indicador directo del deterioro progresivo del ecosistema marino, según destacaron.
Tapiocas.
Este verano hubo lugares como Pinamar o Villa Gesell que sufrieron la invasión de las tapiocas, una especie de aguas vivas imperceptibles a simple vista, pero que al tomar contacto con la piel dejan sus marcas.
El viento de tierra, es decir el que sopla desde el continente hacia el mar, es el que atrae a las tapiocas. Juan Manuel Martínez, subdirector de las playas de Villa Gesell, se refirió a la invasión de medusas y aconsejó a los turistas. "Se recomienda una ducha de agua dulce, no refregarse las partes sensibles y en caso de que continúe el ardor, consultar con un médico", indicó.
La tapioca es una medusa que mide aproximadamente entre uno y dos centímetros. Es totalmente transparente y tienen ocho tentáculos.
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