«En la adolescencia fue difícil»

Redaccion 18/10/2021 - 05.28.hs

«Toda mi vida viví con este apellido pero lo sufrí en la adolescencia», contó la candidata a diputada por el Frente de Todos, Varinia «Lichi» Marín. En una charla con el equipo de «La Pampa Va», por Radio Noticias, Marín repasó toda su vida y también el momento más triste, el fallecimiento de su pareja y padre de sus hijas, Gustavo Parra Morón. «No hablo nunca de él porque sigue siendo un dolor muy fuerte», afirmó.
Lleva uno de los apellidos más conocidos en La Pampa: es hija del ex gobernador, Rubén Hugo Marín, y «La Gallega». Varinia «Lichi» nació en General Pico y tiene tres hermanas y un hermano: Alba tiene una academia de baile, Alina es diseñadora gráfica, Ivana es publicista y el menor Espartaco, diputado provincial y una de las personas más reconocidas en la política pampeana. Tiene dos hijas: Malena que estudia arquitectura y Renata que estudia psicología y veterinaria. Ambas se encuentran transitando la universidad en Córdoba.
En General Pico, jugó al cesto en Independiente y al básquet en Ferrocarril Oeste. Hace unos años se había sumado al «Mami básquet» en All Boys en Santa Rosa. «Eramos mujeres grandes que llevaban a sus hijos, y nos daban la peor cancha, peor día y horario porque los machirulos abundan en todos lados», señaló. A su vez, le gusta leer de política, historia, novelas; y antes de la pandemia había aprendido a tocar el saxo, pero una única canción: la marcha peronista.

 

«Era un papelón».
«Lichi» contó que terminó el colegio secundario en el Colegio Normal de Santa Rosa. Tuvieron que venir a vivir a la capital porque, en ese momento, su papá era gobernador. En el Normal también se formó el Colo Mac Allister (Juntos por el Cambio), Claudia Lupardo (Frente de Izquierda), Sandra Fonseca (diputada provincial), Silvia González (fotógrafa y referente de la Fundación Estrellas Amarillas), y muchos más. Le costó hacerse de amigos porque cada uno ya tenía su grupo de pertenencia y es por ello que el viaje de fin de curso a Bariloche lo realizó con sus ex compañeros piquenses, con quienes siguen juntándose a comer asados.
Si bien dice estar acostumbrada a llevar un apellido «tan pesado», Lichi contó que lo sufrió en la adolescencia cuando fueron a vivir a la Residencia.
«El momento más difícil fue la adolescencia y los primeros años de mi papá en la política porque se magnificó. Todos sabían de nosotros y había demasiada observación. Más aún con el regreso de la democracia porque había una lupa en cada persona que ocupaba un cargo en la política».
A su vez, recordó cuando su papá la iba a buscar a la salida de los matinées. «Él no me quería buscar, él quería que alguna amiga me invite a dormir pero yo no tenía en ese momento. Era un papelón imposible; me esperaba arriba de la camioneta en pijama y en doble fila. Todos lo miraban y yo me quería morir», señaló divertida.

 

«Tomé distancia».
Cuando terminó el secundario, Marín se trasladó a ‘la ciudad de la furia’, Buenos Aires, a estudiar abogacía en la UBA. «Me fui y tomé distancia», afirmó pero la gran ciudad «era muy hostil». «Mi hermana Alba me ayudó a adaptarme», contó. Durante su transcurso por la universidad, se profundizó su militancia peronista en el Centro de Estudiantes.
«Llevábamos de candidato a decano a (el ex juez de la Corte Suprema, Eugenio) Zaffaroni y perdimos de una manera escandalosa, entonces me desilusioné porque era muy difícil ganar ahí», agregó.
Fue en ese momento que, junto a otros estudiantes de nuestra provincia, crearon un Centro de Estudiantes de pampeanos. «Éramos compañeros, militábamos, íbamos a actos. Sin embargo, militar el peronismo en los ’90 era cuesta arriba, pero es una experiencia que te marca muchas cosas», expresó.
A los 20 años comenzó a trabajar con su padre en el Senado de la Nación. Luego se recibió, se quedó un año más en Buenos Aires pero regresó a La Pampa porque tenía a su familia acá.

 

Momento más triste.
Sin dudas el momento más triste que le tocó vivir fue la muerte de su compañero y padre de sus hijas, Gustavo Parra Morón. Lichi recordó cómo lo conoció: «Mi primer trabajo en La Pampa fue en el estudio de Tierno y Aguerrido en la Avenida España. A Gustavo lo conocí cuando se acercó al estudio porque era abogado de una contraparte. Lo vi en el estudio con su amigo ‘Lagarto’ González y después me lo encontré en la Unidad Básica del centro que era donde yo militaba y ahí empezamos a caminar las calles juntos».
Gustavo ya era director del Registro de la Propiedad Inmueble de la Provincia. «Cuando me pidió casamiento le pidió a una audiencia a mi papá en Casa de Gobierno para ofrecerle la renuncia por si no correspondía. Fue insólito», afirmó. «Era un hombre increíble que tendría que haber vivido las 40. Le gustaba el tango, era una persona muy formal, muy respetuoso», describió.
Luego de atravesar un año por cáncer de páncreas, Gustavo falleció un 25 de marzo de 2013, a sus 47 años. «El mundo se me vino abajo con su enfermedad. Mis dos hijas eran chicas, fue el momento más horrible de mi vida, pero había que seguir. No hablo nunca de él porque sigue siendo un dolor muy fuerte. Era muy joven y era mi compañero. Duele mucho».

 

La timidez y la política.

 

Varinia «Lichi» Marín aseguró que «muchas veces» le ofrecieron ser candidata pero que siempre eligió el perfil bajo, aunque su compromiso con el peronismo siempre estuvo. «Las demás veces que dije que no, lo hice pensando en mí. Tengo dos hijas, soy madre sola, en otras oportunidades mis hijas eran chicas y yo me siento muy responsable por ellas», explicó.
«Esta vez dije que sí pensando en los demás. Estas decisiones nunca se toman solas y necesité el apoyo de mi familia y amigos. Aún me cuesta la exposición masiva, no era muy amiga de los periodistas y me siguen costando los reportajes pero sé que en campaña hay que dejar las cuestiones personales de lado», agregó.
En cuanto a su candidatura, junto a Ariel Rauschenberger, y a los resultados obtenidos por el Frente de Todos en las PASO, Marín afirmó que las elecciones «se pueden revertir». «Hay que buscar a la gente que está desencantada y es lógico que las demandas vengan a nosotros. Todos pusimos expectativas en 2019 al elegir al presidente y todo lo que había que cambiar, se lo llevó la pandemia», argumentó.
Además hizo hincapié en que quizás había «desinterés» por parte de los vecinos y vecinas porque eran unas elecciones de medio término. «En Santa Rosa hay 30 mil personas que no fueron a votar. También hay mucha gente grande que no fue por miedo a contagiarse», agregó.
Sobre los temas más urgentes a tratar en el Congreso, Marín afirmó que la prioridad es la inflación y el empleo «ya que se perdieron muchos puestos de trabajo y hay que reactivar la economía porque todavía no ha llegado el consumo». «Todo lo que podamos hacer desde nuestro equipo siempre va a ser desde ese lado. No es que desconocemos la realidad, es más la transitamos. El peronismo no se puede permitir ese índice de pobreza», concluyó.

 

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