A los 60 años, Beatriz Díaz busca conocer su verdadera identidad
Durante gran parte de su vida, Silvia Beatríz Díaz, escuchó los mismos rumores, aunque su mamá siempre le asegurara que eran “habladurías de la gente”. Primero fueron compañeras de escuela, después vecinos y conocidos, quienes repetían una frase que la acompañaría durante décadas, “que no era hija biológica de quienes la habían criado”.
Hoy, con más de 60 años, Silvia decidió hacer pública su historia con la única intención de encontrar respuestas, y poder conocer realmente su identidad, quienes fueron sus padres biológicos. "Yo no quiero perjudicar a nadie, ni a mis padres de crianza, ni a ninguna otra persona. Lo único que quiero es saber mi verdad, saber qué pasó conmigo", asegura.
Silvia le contó a LA ARENA que “las dudas comenzaron cuando tenía apenas 10 u 11 años. Una compañera de la escuela me dijo que no era hija de mis padres. Tiempo después, otra persona repitió la misma versión. Los comentarios continuaron durante mi adolescencia, cuando me lo repitió un vecino. Pero cada vez que preguntaba en mi casa recibía la misma respuesta de mi madre. Que eran simples habladurías de la gente”. Pero la duda siempre estuvo latente en Silvia, y los interrogantes nunca desaparecieron.
Años después, ya siendo adulta, hubo una situación familiar volvió a poner el tema sobre la mesa, y lo cambió todo. “Mis papás de crianza se habían separado, y papá se volvió a casar en segundas nupcias. Tras una discusión entre él y la segunda esposa, surgió una versión que terminó desencadenando una conversación largamente postergada. Ella le dijo a mi papá que yo los iba a denunciar para pedir un análisis de ADN. Algo que era mentira, yo no pensaba denunciar a nadie”, recordó.
Pero esa versión de la esposa del padre, desencadenó una charla postergada durante mucho tiempo. “A raíz de eso, mi padre de crianza fue a hablar con mi madre, preocupado por el tema, y decidieron hablar conmigo. Ella me relató una historia que hasta ese momento desconocía”, señaló.
Y añadió: “Me dijo que había nacido en el Hospital Lucio Molas y que ellos habían sabido de mi existencia porque mi padre trabajaba allí como policía. Me contó que mi madre biológica era una joven de 17 años, que había decidido entregarme al nacer, o dejarme en el Hospital. Que no se quería ir de allí conmigo. Y que fueron a buscarme cuando ella recibió el alta médica. Me dijo que me fueron a buscar en moto mi papá y mi tía, la hermana de mi mamá”.
Recuerdos y contradicciones.
Su madre de crianza le aseguró que “mi mamá biológica vivía en Toay y que tenía un apellido de origen ruso. También me dijo que yo no era la única hija que había entregado en adopción. Pero también decía que no la conocía, entonces nunca supe que creerle”.
“Cuando yo era muy chica, había un médico radiólogo que visitaba mucho la casa. Según me contaron, aquel hombre habría manifestado un especial interés por verme, aunque decía que los iba a ver a mis padres. Mi mamá sospechaba que él podía ser mi padre biológico, y por eso me venía a ver a mi especialmente”, relató.
Hasta el día de hoy, Silvia convive con distintas hipótesis, recuerdos familiares muy difusos y testimonios dispersos que no alcanzan para reconstruir completamente su historia. Su padre de crianza falleció, y nunca le dijo la verdad. Su madre, padece una enfermedad que afecta su comunicación, por lo que tampoco puede decirle la verdad, y las dudas sobre su identidad continúan.
La búsqueda no cesa.
Silvia reconoce que atravesó momentos difíciles mientras intentaba entender su origen. “Me acostaba llorando y me levantaba llorando. Creo que estuve deprimida o depresiva en algún momento”, recordó. Y reiteró que “hace mucho tiempo que intento obtener información sobre mi nacimiento y sobre las circunstancias en las que llegué a la familia que la crió. No quiero generarle problemas a nadie, pero quiero saber mi verdad”.
Según la poca documentación a la que accedió, “habría nacido el 29 de junio de 1965. Tenía una partida de nacimiento que decía esa fecha, y que había nacido en el Molas. Pero nada más. No sé si realmente esa es mi fecha de nacimiento. La gente siempre me dió menos edad que la que tengo, incluso hoy en día, entonces no se bien cuando habré nacido”.
“Tampoco se si es cierto lo del Molas, porque en la época que yo habría nacido, mi mamá trabajaba en el sanatorio Cruz Alba. Trabajaba de noche y como no tenía con quien dejarme me llevaba con ella. El médico radiólogo que frecuentaba la casa de ellos con la excusa de saludarlos, pero que iba a verme a mí, trabajaba ahí. ¿Sabe lo que yo daría por tener una nena así? Decía cuando me veía”, señaló.
Y agregó que “mi mamá de crianza estuvo cinco años sin poder tener hijos hasta que me agarró a mí. Después tuvo dos hijos varones, biológicos de ella. Mi hermano, ya fallecido, también le preguntó si era cierto lo que decían de mí y ella le contestó lo mismo que me decía siempre a mí, que eran habladurías de la gente”.
Finalmente, Silvia reiteró cuál es su mayor anhelo a esta altura de su vida: “Solamente quiero saber quién soy”. Por eso decidió contar públicamente su historia y pedir que cualquier persona que pueda aportar información se acerque. “Si hay alguien que conoce la verdad, o sabe algo de mi historia, me gustaría que me lo diga. Quiero saber qué pasó conmigo. Nada más que eso", concluyó.
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