¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Martes 30 de junio 2026

“Antes no tenía amigos, ahora sí”

Redacción 30/06/2026 - 01.12.hs

Martín Bazán es pintor y Natalia Costa, docente. Tienen un hijo en común, que es Santiago, tiene 14 años y presenta una condición de discapacidad. La familia vive en General Pico y ‘Santi’ cursa en el colegio secundario “Juana Azurduy” y tiene el respaldo de la Escuela de Apoyo a la Inclusión N° 2 "Carolina Tobar García" (ex Escuela Especial de Sordos) de la ciudad norteña.

 

Hace unos años, la pareja tomó la decisión de dejar la localidad bonaerense de González Moreno, en donde tenían a sus familiares, amigos y trabajos; para mudarse a La Pampa en busca de una mejor calidad de vida para su hijo. “Nos dimos cuenta que Santi necesitaba lo que ofrece La Pampa, acá se trabaja la inclusión de una manera diferente. La realidad es que nos cambió la vida”, aseguró Martín en una entrevista que difundió el ministerio de Educación provincial.

 

Martín y Natalia resaltaron la apertura social que tiene la provincia en torno a la inclusión. “Santi presenta hipoacusia bilateral profunda y retraso madurativo. En su paso por una escuela especial, sentimos límites y barreras. Pese a eso, cuando queríamos avanzar terminamos siendo nosotros los que teníamos problemas. Veíamos que él no aprendía, no se vinculaba con chicos de su edad. También era complejo mantener comunicación con personal de la institución. La escuela especial parecía una cárcel. Por eso quiero destacar la apertura y el apoyo de la gente en La Pampa, que nos alientan a seguir hacia adelante por Santi”, resaltaron.

 

Sobre si sus voces, experiencias y sugerencias son escuchadas y valoradas por las instituciones, ellos destacaron el reconocimiento y el acompañamiento que reciben. “Me sorprendo porque estamos en General Pico, una ciudad con más de 60 mil habitantes, y él frena en una esquina y le gritan ‘¡eh, Santi!’ Él saluda y conoce a todos”.

 

Respecto a los cambios obtenidos por su hijo a lo largo de este proceso de inclusión, Martín expresó: “nos cambió todo, nos vemos más alegres, más contentos en la escuela. El pasó de estar escondido a estar con un montón de compañeros. Hicimos un esfuerzo muy grande para estar hoy acá, Santi tiene potencial para seguir creciendo”.

 

Natalia, por su parte, destacó el desarrollo de su autonomía e independencia de forma progresiva, al observar cómo Santiago gana seguridad para desenvolverse por sí mismo. “Hasta el año pasado lo acompañaba al colegio, ingresaba junto a él, miraba cómo subía las escaleras. Desde este año, lo acompaña su papá. En relación a su cuidado, a mí me costó el despegue. Decidí tomarlo de otra forma, tengo confianza en mi hijo y en las personas que trabajan a su alrededor. Uno dice: tengo que confiar y sé que mi hijo lo va a lograr”.

 

Recreación.

 

Por fuera de sus estudios, Santiago realiza distintas actividades recreativas. Asiste a talleres del Programa de Apoyo Focalizado, básquet, natación, entre otras. “Después de ocho años, por primera vez, ayer me puse contento y me emocioné porque Santi se sumergió solo debajo del agua. Para otras personas esto puede ser un hecho menor, para nosotros como papás es impresionante”,

 

sostuvo Martín.

 

“En el colegio hay una predisposición hermosa, teníamos un poco de miedo al comienzo pero en verdad las docentes de apoyo a la inclusión lo acompañan todo el año”, manifestó Martín. Sobre el vínculo con los compañeros y las compañeras de aula, dijo que “de a poquito genera su círculo de amistad. Antes no tenía amigos pero ahora sí. Para nosotros, como papás, era muy difícil organizar su fiesta de cumpleaños porque no sabíamos a quién invitar”.

 

“Que confíen”.

 

Martín y Natalia compartieron su mirada sobre el rol de la sociedad en torno a la inclusión, rescatando los logros alcanzados y poniendo el foco en el camino que todavía queda por delante. “A veces escucho programas de radio y algunas personas están enojadas con esto. Me gustaría que cada día se haga un poco más visible. Le pido a los papás con hijos con discapacidad que no los escondan, que no se queden en casa, que confíen. Hay gente que tiene ganas y apuesta a la

 

inclusión. En La Pampa nos recibieron con gran apertura y estamos muy contentos. Santi me hizo mejor persona, me centró y tranquilizó, me hizo golpear puertas sin violencia. No hay que gritar, hay que empujar. Cuando se cierra una puerta hay que golpear y abrir otra. Y lo seguiré haciendo”, afirmó Martín.

 

Natalia aseguró que, como sociedad, por momentos hay mucho por aprender. "Falta empatía, una palabra que escuchamos en un montón de discursos pero que solo hay que poner en práctica. En lo personal y en base a mi profesión como docente, me ayudó a ver y recibir de otra manera a estudiantes que tenían alguna discapacidad. Para ser sincera, quizás antes no hubiese pensado en realizar alguna formación sobre inclusión, pero desde el momento en que Santi llegó a nuestras vidas me dí cuenta de que es una necesidad porque todos los chicos, sin importar su condición, tienen que estar en las escuelas”.

 

Herramientas.

 

Mirando hacia el futuro próximo, Natalia expresó el deseo de que Santiago finalice sus estudios secundarios, mientras que Martín aseguró que seguirán brindándole las herramientas necesarias para que logre su independencia y pueda desenvolverse por sí mismo.

 

“Nos gustaría que logre insertarse en el mundo laboral. Depositamos toda la confianza en Dios y en la gente que rodea a Santi, todos queremos lo mejor para él por eso avanzaremos en este sentido. Es un nene súper alegre, no se levanta jamás de mal humor. Todo el tiempo mira lo que hacés, está atento al otro, es una persona colaboradora. Tiene sus picardías, como cualquier niño, pero conoce los límites, su potencial es enorme. Aprende todos los días, nos enseña permanentemente”, describió Natalia.

 

Y agregó: “Por ahí faltan cosas, pero se trabaja mucho. De esta forma podemos equivocarnos y sin embargo seguir adelante, ese es el desafío”.

 

'
'