Aparecen más casas con fisuras por obras en Circunvalación
Felipe Oviedo tiene 64 años y reside en una vivienda del barrio Aeropuerto (Fonavi 35), ubicada en calle Burgos 1.086, entre Carlos Gardel y Cardone. Durante los últimos dos meses notó la aparición de pequeñas grietas, que poco a poco fueron extendiéndose a todos los espacios de la casa.
"Al principio eran fisuras casi imperceptibles, pero fueron haciéndose cada vez más notorias. Aunque me inquietaban un poco, no encontraba ninguna explicación, hasta que leí la noticia sobre dos casas agrietadas frente al Plan Procrear", recordó.
Si bien se encuentra a unos cien metros de la Circunvalación, en ese sector "también vibraba todo cuando trabajaban las máquinas" de la empresa Burgwardt que realizan la repavimentación de aquella avenida. "Primero apareció una grieta muy pequeña pero ahora ya suman unas veinte, en distintos sectores de la casa", contó. Algunas se fueron extendiendo a la altura del encadenado, sobre las puertas y otras alcanzan la unión con el techo.
"Hay varios vecinos afectados, aunque algunos no le dan mucha importancia, maquillan las grietas con enduido y pintan encima", comentó. Mientras tanto, "otras personas ni siquiera las advierten o no las relacionan" con las obras que se desarrollaron sobre la ruta. En esta vivienda de la calle Burgos "durante los últimos días siguieron apareciendo nuevas rajaduras, a pesar de que la obra permanece detenida" y la situación acabó por alarmar a Oviedo.
Gritos de alerta.
"Quiero alertar a otros propietarios de esta zona, para que presten atención y hagan observaciones en sus viviendas, porque es evidente que las vibraciones producidas están afectando la infraestructura del barrio", afirmó. Aunque consultó a algunos conocidos con experiencia en temas de construcción, Oviedo todavía no contrató los servicios de un perito, como lo hicieron Nelson Benéitez y Flavia Galant, sus vecinos de Torroba y Circunvalación, quienes ahora aguardan que la compañía aseguradora Zurich se haga cargo de los arreglos necesarios en sus viviendas.
En estos dos casos, la pericia elaborada por el ingeniero Rafael Tribenti demuestra que la utilización de maquinarias compactadoras de gran porte produjo vibraciones exageradas, que produjeron importantes fisuras en las edificaciones. El caso de Galant resultó tan grave, que obligó a suspender la obra por los riesgos que implica para la familia residente, cuyos miembros deberán mudarse antes de que puedan reiniciarse los trabajos.
Sin soluciones.
Sin embargo, la aseguradora todavía no completó las gestiones para resarcir a los afectados. En ambos casos, desde la compañía solicitaron antecedentes, documentación y pruebas antes de iniciar el trámite para compensar el costo de los arreglos. Los perjudicados tuvieron que contratar un perito, certificar el trámite con escribano y elaborar los presupuestos correspondientes para presentar a la compañía, pero todavía no cuentan con una respuesta definitiva.
"No vamos a mudarnos sin que nos depositen el dinero. Y además, si sigue pasando el tiempo, tampoco alcanzará para costear los arreglos", advirtió Galant, que deberá desembolsar más de un millón de pesos para reparar su casa, actualmente apuntalada para reducir el riesgo de que se desplome el techo. En el caso de Benéitez, los arreglos costarán "unos 800 mil pesos", aunque el transcurso del tiempo también volverá insuficiente ese desembolso.
"Los vecinos deben tomar conciencia de que sus casas pueden estar siendo afectadas. Lo ideal sería tomar cartas en el asunto y comprobar cuántas viviendas sufrieron fisuras, para evitar males mayores en el futuro" reflexionó Oviedo.
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