Ardohain contra los ruralistas pampeanos
Mientras el diputado nacional pampeano, Martín Ardohain, celebró la implementación de la nueva vacunación antiaftosa, los ruralistas pampeanos, al igual que sus pares de Federación Agraria, repudiaron las modificaciones en el sistema aprobado por Senasa.
NUEVO SISTEMA.
Los productores ganaderos de La Pampa, San Luis, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Mendoza, San Juan, Chaco, Misiones y Corrientes comenzaron días atrás a cumplir con la campaña anual de vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis bovina, bajo los nuevos parámetros dispuestos por el Senasa.
En este marco, la campaña puso primera con una importantísima novedad: el Senasa autorizó la aplicación de una nueva vacuna en el territorio argentino.
La nueva iniciativa fue ponderada por Ardohain quien destacó este nuevo sistema en sus redes sociales.
A través de una publicación en la red social X, el legislador macrista señaló que se encontraba “a la espera de la confirmación de esta gran noticia para el sector ganadero” por parte del secretario de Agricultura de la Nación, Sergio Iraeta. Lo cual se confirmó en las últimas horas.
Ardohain citó información que indica que, a partir del 1° de enero de 2027, los productores podrán elegir libremente al veterinario privado acreditado ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria para realizar la vacunación contra la aftosa.
REPUDIO DE PAMPEANOS.
Sin embargo, este nuevo sistema de vacunación fue repudiado por los ruralistas pampeanos como así también por la Federación Agraria Argentina.
En diálogo con LA ARENA, el titular de la Asociación Agrícola Ganadera, Marcelo Rodríguez, dijo que la historia reciente muestra que en abril de 1999 se intentó aplicar la última dosis de vacuna contra la fiebre aftosa y que en mayo del 2000 la Argentina fue declarada libre sin vacunación por la Organización Mundial de Sanidad Animal.
Sostuvo que en aquel momento, la política trató de atribuirse ese logro sanitario prescindiendo de la opinión de muchos productores, técnicos y profesionales que reclamaban un análisis objetivo de la situación. También hubo quienes impulsaron dejar de vacunar por los costos y bajo la promesa de que esa decisión garantizaría el acceso a mercados que transformarían la realidad económica de la producción.
"Nada de eso ocurrió y la realidad terminó mostrando su faceta más contundente. La situación sanitaria regional, la falta de controles fronterizos, la ausencia de vigilancia epidemiológica y la falta de desarrollo de todas las actividades complementarias necesarias derivaron en que, en marzo de 2001, se reconocieran finalmente más de 2.000 focos de fiebre aftosa", recordó.
Y amplió: "A partir de entonces, y gracias a una adecuada articulación público-privada, fue necesario reconstruir y fortalecer los entes sanitarios y fundaciones que habían sido clave durante la década del 90 para el control de la enfermedad. Sobre esa base institucional se reorganizó el sistema de vacunación y, en menos de un año, se comenzó a recuperar el control sanitario. El último episodio relevante se registró en 2006 y fue rápidamente contenido".
"SIN JUSTIFICACION TECNICA".
Para Rodríguez, hoy la fiebre aftosa es considerada una enfermedad "exótica" en la Argentina, dado que la mayor parte de nuestro territorio es reconocido como libre con vacunación y existen zonas específicas libres sin vacunación.
"A los ojos del mundo, el sistema sanitario argentino aparece hoy como robusto. En el plano local, numerosos informes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria muestran la ausencia de circulación viral y niveles de inmunidad poblacional más que adecuados. Sin embargo, en medio de la actual campaña de vacunación, sin ningún tipo de justificación técnica que lo avale, de manera absolutamente inconsulta, sin evidencias económicas que lo respalden y en forma absolutamente inoportuna, se pretende modificar mediante un acto administrativo la estructura central de la campaña de vacunación. Esta decisión desconoce además el principio de solidaridad entre productores, una de las columnas centrales del programa, ya que todos hemos acordado pagar el mismo valor por dosis aplicada dentro de cada fundación, independientemente del tamaño de nuestros rodeos. Sostenemos que no existe justificación técnica para una modificación de esta magnitud y que la discusión se limita exclusivamente a un enfoque económico. Los resultados del programa han sido óptimos según los propios informes del Senasa. Además, con el paso de los años el sistema se ha profesionalizado de manera constante y hoy más del 80 % de los vacunadores en la región pampeana son veterinarios, algunos pertenecientes a los entes de vacunación y otros provenientes de la actividad privada que vacunan los rodeos de sus clientes", sostuvo.
"YA FRACASO".
A su vez, el titular de Carbap argumentó que "se afirma con énfasis que el sistema propuesto será revolucionario. Sin embargo, lo cierto es que el modelo que se intenta implementar ya fracasó en el pasado. Fue precisamente ese fracaso el que llevó a la creación del sistema actual basado en fundaciones y entes sanitarios, que ha permitido cumplir los objetivos del programa de vacunación de manera ordenada, auditable y sostenible. También resulta preocupante que la medida haya evitado la discusión técnica en ámbitos como la Conalfa y las Coprosas, que son precisamente los espacios previstos por la normativa para debatir este tipo de cuestiones. Si bien el Senasa es la autoridad encargada de dictar las resoluciones ejecutivas vinculadas a la vacunación antiaftosa, la misma normativa establece la participación de la Conalfa y la delegación en las Coprosas para la ejecución de las actividades dentro de cada jurisdicción. Tampoco es necesario explicar por qué los productores, y las entidades que los representan, no pueden ser meros espectadores de esta situación. Además de los tributos generales que aportamos al Estado, está en juego la sanidad de nuestros rodeos y son nuestros propios recursos los que sostienen la compra de las vacunas y la estructura operativa que lleva adelante el programa".
"Modificar de manera intempestiva el principal programa sanitario de nuestras carnes bovinas, sin los consensos necesarios y considerando nuestros antecedentes, en una región donde países vecinos avanzan hacia el estatus de libres de aftosa sin vacunación, puede generar un problema adicional o incluso una nueva barrera comercial innecesaria", acotó.
"CAPRICHO".
Por su parte, los delegados del Distrito Entre Ríos de Federación Agraria asentaron tras encontrarse en Villaguay que "esta situación ya fue recorrida por la ganadería nacional cuando, en la década del 90, se dejó de vacunar, con las consecuencias por todos conocidas: el regreso de la enfermedad y el cierre total de los mercados externos". Sumaron que "en momentos en que la ganadería comienza a transitar una senda de buenas expectativas, con valores históricos del ganado, estas medidas parecen atender más a caprichos de un grupito de funcionarios, que a un análisis técnico y de riesgo que esta medida podría acarrear para nuestra ganadería nacional".
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