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Lunes 16 de marzo 2026

Va a competir en Francia con un fertilizante que podría cambiar la agricultura

Por Redacción 16/03/2026 - 14.39.hs

Hay historias que marcan un antes y un después, no solo en la vida personal de cada individuo, sino también para la tecnología que se aplica a cada proceso. En este caso, Jeremías Benjamín, un neuquino de 29 años y becario doctoral del Conicet, va a viajar a Francia en donde competirá en la final de los Premios de Innovación Roullier 2025-2026. Es que en ese contexto, va a presentar su proyecto NanoQlay. Se trata de un compuesto de quitosano-nanoarcilla, es decir, de un fertilizante "inteligente" que tiene alta eficiencia. Durante la competencia se va a medir con proyectos de Brasil, Italia y Portugal en la categoría Talento Joven.

 

Jeremías Benjamín no tuvo suerte, tuvo oportunidades. Se formó en las aulas del sistema público provincial y ahora compite en uno de los escenarios internacionales más exigentes que existen vinculados a la innovación científica. Pero, ¿de qué se trata su propuesta? Benjamín viene trabajando en desarrollar un fertilizante que sea multifuncional y que pueda mejorar la eficiencia con el uso de nutrientes en los cultivos. Asimismo, que pueda reducir el impacto ambiental.

 

“Trabajamos con arcillas, aprovechando su estructura de láminas unas encima de otras. Dentro de esas láminas se pueden colocar moléculas específicas y en este caso incorporamos quitosano, que se puede extraer de la cáscara de langostino, un residuo de la industria pesquera”, dijo Benjamín al medio mejorinformado.com.

 

Lo interesante de este proyecto es generar un desecho del océano y convertirlo en un aliado en la producción agrícola. Este proyecto logra introducir un material que está basado en nanoarcillas y fue diseñado para capturar y liberar nitratos pero de una manera más controlada. De esta forma se reducirían las pérdidas de nitrógeno que se producen con los fertilizantes tradicionales. Es más, ese tipo de desperdicios afectan a la productividad de los cultivos y también provocar contaminación.

 

“La temática de este año era ‘del océano al campo’, por eso también pensamos en los langostinos: algo que viene del océano y termina teniendo una aplicación en la agricultura. Yo trabajo en el Instituto de Biología, pero lo hacemos en conjunto con el Intema. El proyecto fue colaborativo entre dos institutos y tres grupos de investigación”, explicó Jeremías.

 

El desarrollo de este proyecto es parte de su tesis doctoral y se está llevando adelante en el Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet, en conjunto con el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema).

 

La final del proyecto se va a realizar el 2 de abril en Saint Malo, Francia, y todos los finalistas van a tener que exponer los proyectos en los que han estado trabajando adelante de un jurado internacional vinculado al sector empresarial. “Estoy preparando la presentación. Yo vengo del mundo más académico y esto es más una presentación de negocios, así que hay que afinar cuestiones a las que uno no está tan acostumbrado”, dijo.

 

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