¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Domingo 01 de marzo 2026

Castense hizo dos cumbres en cuatro días

Redacción 01/03/2026 - 00.16.hs

(Eduardo Castex) - El castense Fernando Pfeiffer y el santafesino Héctor Ferrero ascendieron en cuatro días a la cumbre de los volcanes Tromen y Domuyo, en la provincia de Neuquén. “Hicimos juntos el Lanín, y nos quedaban estas dos cumbres de la Patagonia”, destacó Pfeiffer. “En cuatro días hicimos los dos ascensos. Fueron entre 32 y 34 horas de caminata entre las dos montañas. Estamos muy contentos porque fueron experiencias muy lindas”, aseguró.

 

El castense Fernando Pfeiffer hace 27 años que comenzó a realizar montañismo, y realizó 57 cumbres en los picos más altos de Argentina, pero también ascendió a las cinco cumbres más altas de Ecuador, tuvo varias experiencias con “algunos de casi seis mil” en Bolivia, otras en Perú, y también el Kilimanjaro que -con 5.895 metros- está en Tanzania y es la montaña más alta de África; y el monte Elbrús que -con 5642 metros- es el pico más alto de Europa y Rusia.

 

El entrevistado relató que a Ferrero lo conoció cuando realizó su primer ascenso en el cerro Champaqui en Córdoba. “Ahí conocí un grupo de personas y me aceptaron en la excursión para ascender al Chañi en Jujuy, que tiene casi 6 mil metros, y ahí estuvimos 15 días en la montaña, sin comunicación, sin nada. Cuando bajamos no sabíamos como estaba la familia y que había pasado en el mundo”, recordó risueño. “Ahí hice amigos, con quienes continuamos realizando ascensos y travesías en bicicleta, porque también hicimos el paso del Atlántico al Pacifico y dos veces hicimos el doble cruce de los Andes”, destacó. Y después anticipó: “Este año ya hicimos montaña, y ahora estamos preparando una travesía de 900 kilómetros por la provincia de Corrientes”.

 

Frío y viento.

 

El ascenso a los dos volcanes neuquinos tuvo sus contratiempos. El Tromen tiene más de 4.000 metros, y el Domuyo supera los 4.800 metros. Pero el intenso frío y el fuerte viento de 150 kilómetros por hora los obligó a regresar cuando habían iniciado el ascenso al Tromen. Después de dos días, pudieron iniciar la travesía que estuvo marcada por “muchísimo frío y mucho viento”. “Acá lo hicimos los dos solos, llevamos la carpa y todas nuestras cosas”, recordó.

 

Después del descenso, Pfeiffer y el rafaelino Ferrero se dirigieron al Domuyo. “Es un volcán muy lindo y lo hace muchísima gente. Y también fue una experiencia con mucho viento, porque superaba los 60 ó 70 kilómetros por hora, y en la cumbre hacian 15 grados bajo cero, pero fue una cumbre muy linda”, recordó el entrevistado.

 

Pfeiffer relató que, en este segundo caso, comenzaron el ascenso a las 2 horas e hicieron cumbre a las 12.30 horas. “Caminamos muchas horas de noche, pero cuando sale el sol te queda un trayecto más corto. En cambio, si hacés cumbre a las 17 ó 18 horas, después te agarra la noche en la montaña. Y no es lo mismo subir que bajar de la montaña, porque el descenso siempre es más peligroso”, aseguró.

 

El entrevistado indicó que en cada experiencia de montañismo “se tienen en cuenta los pronósticos (meteorológicos) y nos marcaban menos viento, pero los pronósticos son pronósticos y pueden fallar”. Otro aspecto que se debe priorizar es “hacer cumbre al mediodía” porque “te posibilita

 

bajar de día”.

 

“Hay que tener en cuenta que la cumbre es la mitad del camino, porque después tenés que descender. La mayoría de los accidentes de montaña se producen en los descensos, porque afecta el cansancio, porque te distraés después de que ya lograste la cumbre”, destacó.

 

-Tantas horas de caminata con vientos tan fuertes y temperaturas bajo cero requieren de entrenamiento…

 

-En el camino te pasan muchas cosas, cuando te vas cansando pensás qué hacés ahí. En la segunda montaña, cuando estábamos a 40 minutos de la cumbre, mi compañero venia un poco más atrás, lo espero porque había que pasar un filo y se ponía muy peligroso. Y ahí tenés que tomar decisiones rápidas, porque el viento se puso muy difícil y lo hicimos. Y la primera cumbre, de reloj estuvimos 20 segundos, porque se me había congelado una mano, la tenia muy congelada y no podía moverla. Cuando lográs la cumbre, después es todo felicidad. Pero es mucho esfuerzo, y en el camino se te cruzan muchas cosas.

 

-¿Es muy exigente la preparación previa?

 

-La montaña requiere preparación física, pero es mucho de cabeza. Hay gente que corre maratones y quizás va a la montaña y no llega. Hay momentos que la montaña asusta, y no tiene que ver con la preparación física. En la montaña, la cabeza te lleva a una cumbre. Si no estás preparado para la cumbre, no subís. Superar el cansancio requiere fortaleza mental, porque no le hacés caso al cansancio de tus piernas. A veces tenés que bajarte, porque el cuerpo puede llegar, pero no va a poder bajar, porque en el descenso intervienen un montón de músculos que no se usan en la subida.

 

“Se puso de moda”.

 

El montañismo es una actividad que está de moda, porque el turismo de montaña atrae a muchas personas. Esta temporada hubo múltiples operativos de rescate en el Aconcagua, y esto se reitera en los picos más famosos del mundo.

 

El comerciante castense Fernando Pfeiffer explicó que actualmente “la montaña se puso de moda”, pero aclaró que el turismo de montaña “no tiene nada que ver con escalar o ascender en las montañas”.

 

“Acá las empresas de turismo han prosperado, y a quienes les gusta la montaña te dicen que el Aconcagua es un caos, porque hay 4 ó 5 mil personas en la base, donde te ofrecen hasta camas de dos plazas con colchón para dormir”, ironizó. Y aclaró: “Pasa lo mismo en el Everest y en todo el mundo”.

 

“Todos los años hay muchísimos muertos, se pusieron más caros los ascensos porque lo hace gente de muchísimo dinero que no tiene experiencia, y se cree que porque tiene dinero lo puede hacer, pero la montaña no te perdona, porque ir a un ascenso no es ir de vacaciones”, explicó.

 

“Hoy por la cuestión económica aceptan que cualquiera realice un ascenso. Y todo el mundo lo puede hacer, pero hay que prepararse, animarse y disfrutarla”, concluyó.

 

'
'