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Martes 05 de mayo 2026

Celiaquía: “El costo del paciente es de un 30 % más”

Redacción 05/05/2026 - 00.16.hs

Hoy se conmemora el Día Internacional del Celíaco y el gastroenterólogo pampeano Diego Alonso (matrícula 2007) aseguró que la vida de la persona con esta enfermedad “es compleja”. Si bien “no hay una estadística real” sobre la celiaquía en la provincia, explicó que a su consultorio llegan más mujeres que hombres con distintos síntomas y que la edad promedio es entre los 30 y los 40 años.

 

La celiaquía es una intolerancia permanente al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, avena, cebada y centeno, que afecta al intestino delgado de las personas con predisposición genética. En diálogo con LA ARENA, el médico especialista indicó que “es una enfermedad prevalente, una de cada 100 personas la tiene”. Muchos creen que -solamente- los síntomas son dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso, pero el gastroenterólogo hizo hincapié en que hay otras enfermedades con los mismos síntomas. “La celiaquía tiene un montón de aristas, es como un camaleón, va cambiando de color”, afirmó.

 

En ese marco, la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba explicó que en niños los síntomas pueden ser: “diarrea crónica” (síndrome de mala absorción), vómitos reiterados, marcada distensión abdominal, falta de masa muscular, pérdida de peso, retraso del crecimiento, escasa estatura, cabello y piel secos, descalcificación, inapetencia, mal carácter o irritabilidad, alteraciones en el esmalte dental, dislexia, autismo, hiperactividad, etcétera.

 

Los adolescentes pueden presentar dolor abdominal, falta de ánimo, rechazo a la actividad deportiva, retraso en el ciclo menstrual y frecuentemente baja talla comparativa con los hermanos o llamativamente menor en función de lo esperado por la altura de sus padres, retraso puberal, estreñimiento, queilitis angular, aftas recurrentes, anemia ferropénica, cefaleas, etcétera.

 

Y en los adultos: osteoporosis, fracturas, artritis, diarreas, estreñimiento, desnutrición, abortos espontáneos, hijos recién nacidos con bajo peso, impotencia, infertilidad, pérdida de peso, anemia ferropénica, caída del cabello, colon irritable, menopausia precoz, astenia, depresión.

 

Diagnóstico.

 

Alonso remarcó la importancia del diagnóstico e hizo especial mención a la importancia de “no hacer dieta libre de gluten” porque los estudios para determinar la presencia de la enfermedad pueden tener como resultado “un falso negativo”. El gastroenterólogo afirmó que “nunca se deben realizar dietas libre de gluten sin el diagnóstico y tampoco se utilizan como prueba antes del diagnóstico”.

 

La enfermedad puede ser detectada por distintas especialidades médicas. “Es una cuestión multidisciplinaria porque un médico clínico la puede detectar porque el paciente le dice que tiene anemia, el ginecólogo también y un traumatólogo si la persona tiene disminución de calcio. Para nosotros (los gastroenterólogos) es más fácil porque es nuestra especialidad”, señaló y reconoció que deben “preparar a todos los médicos” para detectarla.

 

El diagnóstico tiene distintos pasos. Primero, el paciente le debe comentar al médico los síntomas que presenta. Luego se realiza un análisis de sangre, en el que se incluye el estudio de anticuerpos (Antitransglutaminasa IgA). Por último, la enfermedad se confirma a través de una biopsia intestinal, que debe efectuarse siempre antes de iniciar el tratamiento.

 

Sin TACC.

 

El especialista pidió “no confundir la celiaquía con intolerancia al trigo” porque aquellas personas intolerantes -que se inflaman al comer alimentos con trigo- “no tienen un riesgo a largo plazo” como sucede con los celíacos. “No hay que solo dejar de comer trigo, hay que ir al especialista porque puede ser celiaquía, intolerancia o alergia al trigo”.

 

Como se dijo anteriormente, la celiaquía es una intolerancia al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, avena, cebada y centeno. “La avena no debería ser incluida, pero en Argentina la avena y el trigo se guardan en el mismo lugar. El problema es el trigo, sí se puede comer avena libre de gluten”, agregó.

 

Asimismo, “no es solo un alimento el que uno debe evaluar, no todos los pacientes son celíacos ni todos los pacientes no son celíacos”. Sí es importante hacer hincapié -como dijo Alonso- que la enfermedad trae distintos riesgos para los pacientes, “como osteoporosis, infertilidad, anemia, hipotirodismo” y “no se cura” porque la persona “tiene una predisposición genética. Nace celíaco, pero el gen está dormido y puede despertar después. Los alimentos ultraprocesados y el consumo excesivo del trigo tiene que ver con que ese gen se despierte antes”.

 

Sin datos.

 

El gastroenterólogo explicó que en La Pampa “no tenemos una estadística real de la cantidad de personas con celiaquía” y que, si bien él no atiende niños y niñas, a su consultorio llegan en promedio “dos mujeres y un hombre. La mujer, para casi todas las patologías, consulta antes que el hombre”. La edad promedio es “entre los 30 y los 40 años” y, “si antes había un retraso de 10 años previo al diagnóstico, eso ha disminuido porque hay mucha publicidad”. Tras la detección de la enfermedad, Alonso deriva a sus pacientes a un grupo de ayuda, como Acela.

 

- En la actualidad, ¿es más fácil vivir con celiaquía?

 

- No es fácil por el factor social y económico. La cuestión social es un problema por la edad del diagnóstico, no se respeta igual la dieta y además tienen que llevar su vianda. El entorno social tiene que comprender que no hay ‘permitidos’ porque si comen gluten, las células lo reconocen como extraño y atacan. En cuanto a lo económico, el costo del paciente para adquirir alimentos es de un 30 % más. Además, cuando salen a comer tiene que haber lugares preparados para celíacos. Es complejo.

 

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