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Martes 28 de abril 2026

Ciego desde niño, ahora cursa el profesorado de Educación Física

Por Redacción 28/04/2026 - 19.05.hs

(General Pico / Agencia) - El joven Román Goiriz (18), oriundo de Santa Rosa, quedó ciego desde la mitad de su vida tras un accidente que afectó su nervio óptico. Sin embargo, su discapacidad visual no fue un impedimento para que la semana pasada comenzara a cursar sus estudios terciarios en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) de General Pico.

 

Su ceguera tampoco fue una barrera para dedicarse al deporte: Román es atleta y futbolista. Practica atletismo en Santa Rosa y también juega al fútbol en el club La Barranca, de la capital provincial, desde donde recibió un importante apoyo para iniciar sus estudios en Pico.

 

“Los chicos arrancaron hace un mes, pero yo, por un problema para conseguir alojamiento, empecé más tarde. Apenas conseguí residencia, me vine lo más rápido posible a Pico para empezar a estudiar”, le dijo el joven a LA ARENA.

 

Goiriz cursó el secundario en el Colegio Zona Norte de Santa Rosa y, en los últimos años de la educación media, comenzó a buscar una formación profesional de cara al futuro.

 

“Estuve indagando mucho sobre qué podía estudiar por mi discapacidad visual. Busqué tanto lo que me gustaría como lo que podría hacer. Me di cuenta de que me gusta el deporte, que estaba metido en el atletismo y en el fútbol para ciegos, y decidí que quería ser profesor de Educación Física. Busqué en varios lugares porque mi opción era no irme de Santa Rosa, sino hacerlo de manera virtual, pero no se dio y apareció la posibilidad de estudiar acá, en el Instituto (ISEF)”, contó.

 

 

Sueño.

 

El joven explicó que, cuando tenía entre 10 y 11 años, sufrió un accidente en bicicleta. En ese momento le detectaron un tumor cerebral, que logró superar. Sin embargo, una lesión en el nervio óptico le dejó una importante discapacidad visual, con un porcentaje de visión muy bajo.

 

“En el ojo izquierdo veo poco y nada, apenas luces, y con el derecho ocurre lo mismo. Tengo dañado el nervio óptico. A los 10 u 11 años tuve un golpe en la bicicleta, apareció el tumor, tuve cáncer en el cerebro, lo vencí y acá estoy”, relató.

 

Su condición no le impidió destacarse en el deporte ni comenzar sus estudios de nivel superior. “No me impide nada. Me vine a una ciudad nueva y estoy aprendiendo los recorridos, adaptándome a una residencia y a compañeros nuevos, porque vivo con otros estudiantes universitarios”, señaló.

 

A futuro, aspira a ser profesor de Educación Física y trabajar con niños y niñas con discapacidad, para transmitirles su experiencia y ayudarlos a superar obstáculos similares.

 

“Indagué mucho sobre esta carrera y me di cuenta de que, el día de mañana, si existe la posibilidad de trabajar con chicos con discapacidad, uno puede aportar desde su propia experiencia. Quién mejor que alguien que pasó por lo mismo para ayudarlos y enseñarles”, sostuvo.

 

 

Agradecido.

 

Román destacó el acompañamiento recibido para iniciar esta etapa. En primer lugar, el de su familia.

 

“Mi mamá es la que más hizo, la que me ayudó en todo y siempre me anima. Mi familia es la que estuvo y la que va a estar siempre. Cuando dije que quería venir a Pico, me apoyaron en todo. La Escuela de Ciegos de Santa Rosa me dio una mano. Mucha gente me ayudó. También mis profesores de fútbol, como Esteban Olivares, Juan Colombier y Emiliano Cutiñola, fueron quienes más me impulsaron a dar este paso”, indicó.

 

“Desde que dije que había encontrado el profesorado de Educación Física, hicieron todo lo posible para que pudiera venir. Me ayudaron en lo emocional y en lo económico. El club también me está apoyando, y eso es muy importante. El presidente de La Barranca, Rodrigo

 

Carballo, me dio una gran mano y lo sigue haciendo. Estoy muy agradecido con todos ellos”, agregó.

 

 

Futbolero.

 

El joven contó que es reservado y que le costó ganar confianza en el ISEF. Los primeros días los dedicó a conocer las instalaciones, ubicar las aulas, las canchas y la pileta, y aprender el recorrido desde la residencia hasta el Instituto. También se familiarizó con la línea de colectivo que lo lleva hasta la Terminal de Ómnibus.

 

Su inserción en el ISEF, según explicó, es “una experiencia nueva que enfrentamos tanto ellos (los docentes) como yo”.

 

Por último, habló sobre su pasión por el fútbol, su convocatoria a Los Murciélagos y la lesión que lo dejó fuera de un torneo internacional.

 

“El año pasado tuve una convocatoria de Los Murciélagos juveniles. Cuando terminó, fuimos a jugar un partido con Los Cuervos de La Barranca y me lesioné. Por eso no fui convocado para disputar los Juegos Panamericanos de Chile. En fútbol para ciegos se juega en todos los puestos, pero yo juego de cinco o volante por izquierda o por derecha”, concluyó.

 

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