Condenado por una estafa de $24 millones
(General Pico) - Diego Ambrogetti, juez de control de la Segunda Circunscripción Judicial de La Pampa con asiento en General Pico, condenó a Omar Carim Sesto Gadhade (45), oriundo de la provincia de Mendoza, por haber estafado a un empresario piquense en la compra de maquinarias valuadas en 23 millones de pesos. El magistrado lo sentenció a la pena de 90 días de prisión efectiva, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado convenido por el defensor oficial Walter Vaccaro y los fiscales Armando Agüero y Matías Juan.
El juez lo sentenció por el delito de estafa, lo declaró reincidente y dio por compurgada la pena impuesta precedentemente con el tiempo que cumplió de prisión preventiva.
El hecho damnificó al empresario Néstor Ramiro Campanari, quien le vendió de buena fe un autoelevador y un tráiler al imputado, quien abonó la compra con cheques adulterados.
En el marco de la causa se incorporaron diferentes pruebas, como la denuncia del damnificado, con los cheques recibidos, boleto de compraventa, remito de entrega de los bienes y constancia bancaria de rechazo de los valores. También se incorporó un informe de la Brigada de Investigaciones, la prueba telefónica aportada por el denunciante, el testimonio del chofer que trasportó los bienes hasta la provincia de Mendoza y demás.
Cheques.
El 4 de mayo pasado, el imputado viajó hasta General Pico a bordo de un automóvil Volvo con vidrios polarizados y le compró a Campanari un autoelevador con un tráiler para transportarlo, por una suma de 24 millones de pesos. El estafador contactó ya había contactado a principios de abril de este año al empresario piquense, que en septiembre de 2025 había publicado en una página web, la venta de esta maquinaria. El día del hecho, previo a la firma del boleto de compraventa, el damnificado y el imputado se encontraron en el sitio de depósito de los bienes, para que constatara su existencia y estado.
Al momento del pago, Gadhade entregó un cheque de pago diferido por 12,8 millones de pesos y otro por 14,2 millones, los cuales tenían orden de no pagar en el sistema bancario por encontrarse adulterados en su numeración y consignar falsamente que pertenecen a cuenta de la firma RAFA SA. El imputado era consciente de esto, sin embargo, se los entregó al damnificado. Luego, a través de una empresa piquense, trasladó esos bienes a la ciudad de San Martín, Mendoza. Campanari no pudo cobrar esos cheques dada esa orden de no pagar. Para ese entonces ya había sido desapodero del autoelevador y del balancín y además le había entregado al imputado, un cheque por 3 millones de pesos, dado que los valores que había entregado el acusado, superaran en esa cifra el monto de la compra.
En el acuerdo de juicio abreviado, la Fiscalía requirió que se mantuviera vigente la orden de secuestro librada respecto de los bienes de los que fuera desapoderado Campanari.
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