Sabado 15 de junio 2024

En la tumba de Amenmose: "El trabajo es restituir la memoria"

Redacción 28/03/2023 - 11.52.hs

"No es solo un lugar turístico, nosotros vamos a restituir la memoria. Cada vez que aparece el nombre de Amenmose en los medios de comunicación estamos ayudándolo a que su historia perdure", afirmó el profesor de historia de la Universidad Nacional de La Pampa, Pablo Rosell. Desde hace tres años forma parte de un proyecto de investigación que tiene por objetivo conocer al carpintero que vivió en el Reino Nuevo en la antigua Tebas, Egipto, entre el 1400 y el 1450 antes de Cristo.

 

Pablo tiene 38 años. Estudio historia en la Universidad Nacional de La Plata y es egiptólogo. "Siempre me interesó la historia antigua y específicamente la parte de Egipto. Empecé a formarme con la doctora Andrea Zingarelli, realicé cursos extracurriculares y decidí hacer mi doctorado sobre historia antigua", relató en diálogo con LA ARENA.

 

Explicó que fue Zingarelli quien en 2019 encabezó el proyecto de investigación sobre la tumba de Amenmose, un artesano y cantero que se destacó durante el denominado Reino Nuevo en la antigua Tebas, Egipto, y que vivió entre el 1400 y el 1450 antes de Cristo. "La profesora ya había tenido experiencia de campo en Egipto y con este proyecto buscaba estudiar y conservar una tumba egipcia", relató.

 

En ese año, el equipo de investigación, que suele ser interdisciplinario, consiguió la autorización ante el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y los permisos necesarios para iniciar las campañas en el verano austral. En 2020 fue el primer viaje, al cual el profesor de la UNLPam se sumó junto a profesionales de Córdoba, Tucumán, Buenos Aires y el Conicet. Ahora La Pampa también estará representada porque Pablo se incorporó al staff de la Facultad de Ciencias Humanas.

 

En 2023 se realizó la tercera campaña y cada año los descubrimientos son asombrosos. Para mantener la autorización deben realizar informes destinados al Ministerio con los trabajos realizados en el lugar.

 

La tumba.

 

Pablo explicó que las excavaciones se desarrollan en una zona de "tumbas de élite, llamada Valle de los Nobles". Al equipo le llama la atención cómo un simple artesano logró obtener una tumba de esta magnitud y es por ello que con el correr de las campañas buscarán descubrir el enigma.

 

"Es una tumba que fue descubierta en el siglo XIX y tiene pinturas en sus paredes. En algún momento, entre los siglos XIX y XX la puerta de la tumba colapsó y se perdió. Es por ello que para entrar utilizamos un agujero de una pared de una tumba vecina", relató y aseguró que "no tiene peligro de derrumbe, pero al no estar ventilada no se pueden utilizar ciertos productos para restaurar las paredes y no puede haber mucha gente adentro al mismo tiempo porque escasea el aire".

 

Este año, el objetivo fue encontrar esa puerta. Los argentinos que viajaron son egiptólogas, egiptólogos, arqueólogas, arqueólogos, fotógrafos, conservadoras, geólogo, cineasta para hacer un documental y arquitectos para comprobar que la piedra no colapsara y diseñar la futura puerta. "Es una campaña interdisciplinaria, la base es la arqueología y la historia. Fuimos unas 22 personas", señaló.

 

La expedición se desarrolló desde el 14 de febrero hasta el 14 de marzo. Los trabajos se realizaron todos los días, desde las 6 hasta las 13, "excepto los viernes porque es el día sagrado para los musulmanes". También incorporaron mano de obra local, entre 15 y 20 obreros, para realizar las excavaciones.

 

La puerta perdida.

 

Este año fue uno de los más importantes de la investigación porque luego de mucho trabajo y de excavar siete metros, encontraron la entrada original, pero al estar sedimentada no pudieron abrirla y deberán esperar un año más hasta retomar el proyecto. "En 2024 vamos a poder entrar y salir por esa puerta", celebró el egiptólogo.

 

Pero además de ese hallazgo, el equipo se encontró con "más de 800 objetos de la época antigua y moderna": textiles de lino con restos de representaciones, que eran los que portaban las momias; una oreja de madera pintada, del Período Tardío, que era para escuchar las plegarias; guirnaldas secas de flores; conos funerarios con inscripciones con los nombres de los propietarios de las tumbas; restos de cartonaje pintados, con inscripciones jeroglíficas; restos humanos momificados; restos de fayenza pintada, con una inscripción coopta.

 

En el lugar también dieron con copias de objetos faraónicos y otros objetos de los habitantes purnawi que sirven para datar el estrato: un sello de una familia de 1927; monedas de distintas procedencia, como una estadounidense de 1973, una británica del 71, una japonesa de 74, una griega del 76, una rusa del 98; restos de una bala; botellas de vidrio; un certificado de nacimiento de un hombre que nació en el 57.

 

Pablo se encargó de realizar el inventario de todo lo hallado. "Se le pone una etiqueta, se almacena en unas bolsas tipo ziploc. Si algunos objetos necesitaban algún tipo de conservación, las especialistas en ese trabajo hacían lo necesario. Todo ello queda guardado en la tumba para futuras investigaciones", aclaró y afirmó: "En esta pequeña excavación surgió mucha información, levantas una piedra y aparece algo nuevo".

 

Ahora también resta por encontrar el sarcófago con la momia. "No sabemos si está en la tumba -que tiene unos cinco metros de largo por dos de ancho, más una capilla de unos cuatro metros cuadrados aproximadamente- o en el patio", explicó y recordó que en las paredes están representado Amenmose con su esposa e hijos".

 

Memoria.

 

Sobre el impacto del trabajo de argentinos en suelo extranjero y la mirada de los locales, Pablo comentó que "para ellos es positivo porque activan su economía. Viven del turismo y esas tumbas luego podrán ser recorridas por visitantes". Seguidamente aclaró que tienen la "obligación" de contratar mano de obra local.

 

También señaló que "los locales actuales son musulmanes y árabes, no se sienten identificados con su antepasado como nosotros con los pueblos originarios. Obviamente que hay una cuestión de respeto porque es la morada de una familia y se percibe esa energía. No es solo un lugar turístico y, desde la arqueología y la historia no nos sentimos profanadores de tumbas porque vamos a restituir la memoria".

 

Es el equipo de investigación quienes costean todo el viaje. "Lo hacemos a pulmón y nos sentimos egoístas con nuestras familias por utilizar nuestras vacaciones para seguir trabajando en otro país". Su gran objetivo es inspirar a estudiantes de la UNLPam para involucrarse en proyectos de esta índole.

 

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