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“Eramos pibes con muchas ganas de vivir”

Redacción 21/09/2026 - 00.13.hs

A 50 años de La Noche de los Lápices, el platense radicado en Santa Rosa Enrique Fuentes recordó las marchas por el boleto estudiantil en la capital bonaerense, la persecución policial y militar y el miedo de la sociedad.

 

El 16 de septiembre de 1976, a cuatro meses de iniciada la última dictadura cívico- militar, Fuentes tenía 14 años y concurría al Colegio San Francisco de Asís de La Plata. En un nuevo aniversario de La Noche de los Lápices, Radio Noticias habló con el santarroseño para recordar a los jóvenes que fueron secuestrados, torturados y varios de ellos continúan desaparecidos.

 

“Eramos pocos, yo iba al colegio San Francisco de Asís. En aquel momento no había celulares y los mensajes eran de boca en boca ya que pocos teníamos teléfonos fijos en la casa. Se empezó a gestar lo del boleto porque no se podía viajar, estaba carísimo. Se empezó a agitar y una amiga me dijo ‘Vamos a hacer una marcha, ¿vamos?’”, recordó.

 

Sostuvo que la juventud estaba “politizada”, aunque él no participaba de las organizaciones. Afirmó que “había temor a juntarse” por el Estado de Sitio. “Pero igual nos escapábamos. Fue jodido lo que vivimos porque hasta nos llevaron a la comisaría por juntarnos más de tres”, mencionó.

 

Manifestación.

 

Fuentes recordó que el día de la marcha por el boleto estudiantil se juntaron en la Plaza Italia de La Plata. “La modalidad era ir todo el grupo y hacer una aplaudida afuera de las escuelas para que salgan todos y se sumen a la marcha. Ya era un grupo muy grande, nos fuimos al Normal I a aplaudir”, afirmó. Mencionó que de su escuela fueron solo seis o siete porque “no todos tenían en qué trasladarse o por el miedo”.

 

“Pero se juntó una cantidad de chicos impresionantes”, aseguró y agregó: “Los más grandes nos dijeron que nos cuidemos porque había infiltrados. Fuimos hasta el Ministerio de Obras Públicas. Mi viejo trabajaba ahí. En el lugar había un playón grande, cuando estábamos llegando camiones llenos de militares nos cortaron el camino y por atrás llegaron los de Caballería. Nos encerraron y empezaron a meternos palazos”.

 

“En ese contexto, agarré a la chica que en ese entonces me gustaba, nos vamos corriendo y volvimos a casa. Le conté a mis papás lo que pasó y después a mi viejo lo llamó Pérsico, el papá de Emilio Pérsico, y le dice ‘¿Tu hijo fue a la marcha?’, mi papá le dijo que sí y el le contestó ‘Sacalo ya porque cayeron a mi casa’. Eso fue a la una de la madrugada, a Emilio no lo encontraron, por eso no se lo llevaron”, relató.

 

“Había una persecución tremenda y empezaron a cazar a todos los chicos”, dijo. Afirmó que a su casa no fueron, pero su familia lo resguardó en la casa de campo de su tío. “Me dejaron ahí escondido”, señaló.

 

Fuentes describió a su generación como “rebeldes”, unos simples adolescentes que querían ir al cine en pleno Estado de Sitio. “Para ir al cine nos juntábamos de a tres y caminábamos a 100 metros de distancia, nos veíamos, seguíamos caminando y después nos juntábamos todos en tal lugar. Si nos encontrábamos en alguna casa a la noche tratábamos de no hacer ruido”, explicó.

 

Una noche, un amigo lo dejó cerca de su casa, la cual estaba a tres cuadras de la comisaría 12 de Villa Elisa. “La comisaría estaba oscura, yo tenía la cédula de identidad y cuando pasé me pegaron en la cabeza desde atrás y entre dos policías me llevaron adentro de la comisaría. Me cagaron a palo. Yo lloraba como loco porque estaba todo oscuro, serían las 11 de la noche y me preguntaban con quién venía, quién era, quiénes me dejaron. Hasta que uno saltó y dijo que me dejen porque vivía cerca. Vivirlo fue tremendo. Eso se lo cuento a mis hijos y dije que nunca más quería esto”.

 

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