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“Es un momento profundamente doloroso”

Redacción 02/11/2026 - 00.13.hs

Virginia Aparicio, la única investigadora del INTA “exonerada” de esa institución tecnológica en 70 años de historia, publicó una carta pública a modo de despedida y anticipó que hoy irá por última vez a lo que fue su lugar de trabajo “para retirar cosas personales”.

 

Aparicio, que fue investigada desde 2023 por su participación en el Proyecto Sprint de medición de residuos de agroquímicos junto a universidades de toda la Unión Europea y con financiamiento de ese bloque, fue exonerada (expulsada del Estado nacional y sin chances de volver) el lunes pasado. El sitio especializado bichosdecampo.com informó que Aparicio continuó ingresando como si nada hubiera pasado durante los días subsiguientes. Lo hizo por recomendación de su abogado, que ya tiene decidido presentar un recurso administrativo primero para que se reconsidere esa sanción, y luego ir en todo caso a la justicia.

 

El viernes, luego de la publicación de dicha nota, la investigadora que desobedeció las órdenes superiores e insistió con sus mediciones -y la difusión de sus resultados- pese a que el INTA decidió a fines de 2023 “salirse” del proyecto internacional al que había adherido tres años antes, ingresó nuevamente como si nada a su oficina en el INTA Balcarce. Nadie se interpuso a su paso porque curiosamente el jefe de esa unidad, Facundo Quiroz, también había sido suspendido por 15 días en dicho expediente, al parece porque no logró controlar del todo a su subordinada, según destacó Bichos de Campo.

 

Antes de dejar definitivamente el lugar donde trabajó desde 2009 (Aparicio tiene una oficina con su nombre en el edificio principal de investigación), la investigadora escribió una carta pública.

 

“El viernes 30 de octubre viví uno de los momentos más difíciles de mi vida profesional. Las autoridades del INTA se presentaron en la Estación Experimental de Balcarce para hacer efectiva mi exoneración y exigirme que me retirara de mi lugar de trabajo. Fue un momento profundamente doloroso. Firmé el acta dejando expresa constancia de mi disconformidad y de que considero vulnerado mi derecho de defensa”, comienza.

 

“Recorrí los pasillos y tomé fotografías de los lugares donde transcurrió buena parte de mi vida. Todo ese edificio lo pensamos y diseñamos colectivamente. Desde la distribución de los espacios de trabajo y la cantidad y ubicación de los enchufes eléctricos hasta los equipos que necesitábamos, su instalación, mantenimiento y reparación constante. Cada espacio tiene detrás años de esfuerzo compartido, de búsqueda de recursos y de compromiso con la investigación. Allí se formaron estudiantes, se desarrollaron tesis, se hicieron investigaciones y se construyeron vínculos humanos y profesionales muy profundos”.

 

“Pero lo que más me impresionó fue la soledad de esos pasillos, el silencio de los laboratorios y la ausencia de tantas personas con las que compartimos años de trabajo. Ese vacío no se explica por mi exoneración. Refleja también el proceso de pérdida de personal, capacidades y financiamiento que venimos atravesando en nuestras instituciones científicas. Es doloroso recorrer un edificio que alguna vez estuvo lleno de estudiantes, investigadores y proyectos, y encontrar tantos espacios vacíos”, comentó.

 

Derechos.

 

Según Aparicio, “hay algo todavía más difícil de expresar: es imposible que no duela que la misma institución que te formó como científica, que te permitió crecer, investigar, enseñar y construir una trayectoria profesional, sea la que tantos años después te exonera por hechos vinculados con el ejercicio de tu trabajo de investigación. No puedo aceptar que mi participación en un proyecto científico internacional, aprobado institucionalmente y cuyos resultados fueron evaluados positivamente, termine de esta manera”.

 

“Voy a defender mis derechos y voy a trabajar para volver al INTA. Quiero seguir investigando, formando estudiantes y aportando conocimiento a la sociedad. Y quiero que, cuando llegue el momento de jubilarme, pueda hacerlo en la institución en la que me formé y a la que dediqué más de veinte años de mi vida”, se despidió Virginia.

 

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