Goleada sin equivalencias en Villa Alonso
All Boys goleó ayer a Deportivo Centro Oeste. El final fue 7 a 0, pero la diferencia pudo haber sido mucho mayor a los diez goles, porque hubo al menos cinco o seis situaciones clarísimas que el Auriazul desperdició.
El resultado le permitió al actual campeón escaparse en la punta de la Zona A y dejó a Centro en el fondo, 16 puntos por debajo de su rival de ayer al finalizar la primera ronda de siete partidos.
Los dobletes de Gabriel Soler, Agustín Servetto y Bruno Cabral, y el tanto inicial de Giuliano Guinchinao marcaron los siete de la visita en el Nuevo Rancho Grande de Villa Alonso
Pero más allá de los números, el partido no hizo más que evidenciar los enormes contrastes del Torneo Oficial de la Liga Cultural de fútbol, con duelos que no le sirven a nadie dentro de la cancha y que terminan "expulsando" a los de afuera, que eligen no pagar una entrada para ver una especie de entrenamiento con el resultado puesto antes del inicio.
Como le había pasado en la fecha pasada ante el también ascendido Carro Quemado, el Auriazul aprovechó para continuar con la rotación y para darle algunos minutos a otro juvenil (esta vez ingresó Santino Di Pietro, de 16 años), pero lejos estuvo de encontrar la resistencia y la competencia que necesita un equipo que aspira a dar un salto de calidad y categoría.
Centro Oeste, por su parte, no hizo más que profundizar su flojo presente, con un equipo que ni siquiera mostró rebeldía o esa enjundia que tienen muchos de los que juegan por primera vez ante el más ganador de la historia culturalista.
Goleada.
El partido prácticamente se "terminó" a los 4 minutos de juego, cuando Guinchinao anticipó a todos en el área tras un tiro libre de Eduardo Sad, y con un toque con el revés del pie derecho puso el 1 a 0.
A partir de allí, con un Soler que juntaba a los centrales y con Guinchinao y Servetto rompiendo por las puntas, todo fue del Auriazul. El segundo llegó a los 19, cuando Soler aprovechó un rebote en el área chica para empujar la pelota a la red.
El tercero fue por un insólito penal: mientras Soler era recriminado por el arquero Axel Blengini (lo acusaba de arrojarse temerariamente a buscar una pelota al piso), el central Farid Bu Issa le dio un empujón al delantero y, como la pelota estaba en juego (en las manos del arquero), al árbitro Lucas D'Onofrio no le quedó otra opción que marcar la pena máxima, que Servetto cambió por el 3 a 0.
Pero los "regalos" del local no terminaron allí, porque a los 38 el arquero Blengini intentó un doble enganche ante Soler, el delantero le robó la pelota y solamente tuvo que tocarla para el 4 a 0 con el que terminó la primera mitad.
En el inicio del complemento pareció que Centro había cambiado, porque recuperó un par de veces y hasta pateó por primera vez al arco por intermedio de Valentino Carluche. Pero su reacción fue directamente proporcional con su desorden defensivo. Y All Boys utilizó esos enormes espacios para llegar una y otra vez con mucha comodidad al arco de Blengini.
Metió otros tres goles, pero pudieron haber sido muchos más. Servetto anotó el cuarto tras un lindo centro de Guinchinao, y luego llegó el doblete de Cabral con dos buenas definiciones mano a mano con el arquero. Pero el mismo Cabral tuvo al menos tres situaciones clarísimas más, y otras tuvieron Guinchinao, Servetto y Juani López, por lo que no se llegó a las dos cifras de diferencia solamente por la falta de eficacia, en gran parte motivada por el desinterés que ya afectaba a todos a esa altura del partido.
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