“Hay datos que son alarmantes”
El domingo en la última edición de Caldenia, Graciela Pascualetto, licenciada en Ciencias de la Educación, escribió un extenso artículo titulado “Del juego, a las apuestas”, donde expuso datos alarmantes sobre la cantidad de niños, niñas y adolescentes que incursionan en las apuestas deportivas, tanto en sitios legales, como en clandestinos.
“El tema es preocupante para las familias, y también para las escuelas -afirmó ayer en diálogo con Radio Noticias 99.5-. Como muchas otras cosas que suelen detectar las maestras y los maestros, lo de las apuestas virtuales también fue detectado por el sistema educativo. Es una de las preocupaciones que existe, por el inicio tan temprano de los chicos y las chicas en las apuestas en búsqueda de obtener plata fácil”.
-Un relevamiento que realizaste tuvo resultados que asustan. Cuatro de cada diez chicos consultados ha realizado al menos una apuesta.
-Hay datos que son alarmantes. Otro dato que surgió de este mismo trabajo (en el que participaron universidades, clubes, organizaciones no gubernamentales) es que apuestan dos de cada tres pesos que reciben de su familia para gastos diarios en la escuela o en las salidas. Mi artículo en Caldenia empieza por el tema de los juegos y los deportes en la escuela, que son parte de la formación integral de niños y niñas, que siguen la adolescencia, obviamente no se trata de un deporte de alto rendimiento sino de una iniciación a estas actividades como conocimiento, cuidado del cuerpo y a la vez otros beneficios como el poder trabajar en grupos, la sensibilidad ante el otro, la posibilidad de incluirlos a todos, porque la escuela, aunque tengamos falencias, es el único lugar que recibe a todos y a todas.
-Vos contraponés la soledad del que apuesta en su celular o en su tablet con la actividad de conjunto que implica realizar deportes.
-Es cierto. Sí. En realidad también surge de los otros informes que el chico que juega está rodeado de otros chicos y chicas que juegan. Y un dato que obtuvimos años atrás, de un trabajo que se hacía desde la cátedra de Psicología, que dirige Juan Franco, con encuestas con alumnos y alumnas del nivel medio, es el testimonio de un chico según el cual la mamá le pedía dinero a él para poder jugar, porque ella y sus amigos y amigas jugaban, entonces la problemática también alcanza a algunas familias, no solo a los chicos sino a personas adultas.
-¿Cómo pueden jugar si son menores de edad?
-Es que hay plataformas legales y también ilegales, clandestinas, y se la ingeniarán a partir de ardides o de la participación de otras personas vía mensajería digital para poder ingresar. Pensemos que hay normativas que no necesariamente se cumplen.
-¿Desde el Estado hay interés en controlar?
-Los controles, por lo que he estado leyendo, son del arbitrio de cada una de las provincias, que tienen leyes. Por ejemplo, en La Pampa menciono un decreto del Ejecutivo provincial que contempla estos aspectos referidos al control y también a campañas de difusión para todo público especialmente para jóvenes y adolescentes sobre los riesgos del uso de esas plataformas de juegos. Las redes sociales pueden burlar cualquier normativa porque es muy difícil el control.
-Vos aportaste otro dato: en el año 2024 la Cámara de Diputados de la Nación le dio media sanción a un proyecto de ley para la prevención de las apuestas, pero todavía el Senado no lo trató.
-El proyecto que tiene la media sanción de Diputados tiene un abordaje más amplio, inclusive determina que las plataformas deben tener dispositivos para comprobar que las personas sean mayores de 18 años
-Pero está sin tratar desde 2024.
-No se ha tratado. Y después ingresó un proyecto del Poder Ejecutivo Nacional que se ocupa de las plataformas clandestinas pero no tiene el abordaje integral que tiene el proyecto que tiene media sanción de Diputados, donde se advierte sobre los problemas que esto puede traer, como lo hacen distintos organismos de Salud Mental. Porque a los 13, 14 ó 15 años, la persona aun no ha desarrollado todavía facultades como para determinar qué consecuencias me puede traer esto. Entonces, si tenés el deseo, el impulso de jugar, te metés sin pensarlo. Y hay otro dato: son mayoritariamente varones los que apuestan. Con eso también intentan probar cuánto saben de esa especialidad, de ese deporte. Los chicos, con estas apuestas, también están siguiendo su pensamiento respecto de quién va a ganar. Y si gana su equipo, los chicos no solo ganan el dinero sino que también ganan ellos en la gratificación, el placer, que esto produce.
-¿Hay también un origen de necesidad económica en quienes apuestan?
-No sé cuánto influye, pero en el trabajo que mencioné, dirigido por Juan Franco en estudiantes secundarios, algunos testimonios afirman que usan plata que obtienen de alguna changa o de ahorritos, o de lo que ganan jugando. Montos bastante significativos. Hoy a la mañana, en una calle de Santa Rosa, estacioné el auto y un chico de unos diez años me pidió para lavarme el auto. “¿No vas a la escuela?”, le pregunté. “Señora, estamos de vacaciones”, me respondió. Yo me había olvidado que ya estábamos de vacaciones. Pero, claro, ese niño está alternando la escuela con el trabajo. Y de la encuesta surge que muchos chicos, de tempranas edades, están jugando con la plata que ganan en changas.
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