Caballos sueltos y altas velocidades
La postal deja bien en claro como sin apuro alguno los caballitos van cruzando la calle Felice. En la intersección con Perón los equinos atraviesan la arteria mientras los automovilistas y motociclistas hacen maniobras para esquivarlos.
La foto fue tomada en horario diurno, y si bien a la luz del sol se hace más fácil advertirlos, y hace que se baje la velocidad, cuando llegan las sombras de la noche la cosa se complica. En principio se puede decir que la calle Felice está suficientemente iluminada, pero no sucede lo mismo con la conexión vial entre esa arteria denominada Juana Azurduy.
Esa traza que conecta ambas zonas de forma directa -para mejorar la movilidad urbana hacia el suroeste y aliviar el tránsito de la Avenida Perón- se encuentra aún en proceso de obra. Si bien se avanza en la iluminación todavía no está concluido. Es decir, cuando cae el sol la oscuridad gana el lugar no obstante lo cual los vehículos no disminuyen su aceleración. Y a eso se le suma -más alla del peligro que puede significar en sí mismo la excesiva velocidad- la presencia de caballos que todo el tiempo escapan de algún lugar cercano y buscan pasturas por allí.
Así las cosas vecinos de las zonas aledañas al Parque Recreativo Don Tomás están exigiendo respuestas de la municipalidad, porque al riesgo de los animales en la calzada se le suma la falta de controles en un sector cada vez más transitado.La presencia de equinos en la vía pública –hay obviamente gran responsabilidad de sus propietarios-- ha dejado de ser una postal aislada para convertirse en una constante amenaza para la seguridad vial en Santa Rosa.
En las últimas horas, la preocupación volvió a instalarse con fuerza entre los vecinos del sector oeste debido a la recurrente aparición de caballos sueltos en la calle Felice.El reclamo no es nuevo, pero la gravedad de la situación va en aumento a medida que el flujo vehicular en la zona crece.
A la problemática de los caballos se le suma un factor que agrava el riesgo: las velocidades excesivas a las que circulan muchos automóviles y motocicletas. Este escenario no solo se repite en la calle Felice, sino también a lo largo del corredor de la calle Stieben, otra vía clave de conectividad que hoy se encuentra desprotegida."Es una constante que naturalmente representa un peligro. No podemos esperar a que ocurra una tragedia para que alguien se decida a intervenir", señalan con indignación los usuarios de estas arterias. Los vecinos sostienen que no se ven controles, lo que deja el corredor a merced de la imprudencia. Sería bueno que autoridades municipales tomen nota de la situación, tal vez con controles de velocidad preventivos para frenar las picadas y los excesos de velocidad de autos y motos. El crecimiento urbano hacia el oeste de la ciudad requiere medidas para garantizar la seguridad de todos. Mientras tanto –la foto es elocuente-, el peligro sigue suelto en la calle.
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