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Sabado 16 de mayo 2026

“Hay un rescate y reivindicación del libro”

Redacción 16/05/2026 - 00.07.hs

La 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires celebró su histórica edición desde el 23 de abril hasta el 11 de mayo en el predio de La Rural. El stand de la provincia de La Pampa vendió un total de 393 libros pampeanos y recaudó $ 8,9 millones. La cantidad de ejemplares vendidos representó un incremento del 15% en comparación con el año pasado. El título más vendido fue Crónicas Ranquelinas, de José Carlos Depetris y Walter Cazenave.

 

El miércoles por la noche, Pablo Lucero, secretario de Cultura de la provincia, analizó la experiencia de este año en la feria y se refirió al vínculo de las personas con los libros en tiempos donde las pantallas de los teléfonos móviles parecen robar toda la atención. “Este año nos propusimos con todos los secretarios de Cultura de la Patagonia que esta vez estuvieran todas las letras patagónicas y en este caso los escritores, los poetas, los historiadores, porque para nosotros el auditorio que se hace en el stand es muy importante, por el entrecruzamiento que se da, porque ahí se cocina todo, se encuentran, se reconocen, se apoyan…”, afirmó

 

-Hubo mucha presencia de pampeanos que viven en Buenos Aires y de repente se enteran que José Carlos Depetris iba a presentar las Crónicas Ranquelinas.

 

-Lo de José fue muy importante porque no entraba un alfiler, había gente en el pasillo, afuera, mucha convocatoria, fue muy emotiva, porque él habló desde el corazón, contó muchas historias, una memoria privilegiada, todo eso que no se entiende lo cuenta José y se entiende, nos pone en contexto.

 

-Ese día cuantos libros se vendieron.

 

-En ese día solamente se vendieron diez ejemplares de Los Rostros de la Tierra. Hasta ese momento ya iban 50 de Crónicas Ranquelinas. Ese título tuvimos que reeditarlo dos veces este año.

 

-¿Cuántos años había cumplido desde su edición original?

 

-Veinticinco años. Lo que pasa es que nos propusimos que haya un libro en cada Biblioteca Popular para trabajos de investigación y de mediación cultural, yo los estoy entregando personalmente y de paso visito a las bibliotecas y a las comisiones.

 

-¿Hay una vuelta al libro?

 

-Hay un rescate y una reivindicación al libro.

 

-Hay una necesidad de la gente de encontrar en el libro una certidumbre que no se encuentra en las pantallas.

 

-Y también hay una necesidad de una pausa, de una conexión ancestral con las letras y con el tacto y con la experiencia de lectura. Es como el cine, que es una experiencia fantástica que nos amplifica todos los sentidos. Somos seres humanos, somos pura expresión y necesitamos eso. Y ahora el libro también tiene la conexión entre el adulto y la infancia, entre el adolescente y el joven…

 

-A los niños aún los fascina el libro de cuentos.

 

-Las historias bien narradas. Nos estimulan mucho más el imaginario y la curiosidad que toda la información ultraprocesada de un teléfono celular o de todas las campañas sesgadas que vemos. Y de cosas que producen ansiedad, frustración y de adicción a algo que no sabemos qué es, porque somos la generación de prueba de las últimas tecnologías, porque somos la última generación analógica. Ahora estamos en una revolución cognitiva donde la inteligencia artificial propone una nueva dimensión y nosotros no terminamos de procesar la revolución informática. Nosotros en la Feria del Libro aprovechamos la convocatoria amplia de “Libro %” de la Conabip, que estaban todas las bibliotecas populares, para presentar el Plan Lector, que es un objetivo muy simple porque son diez títulos por alumno por año de todos los niveles. Es una alianza estratégica entre las escuelas y las bibliotecas populares, queremos dinamizar los dos espacios.

 

-¿Y qué repercusión tiene en las escuelas?

 

-Tenemos de aliadas a todas las docentes y a todas las bibliotecarias. El aula va a las bibliotecas populares.

 

-Y estos chicos tan digitales, tan de pantallas ¿cómo reaccionan?

 

-Los chicos, cuando vos generás una actividad sustanciosa, nutritiva, didáctica y pedagógica divertida no se les ocurre hablar de tecnologías. Nos pasa en todas las ferias del libro cuando hacemos actividades con juegos. Lo que pasa es que los chicos hay que prestarles atención y hay que invertir tiempo ahí. Si les decís que no una vez, dos o tres, a la tercera ya se olvidan del teléfono. Lo que pasa es que los padres no aguantan y es más fácil entretenerlos porque ganan más tiempo los adultos también.

 

-El libro Homo Videns, de Giovani Sartori, nos advirtió hace veinte años que en un futuro íbamos a ser personas que reaccionen a imágenes. El libro es una buena manera de volver al homo sapiens, ¿no?

 

-Will Smith dice que ahí está todo lo que le pasó a la sociedad en los últimos miles de años, que no hay nada que te esté pasando que no esté en los libros y que ahí vas a encontrar las respuestas o que tal vez la mejor respuestas sea otra pregunta que vos te hagas y eso alimenta todo un ciclo virtuoso que te conecta con la investigación, la curiosidad y el propósito, en el sentido profundo que es algo que no se está encontrando. Hoy corre el “no sé lo que quiero pero lo quiero ya” atado a una epidemia magistral de consumo. Y la verdad que no sé cuánto de todo eso nos está nutriendo como sociedad. Nosotros tenemos la obligación de estar pensando en herramientas, recursos, iniciativas, dispositivos que hagan que uno vuelva un poquito a lo de antes y utilizar lo nuevo como una herramienta de eficiencia. Ahora tenemos más eficiencia en términos productivos pero no sé si ese es el camino porque lo simbólico es lo que más valor tiene y sin embargo es lo que hoy se pone en duda. Nosotros tenemos la obligación de cuidar eso simbólico. Y no lo podemos meter en la matriz del mercado o lo que se entiende como la utilidad neta o la ganancia, que no está mal. La industria cultural es un mercado, lo trabajamos mucho y estamos muy arriba de los números. Vendimos un montón (en la Feria) y todo lo que vendemos y ganamos se lo liquidamos a los escritores. Y lo que gana La Pampa con “La Pampa edita” y las producciones nuestras lo reinvertimos en el Fondo Editorial Pampeano.

 

-Hubo una época donde los escritores pampeanos tenían la necesidad de descubrir y contar nuestro ser pampeano, ¿de qué escriben hoy los escritores de La Pampa?

 

-Nuestros formatos son de cuentos cortos, poesías… La verdad que se apela a otro tipo de publicaciones y de títulos… Además, para incorporar más escritores, para hacer una base más grande, que después se van animando y escriben cosas más complejas. Las horas y horas de investigación que tienen libros como “Los rostros de la tierra”, de meterse en archivos y buscar, yo no sé si hoy se puede hacer. Fueron años y años de buscar información para publicar un título. Eso es una tarea titánica, con tiempos bíblicos, que no creo que existan hoy.

 

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