La crisis se siente en el teatro
La crisis económica impacta en diversas actividades en nuestro país, con cierre permanente de empresas, trabajadores despedidos, y una evidente insensibilidad gubernamental que golpea al conjunto de la sociedad.
Obviamente se siente en nuestra provincia, pero parecería hacerse más patente en otros lugares y particularmente en la ciudad de Buenos Aires. El teatro, por ejemplo, soporta una merma importante en sus taquillas y se pudo advertir en los centros veraniegos donde la temporada no fue buena. Y sucede más allá de que algunas obras tienen sobre el escenario a destacadas figuras.
Pero la crisis económica pega muy duro en la clase media y la gente elige entre las cosas más elementales para vivir y el esparcimiento.
Una reciente visita en Capital Federal a diversas salas permitió conocer que muy pocas puestas tienen el marco de público que los grandes teatros y las buenas propuestas merecen. Si se recorre la tradicional calle Corrientes se puede advertir que son pocas las producciones que convocan bastante público. Y en ese sentido hay que mencionar a Rocky, donde se luce Nico Vázquez y un reconocido elenco, obra ciertamente muy promocionada.
Pero, en general, se puede observar que hay una mengua de espectadores. De tal magnitud que provoca –incluso al que va como espectador- cierto disgusto al ver una sala que ni siquiera está cubierta en la mitad de su capacidad.
Cabe celebrar, no obstante, el profesionalismo y la entrega de los actores sobre el escenario, que la lucen como si el teatro estuviera repleto como en los antiguos buenos tiempos. “Esperemos un repunte”, dijo un afamado actor; aunque otro fue más condescendiente con su opinión.
Las entradas.
Hay que decir, a lo mejor puede ser también un condicionante, que el precio de las entradas no es precisamente módico. En calle Corrientes van entre los 40 mil y 80 mil pesos, con lo que está claro que no todos pueden acceder; máxime cuando es poco probable que alguien vaya solo a un espectáculo teatral.
Una salida habitual de los porteños –y muchos que no lo son pero gustan de disfrutar en Buenos Aires de tantos y tan buenos espectáculos- ha sido ir al teatro (o al cine) y luego ir a cenar. Hoy les resulta mucho más difícil.
Cabe señalar que ya en 2024 se había observado una merma considerable de público, tendencia que se extendió el año anterior y que parece seguir con esa inercia en estos primeros meses del 2026.
Todo esto en medio de la embestida que desde el Gobierno nacional se lleva adelante contra la cultura y el arte en general, incluso con ataques a algunas destacadas figuras de la escena nacional.
Pero la realidad es una sola, y así lo confirman los datos de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET).
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