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“La solidaridad es un delito”

Redacción 27/08/2026 - 00.45.hs

María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera son dos argentinos que fueron detenidos en Libia mientras participaban de una caravana humanitaria con destino a la Franja de Gaza. Ambos integraban el convoy "Global Sumud Maghreb" compuesto por activistas, médicos y voluntarios de más de 20 países que buscaba trasladar alimentos, medicamentos y asistencia por vía terrestre. Ayer estuvieron en la Universidad Nacional de La Pampa, contaron su experiencia y reafirmaron que Palestina está atravesando un genocidio por parte de Israel y los países aliados.

 

Ella es psicóloga y él médico veterinario, son oriundos de Mendoza y se desempeñan como directores de investigación de la agencia de noticias Nodal. Ambos cuentan con una trayectoria vinculada a la militancia social, la investigación y la defensa de los derechos humanos. El 5 de mayo partieron desde Argentina para participar de la actividad internacional.

 

La delegación, integrada por alrededor de 300 personas de 25 países -entre profesionales de la salud, periodistas, trabajadores humanitarios, académicos, parlamentarios y voluntarios-, tenía como objetivo llegar al paso de Rafah para reclamar el ingreso seguro de ayuda humanitaria a la población palestina y denunciar el bloqueo sobre Gaza. Pero el 24 de mayo, los diez negociadores fueron detenidos en Libia durante 30 días.

 

Entre ellos había dos argentinos: María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, quienes ayer brindaron una charla en la Universidad Nacional de La Pampa. La actividad fue organizada por la Red de Solidaridad con Palestina La Pampa acompañado por ADU La Pampa, Movimiento Popular Pampeano por los Derechos Humanos, CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores.

 

“Terroristas”.

 

Previo a ello, Aguilera dialogó con Radio Noticias y comentó detalles de su “secuestro”- como él mencionó- en el país africano. Contó que el convoy recorrió pueblos de distintos países del norte de Africa con el objetivo de llegar a Rafah, la ciudad y paso fronterizo más al sur de la Franja de Gaza, ubicado en el límite con la península del Sinaí en Egipto. Es el único cruce internacional de Gaza que no conecta directamente con territorio israelí y es un paso para la ayuda humanitaria.

 

“Eramos alrededor de 300 personas donde había profesionales. El convoy estaba compuesto por unos 50 vehículos, los camiones llevaban los módulos habitacionales, los colectivos transportaban a la gente y había autos personales. Era un convoy bastante grande que cada vez que parábamos en un pueblo, el mundo árabe nos recibía con bombos y platillos. Era una felicidad enorme y se notaba que hay mucha solidaridad con el pueblo palestino”, expresó.

 

Sostuvo que con la detención demostraron al mundo que “se puede traficar armas, vender drogas, alcohol y nadie te mete preso, pero si haces ayuda humanitaria por Palestina te meten preso, sos terrorista, sos lo peor de la humanidad. ¿En qué mundo vivimos? La solidaridad es un delito, la ayuda humanitaria es un delito”.

 

El mendocino aseguró que estar 30 días preso en Libia “fue terrorífico”, aunque en Argentina “sirvió para poner en agenda la causa Palestina. Esa fue la satisfacción cuando nos liberaron”.

 

- Libia fue destrozada por Estados Unidos, Francia y la OTAN. Asesinaron a su presidente Gadafi como parte de la estrategia regional.

 

- Gadafi era el presidente que generó, dicho por la ONU, el Indice de Desarrollo Humano Libio más importante en toda la historia del país.

 

- Y quería manejar el petróleo… Fue su pecado mortal.

 

- Claro, lo manejaba él y después quiso negociarlo con euros y yuanes para venderlo en China. Eso le costó la cabeza. Después de la intervención de la OTAN, el país se dividió en muchos fragmentos, pero hay dos grandes divisiones: Libia del Oeste y Libia del Este. Cuando llegamos a Libia del Oeste lo transitamos bien, fue muy bonito, pero cuando quisimos pasar a Libia del Este empezamos las negociaciones para alcanzar la ayuda humanitaria, pero nos metieron presos, nos secuestraron a los 10 negociadores. Ahí empezaron los 30 días de terror.

 

- ¿Dónde estuvieron detenidos?

 

- Nos llevaron a Bengasi, nos metieron en una celda de dos por dos con una letrina y las puertas ciegas en un centro clandestino de los servicios de inteligencia libio. Estuvimos un par de días, algunos sin luz y otros con la luz prendida todo el día. Hubo violencia física, mucha violencia psicológica y estuvimos sin comunicación por 10 días, no había abogados, ni consulado y pensábamos que nos íbamos a pudrir en una cárcel libia. Los detenidos fuimos dos argentinos, un uruguayo, una española, dos italianos, una norteamericana, una portuguesa, una polaca y un tunecino. El convoy que estaba unos kilómetros más atrás se tuvo que volver.

 

- Se podría decir que Libia del Este está en manos de un gobierno alineado con Israel y con Estados Unidos.

 

- Yo creo que está en disputa, pero está más alineado con Israel. Gracias a la presión internacional nos liberaron, pero la semana pasada ahí mataron al director de Inteligencia del gobierno de Libia del Este.

 

- ¿Qué tormentos soportaron?

 

- Tortura física no tanto, más allá de que nos pegaron, pero no hicieron Israel como con la flotilla. Hubo golpes, pero la tortura psicológica fue muy fuerte, por ejemplo, venían y nos decían “Están libres, se van” y nos llevaban a una Fiscalía y nos decían que teníamos que volver al pozo. En un momento nos dijeron que estábamos libres, nos subieron a un avión y nosotros cantábamos. Nos subieron en un avión porque supuestamente íbamos a Libia del Oeste, pero nos llevaron a la capital de Libia del Este. Así fue permanentemente. Nos sacaron sangre, nos pincharon de más y no sabíamos si nos estaban inoculando enfermedades. La situación psicológica fue terrible, más estando en un calabozo de dos por dos. Después nos pasaron a otro calabozo de cuatro por cuatro, pero dormíamos los cuatro hombres.

 

Liberación.

 

Aguilera destacó que su liberación fue gracias a la presión del gobierno de Turquía. “El gobierno argentino dijo que habíamos hecho acciones temerarias. Libia del Este podría haber tomado ese comunicado para iniciarme acciones”, arremetió. Indicó que las mejores gestiones fueron de los gobiernos español, italiano y turco.

 

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