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Mapear la memoria

Redacción 03/07/2026 - 00.17.hs

Durante años, hablar de siniestralidad vial en La Pampa significó mirar estadísticas. Un número más, un porcentaje o una noticia que el paso de los días terminaba archivando. Sin embargo, detrás de cada cifra existe una historia, una familia y una vida truncada. Con esa premisa, la Fundación Estrellas Amarillas realizó un exhaustivo relevamiento de cinco años (2020-2025) que permitió analizar y georreferenciar cada siniestro fatal en la provincia, transformando los datos en una herramienta clave para la prevención.

 

El estudio revela una realidad que interpela a toda la sociedad: en este período se registraron 299 víctimas fatales. De ese total, 220 personas (73,6%) perdieron la vida en rutas nacionales y provinciales, mientras que 79 (26,4%) fallecieron en zonas urbanas. Esto significa que casi tres de cada cuatro muertes ocurrieron en rutas pampeanas, un dato que exige robustecer con urgencia las políticas de control e infraestructura vial.

 

El análisis también identificó los corredores con mayor concentración de hechos fatales. En la red nacional, la Ruta 35 encabeza el registro con 45 muertes, seguida por la Ruta 152 (24) y la Ruta 5 (23). En las rutas provinciales, la Ruta 1 registra 32 fallecidos, seguida por la Ruta 20 (13) y la Ruta 4 (9).

 

Detrás de los porcentajes aparecen las personas. El 72% de las víctimas fueron varones; el 61% eran conductores, el 35% acompañantes y el 3% peatones. El grupo etario más afectado fue el de mayores de 60 años, seguido por jóvenes de entre 18 y 29 años. En cuanto a la mecánica de los hechos, el 53% correspondió a colisiones, el 21% a vuelcos y el 14% a despistes. La mayor cantidad de incidentes ocurrió por la tarde (48%), concentrándose principalmente los sábados y domingos, con automóviles y motocicletas como los vehículos más involucrados.

 

La investigación no quedó en el papel. Cada siniestro fue incorporado a un sistema de mapas interactivos georreferenciados que hoy abarca La Pampa, la Costa Atlántica y Córdoba. A través de esta plataforma, cualquier usuario puede hacer clic sobre una estrella para conocer la historia del lugar: la fecha, el nombre de la víctima y las circunstancias del hecho.

 

Cada estrella deja de ser una marca cartográfica para convertirse en un espacio de memoria viva. Medir y georreferenciar el dolor no es reducirlo a una planilla; es transformar la estadística en una herramienta activa para salvar vidas.

 

Fuentes: Diario La Arena/LP Noticias

 

Georreferenciacion: Florencia Martina Morán y Sofía Virginia Rodríguez.

 

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