“Nadie quiere morir, se busca dejar de sufrir”
Roberto Ré, médico psiquiatra y director de Red Sanar expuso sobre el impacto del vacío existencial, la necesidad de una educación multidimensional y la urgencia de desmitificar el sufrimiento para evitar el suicidio: "El dolor psíquico extremo no se combate con juicios ni silencio, sino con redes de vida. Nadie quiere morir, solo se busca dejar de sufrir", expresó.
El pampeano participó de la jornada que tuvo lugar el pasado jueves, y expuso las claves que explican la crisis de sufrimiento psíquico actual y el crecimiento de las tasas de autodestrucción y adicciones en jóvenes y adultos.Ré recordó que el nacimiento de la Red Sanar en 1994 se dio precisamente a raíz de una dolorosa ola de suicidios adolescentes en la provincia de La Pampa. Aquel punto de inflexión motivó la apertura de las primeras líneas telefónicas de asistencia y sentó las bases de la Red que lleva más de tres décadas extendiéndose en el país y la región. Asimismo, llamó la atención respecto al contexto hiperacelerado que se vive actualmente y que influye en la salud mental. “La aceleración digital, la sobreestimulación de pantallas y la gratificación inmediata a través de la dopamina han generado una ruptura en la percepción de los tiempos vitales, dejando a niños y adolescentes expuestos a la ansiedad patológica y a un aislamiento en soledad”. En ese marco, destacó la importancia de una propuesta integral, que tome en cuenta las dimensiones intrapersonales -física, emocional y mental- así como las relacionales -social, valórica y espiritual-. Desmitificando el acto suicida, explicó que quien llega a una tentativa no desea la muerte, sino detener un padecimiento que superó sus recursos de afrontamiento. Concluyó su exposición, haciendo hincapié en la exigencia de políticas de Estado y presencia comunitaria. El pampeano instó a los legisladores y autoridades a priorizar presupuestos sostenidos en salud, educación y ciencia, señalando que la verdadera transformación requiere alfabetización emocional en las escuelas primarias y secundarias, espacios abiertos para el diálogo dialéctico y la escucha atenta, redes de contención familiar y comunitaria que impidan que cualquier persona deba atravesar el dolor psíquico en soledad.
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