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Noelia Guzmán: "Lo de hoy recuerda a aquel entonces"

Redaccion Avances 06/11/2026 - 14.46.hs

Fue prescindida por defender a sus compañeros, trabajó de peón de albañil y luego llegó a TdC, donde volvió a ser delegada gremial. Hoy es presidenta de Jubilados de ATE Nacional y marcha cada miércoles frente al Congreso. 

 

La actual presidenta de Jubilados de ATE Nacional, Noelia Guzmán, fue una de las trabajadoras municipales prescindidas durante la última dictadura. La apartaron de su puesto por defender los derechos de sus compañeros, tuvo que trabajar como peón de albañil y logró reinsertarse laboralmente en el Tribunal de Cuentas. “Más allá de la plata, está la dignidad con la cual nosotros elegimos vivir”, afirmó durante el acto de reparación de legajos.

Noelia Guzmán tenía responsabilidades en el área de Personal de la Municipalidad de Santa Rosa cuando llegó la dictadura militar. Su compromiso con los derechos de los trabajadores la pusieron rápidamente en la mira de las nuevas autoridades. Un militar a cargo de la intervención municipal la citó en su despacho y la interrogó por llevar el estatuto debajo del brazo e informar a sus compañeros sobre sus derechos y obligaciones.

“Me preguntó si yo era comunista, porque decía que andaba todo el día con el estatuto hablando con los compañeros. Le contesté que si informar a los compañeros sobre sus derechos y deberes era ser comunista, entonces era comunista”, recordó.

Primero la castigaron y la trasladaron al parque de automotores. Después llegó el despido. La persecución también golpeó a su familia: su marido, Héctor Omar Sánchez, que trabajaba en el área jurídica de la comuna, renunció luego de que Guzmán le contara los insultos y maltratos que había recibido durante aquella citación.

 

“Nos cruzaban la calle”.

El contexto social también profundizó el aislamiento. “Los que nos conocían nos cruzaban la calle, porque era un momento muy difícil. No conseguíamos trabajo y no tuve más remedio que salir a trabajar de peón de albañil con un primo mío”, relató. Durante un año realizó esa tarea hasta que un ex compañero municipal le avisó que había posibilidades de ingresar al Tribunal de Cuentas. Estudió, rindió el examen y consiguió el puesto. Al mes, volvió a ser elegida delegada sindical.

Décadas después, Guzmán, hoy presidenta de Jubilados de ATE a nivel nacional, participó del reconocimiento de los legajos de trabajadores municipales prescindidos durante la dictadura. Consideró que la reparación “permite mantener viva la memoria y transmitir aquella experiencia a las nuevas generaciones. Nosotros hoy tenemos la suerte de poder contarlo. Los 30.000 compañeros detenidos y desaparecidos no pudieron hacerlo”, expresó. También vinculó aquella experiencia con el presente político. “Lo que estamos viviendo hoy con este gobierno, la verdad, que nos recuerda mucho a aquel entonces. Por lo cual es fundamental esto para que la memoria no se pierda”, resaltó, y señaló que continúa participando de las movilizaciones de los miércoles frente al Congreso, pese a la represión. 

Sobre los reclamos de reparación económica de los trabajadores cesanteados, reconoció que el resarcimiento es necesario, aunque puso el acento en el valor simbólico de la medida. “La plata nos hace falta, pero más allá de eso está la dignidad con la cual nosotros elegimos vivir, que no nos atropellaran y que no nos sigan atropellando como nos atropellaron”, sostuvo.

 

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