Pablo Waisberg presentó “Aceiteros”: “La solución fue la organización”
“El libro recorre el proceso de lucha de trabajadores que no tenían ningún tipo de formación sindical, incluso en muchos casos tenían una mirada muy crítica de los gremios, pero que se dan cuenta que debían mejorar su calidad de vida y para eso, la solución fue la organización”, describió Pablo Waisberg sobre el corazón de su más reciente libro, “Aceiteros, una lucha por el salario, la democracia obrera y la conciencia de clase” que se presentó anoche en Santa Rosa.
“La lucha de los aceiteros es reciente, empezó a principios de los 90, en una planta industrial con puerto propio, con capacidad exportadora, una de las grandes multinacionales exportadoras que es Dreyfus. En esa planta, esos trabajadores tenían un salario cercano a la pobreza, todo el tiempo estaban ahí al límite, y hacían muchas horas extras para poder tener un salario que les permitiera vivir un poco mejor”, destacó Waisberg en diálogo con Radio Noticias 99.5 antes de llegar a esta ciudad para la presentación que de anoche en el bar La Maroma.
“Ese grupo de trabajadores, sin ningún tipo de representación sindical, mal encuadrados en términos de convenio colectivo, porque no estaban adentro de aceiteros, empieza a dar una pelea que tiene muchas aristas, que les permite conectarse con otros trabajadores de esa planta, que les permite conectarse con el sindicato de Rosario, que les permite encontrar otras formas de lucha, y en ese proceso pasan de tener un salario cercano a la pobreza, a participar de la conducción del sindicato de Rosario, a participar y a terminar conduciendo la Federación Nacional, que reúne a 22 sindicatos, y a tener el salario más alto hoy de la economía argentina, y condiciones laborales y de salud, que son muchísimo mejores que las que tenían hace 30 años en esas mismas plantas”, agregó el autor de otros libros como “La Tablada, a vencer o morir”,y “Firmenich” (ambos junto a Felipe Celesia).
Salarios.
El periodista bonaerense, en tanto, aseguró que el salario mínimo vital y móvil para un trabajador aceitero en categoría de peón es hoy de 2.344.000 pesos por mes. “Sin ningún tipo de adicional, o sea, ahí no incluye el adicional por turno rotativo, ni las vacaciones, ni el presentismo. Es el mínimo pelado, el peón es la categoría más baja y de ahí empieza a subir”.
Waisberg recordó que la historia de los aceiteros “arranca desde un sector muy fragmentado en términos de trabajadores, de la relación entre ellos, y hacen un proceso de unión y de vínculo que les permite después dar la pelea por el salario, porque incluso ellos tenían una relación de discriminación y menosprecio de otros trabajadores que estaban tercerizados por ahí. Muchas veces en las empresas hay trabajadores que están tercerizados a través de otras empresas contratistas para hacer trabajos normales y habituales, o sea, que van siempre a la planta, pero como son tercerizados, están en otro convenio, por ahí no les dan ropa de trabajo y la empresa hace un trabajo para decir esos trabajadores son menos que ustedes, entonces no les dejan ir al comedor a esos trabajadores tercerizados, bueno, y ellos muchas veces entraron en ese juego, digamos, y además hicieron todo un trabajo para desarmarlo. De eso también habla el libro porque demuestra un trabajo de organización que no se da muchas veces, y que claramente en esta oportunidad se sacó provecho”.
Entrevistas.
“Aceiteros” está estructurado a través de la entrevista con 40 trabajadores de distintos lugares del país, “de distintas empresas, de distinto tamaño de empresas, de distinta experiencia propia, algunos trabajadores que prácticamente eran trabajadores rurales, y después empiezan a trabajar en la producción industrial, otros por ahí que venían de escuelas técnicas, y lo que va haciendo el libro es conformando un relato coral a través de la mirada de cada uno de ellos, que permite contar todo ese proceso. Se trabajó en entrevistas muy largas, porque yo no soy obrero industrial, entonces entender cómo es ese proceso, cómo es el proceso de trabajo, cómo es adentro de una fábrica, cómo miran ellos la vida, las relaciones humanas, porque el libro también habla de cómo se van tejiendo esas amistades, las relaciones familiares, las discusiones adentro de la familia cuando ellos empiezan a trabajar, cuando algunos de esos trabajadores dicen ‘che, pero yo quisiera ser delegado’. Discusiones con las parejas, porque dicen ‘no, no, el sindicalismo es una…’. No hay que olvidarse que en algún momento, y en otras épocas claramente, alguna posibilidad de organización desde abajo terminó en forma trágica”.
- Y que una de las políticas del actual gobierno nacional es que los sindicatos desaparezcan.
- Bueno, también, por eso es importante demostrar que esto puede ser así, y que pasó no hace tanto tiempo. Claramente hay un ataque con la reforma laboral a la organización sindical y al derecho a huelga. Y eso es algo que para el caso de los aceiteros es como muy difícil de asimilar, porque ellos tienen muy claro, incluso te lo cuentan, que sus grandes cambios tienen que ver con haber hecho medidas de fuerza, y en general esas medidas son huelgas. Así fue en el 2008 cuando logran que un montón de trabajadores dejen de ser tercerizados y pasen a planta, así fue en el 2015 cuando hacen una huelga de 25 días y logran un aumento salarial muy por encima de lo que se estaba negociando con el resto de los gremios. Lo mismo pasó en el 2020 con una huelga de 22 días, y lo mismo pasó en el 2024 con una huelga de 7 días.
Artículo.
Waisberg remarcó que los aceiteros, en este caso, “discuten cuánto vale su trabajo. Y en esa discusión ellos toman el concepto del salario mínimo vital y móvil, que existe en la Constitución Nacional, que no por nada es uno de los artículos con los que el Presidente hizo campaña electoral diciendo que lo iba a derogar, y el concepto del salario mínimo vital y móvil también está en la Ley de Contrato de Trabajo, y entre lo que dice la Constitución y lo que dice la Ley de Contrato de Trabajo sobre el salario mínimo vital y móvil, se determina que ese salario tiene que cumplir con las nueve necesidades para que un trabajador pueda vivir dignamente”.
Conciencia de clase.
En un tramo de la charla por Radio Noticias, Waisberg apuntó que “en algunos casos, los trabajadores aceiteros tenían una mirada individualista muy fuerte, eran por ahí muy discutidores con los patrones para ir a pelear sus propias condiciones laborales, pero eran profundamente individualistas. El libro lo que muestra es cómo en esa lucha por mejorar el trabajo se van organizando de forma colectiva y va cambiando su forma de ver el mundo, de ver a sus propios compañeros, de ir haciendo su vida. Eso es como esa conciencia de clase en alguna manera”.
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