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Sabado 28 de marzo 2026

Redondo: “No debimos ser exitistas”

Redacción 28/03/2026 - 00.15.hs

A 50 años del último golpe de Estado cívico-militar, la profesora, investigadora y escritora Nilda “Paty” Redondo realizó un análisis del genocidio, del terrorismo de Estado y la actualidad. Afirmó que ahora existe “una política económica y social que está llevando adelante un proceso genocida, de manera diversa a lo que sucedió con el último terrorismo de Estado, pero que va matando gente por hambre y desesperación”.

 

Redondo fue invitada al programa “La Parte y el Todo” que se emite los miércoles en la Televisión Pública Pampeana. Sostuvo que la palabra “genocidio” ha sido “traída y llevada por los vientos” y explicó el significado de la misma: “Un proceso genocida es de larga duración. Comienza mucho antes del hecho monstruoso en donde las personas son destruidas, encarceladas, enviadas al exilio, sus cuerpos torturados”.

 

Indicó que comienza antes con la “construcción de un sujeto negativo, indeseable y que finalmente en Argentina va a ser caracterizado como delincuente, terrorista subversivo y que tendrá sus consecuencias hasta el presente”. La dictadura inició el 24 de marzo de 1976, pero “no es una dictadura cualquiera, es un terrorismo de Estado”. Redondo explicó que esa palabra también requiere especificación: “El terrorismo ataca, congela el espíritu de una comunidad, produce terror, pavor, inmoviliza”.

 

Pero en Argentina, ese terrorismo de Estado tuvo “un doble juego” entre la clandestinidad y el hecho público. “Por un lado, se caracterizó por realizar cosas ocultas, como los centros clandestinos de detención y la desaparición de personas, pero también tuvo un armado legal que violaba derechos y la Constitución: prohibió los partidos políticos, los sindicatos, el derecho a huelga, estableció la pena de muerte”, desarrolló.

 

- Además del fin político, ¿el último golpe de Estado tuvo un objetivo económico?

 

- Como es un proceso genocida, debemos inscribir la intencionalidad de fondo de las clases dominantes, quienes siguen teniendo la misma intencionalidad en el presente. En aquel momento querían atacar el ascenso de las luchas populares que se abrió en la década del 50. A partir de 1955, coexiste un golpe de Estado al segundo gobierno de Juan Domingo Perón, pero un año después comienza a ascender la resistencia peronista y en 1959 se produce la revolución cubana, además de luchas en todo el mundo por su liberación... En la década del 60, se construyeron grandes levantamientos, como el Cordobazo. Entonces esas clases dominantes avanzaron con masacres, como la masacre de Ezeiza y armaron grupos paraestatales durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, como la Triple A y el Comando Moralizador Pío XII en Mendoza. Estos grupos buscaron atacar las organizaciones revolucionarias y populares, asesinaron en la vía pública a personas importantes para producir terror, como a Silvio Frondizi y Rodolfo Ortega Peña.

 

- Y esas ejecuciones se veían como “ejemplares”…

 

- Y cuando se produce el golpe de Estado, hay una sistematización de todo el aparato del Estado al servicio de esa política de destrucción, que se concentró entre 1976 y 1979, en donde los campos de concentración no dieron abasto y recurrieron a arrojar los cuerpos inermes a los ríos.

 

Acompañamiento civil.

 

En otro tramo de la entrevista, la investigadora Redondo hizo hincapié en el “acompañamiento civil” durante la dictadura. Mencionó que en La Pampa el Movimiento Federalista Pampeano (Mofepa) dio su apoyo “de manera orgánica”. Uno de sus referentes, Ricardo José Telleriarte, fue el interventor de la provincia entre 1981 y 1983. “Fue el gobernador de facto y también hubo intendentes pertenecientes o afines a ese partido”, agregó.

 

La escritora destacó que en los archivos de LA ARENA encontraron los listados de las personas desaparecidas, pero también los funcionarios del Mofepa, de la Unión Cívica Radical y del Partido Justicialista que continuaron en su cargo. “Cuando uno dice colaboración civil, no estamos hablando de una cosa fantasmagórica”, subrayó Redondo y sostuvo que en La Pampa se atacó a la Universidad Nacional de La Pampa y el servicio integrado de salud “que afectaba los intereses privados”. Los funcionarios de facto de la UNLPam “juraron por las actas del Proceso” que incluía la pena de muerte, la ilegalidad de la huelga, la supresión de los partidos políticos y la censura.

 

Económico-social.

 

En ese marco, Redondo sostuvo que la última dictadura tuvo un fin “económico-social” porque el objetivo de estas acciones “es buscar el privilegio de las clases dominantes del capitalismo internacional, que es lo que prima en este momento, no estoy diciendo nada extraño”, afirmó. Insistió en que hubo una “intencionalidad de destrucción del tejido social”.

 

- ¿Qué secuelas de aquello ves en la actualidad?

 

- Tenemos una vicepresidenta (Victoria Villarruel) que reivindica el genocidio. Tenemos el bloque de La Libertad Avanza que habla de la “verdad completa”. Todos los que estamos de este lado, que somos muchísimos y espero que cada vez seamos más, estamos en un severo problema. No debimos ser exitistas, que ya estaba todo en un ascenso en donde la justicia estaba saldada. Ellos estaban ahí... En el caso de La Pampa, colaboraron con la dictadura con otro nombre. El Mofepa tuvo su desprendimiento en Convocatoria Independiente, se presentaron a las elecciones y tuvieron cuatro diputados por el voto popular. Las consecuencias son estas: una política económica y social que está llevando adelante un proceso genocida, de una manera diversa del genocidio del último terrorismo de Estado, pero que va matando la gente progresivamente por hambre y desesperación. Y son los deseos de esas clases dominantes en el largo plazo. También buscaron destruir nuestras propias memorias, nuestras propias historias, nuestra cultura, nuestra capacidad creativa, que son cosas que todo este tiempo hemos tratado de reconstruir.

 

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