Científicos descubrieron nuevo erizo de mar en las profundidades de un cañón submarino
Un grupo de científicos en un buque descubrieron a un pequeño animal que habita entre los 1100 y 1950 metros de profundidad en el mar. Parece poco para descubrir a una nueva especie y género de erizo de mar, pero es mucho.
El buque se llama Puerto Deseado y pertenece al CONICET, en tanto que los científicos que participaron de la travesía trabajan para el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) y para el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR-CONICET).
Por su parte, el erizo fue bautizado como Bathycidaris argentina y cabe en la palma de una mano, incluso le queda grande. Según informó el Centro Nacional Patagónico en su web oficial, esta nueva especie presenta un color violeta oscuro y alcanza hasta 2 cm. de ancho y 1 cm. de alto.
“Entre sus rasgos distintivos se destacan la forma y tamaño de las espinas primarias y de unas estructuras de defensa y limpieza llamadas pedicelarios globíferos”, detalló el medio citado y agregó que vive en el cañón submarino Mar del Plata.
El trabajo fue publicado en la The Zoological Journal of the Linnean Society (una de las revistas zoológicas más prestigiosas), y sus autores son Jonathan Flores, becario postdoctoral del IBIOMAR, Martín Brogger, también del IBIOMAR, y Mariano Martinez, del MACNBR.
Experiencia extraordinaria
Decíamos que parecía poco, pero era mucho porque el viaje científico empezó entre los años 2012 y 2013 durante las campañas oceanográficas Talud Continental I, II y III a bordo del Buque Oceanográfico Puerto Deseado del CONICET. Se trató de expediciones pioneras en cuanto a exploración biológica del mar profundo argentino.
“Fue una experiencia increíble. Las muestras se recolectaban con diferentes artes de pesca, lanzadas a más de mil metros de profundidad. No sabíamos lo que podía aparecer hasta que, luego de varias horas, el arte de pesca regresara a cubierta. A veces llegaba lleno, otras, vacío", recordó Flores.
El sistema de nomenclatura binomial con el que fue bautizado el género y la especie de este erizo de mar, es decir, su nombre y apellido, surgió de la combinación de bathys, que en griego significa “profundo” y hace alusión a su hábitat batial, y cidaris, un término del latín que suele emplearse para este tipo de erizos. El epíteto “argentina” fue seleccionado en homenaje al país donde se recolectaron los ejemplares.
El estudio de los científicos argentinos describe a la nueva especie, pero también aporta datos desconocidos sobre su biología. Por ejemplo, se observó que este erizo se diferencia de otros porque tiene una práctica de cuidado parental.
“Las hembras retienen a sus embriones alrededor de la boca, protegiéndolos con sus espinas hasta que se desarrollan como juveniles libres. Esta estrategia reproductiva, conocida como incubación, implica un alto costo energético, pero aumenta las chances de supervivencia de las crías en un entorno hostil. Asimismo, se observó que sus espinas primarias sirven como sitios de anclaje para otros animales, como pepinos de mar, gusanos poliquetos y colonias de hidrozoos, cumpliendo un rol ecológico clave como sustrato en ambientes donde el suelo firme escasea”, describe el artículo informativo del Centro Nacional Patagónico.
Un cañón que esconde lo desconocido
El cañón submarino Mar del Plata se ubica a 250 kilómetros de la costa de la provincia de Buenos Aires y tiene su inicio en el talud continental, desde donde desciende hasta los 3900 metros de profundidad.
Los autores del estudio indicaron que puede llegar a ser una zona que alberga una alta biodiversidad, en virtud de que desde que comenzaron a explorarlo en el 2012 han descubierto decenas de nuevas especies de corales de aguas frías, crustáceos, caracoles y estrellas de mar, entre otros animales marinos.
El cañón posee una compleja topografía que entra en contacto con masas de agua que nacen en lugares lejanos y son transportadas hasta allí a través de corrientes marinas. De esta manera, el lugar podría ser como un punto de encuentro entre poblaciones que confluyen y, en ocasiones, se aíslan, fomentando así la aparición de nuevas especies.
Lo que viene
El nuevo hallazgo obliga a los científicos a replantearse una parte de sus conocimientos sobre las relaciones de parentesco de la familia Ctenocidaridae y revisar la clasificación de estos erizos.
"Detectamos que varias especies no se agrupan como se esperaba; los resultados sugieren que la sistemática y las relaciones filogenéticas en esta familia son mucho más complejas de lo que se conocía”, advirtió Flores.
Asimismo, el descubrimiento de un nuevo género y especie de erizo de mar es un paso adelante en el desentrañamiento de la biodiversidad que alberga el mar profundo y deja ver la importancia de proteger el talud continental argentino para cuidar la vida única que seguramente allí habita sin que nadie lo sepa.
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