El centenario pueblo turístico con palmeras de las Islas Canarias
Uno de los 39 pueblos turísticos de la provincia de Buenos Aires es Ernestina, parte del partido de 25 de Mayo, a unos 180 km del AMBA y tiene aproximadamente 150 habitantes. Sus habitantes se encuentran muy orgullosos de vivir en ese territorio repleto de palmeras.
Parece un pueblo encantado, rodeado por el Río Salado, tiene una variada oferta para pescar o practicar deportes acuáticos. Una de las principales características del pueblo es que el boulevard principal está repleto de palmeras que un momento fueron traídas especialmente desde las Islas Canarias. Son las mismas que se pueden ver en Plaza de Mayo porteña o en el Teatro Argentino. Representan el testimonio de tiempos gloriosos, un recuerdo de cuando el pueblo tenía más de dos mil habitantes.
130 años de historia
Ernestina, como tantos otros pueblos, nació con la llegada del tren. Esta historia es muy conocida en el interior de las provincias. Había una necesidad, una estación de tren y se formaba todo un pueblo a su alrededor. En noviembre de 1896, a la estación le pusieron el nombre de la esposa del fundador, Ernestina Gándara Casares de Keen. Esta familia era la propietaria de 10 mil hectáreas. En ese momento, la estación Ernestina era una de las escalas del Ferrocarril del Sud para que las locomotoras pudieran cargar agua en el viaje a Lobos y a Carhué.
En la actualidad, quedan pruebas de los tiempos dorados, cuando la actividad agropecuaria era una certera fuente de riquezas. La época de gloria no solo se refleja en la actividad sino en los edificios del pueblo que parecen sacados de la mismísima Europa. Entre los más destacados se encuentran: la Iglesia Nuestra Señora de Luján , el Teatro Argentino Enrique Keen, los Colegios de Monjas y el de Varones, y las mansiones de las estancias, dignas de los jardines de Versalles.
Según publicó la Agencia DIB, se destaca la Estancia Huetel, propiedad de Concepción Unzué de Casares. Se trata de un palacio de estilo Luis XIII que se encuentra en el medio del campo y que fue diseñado por el arquitecto suizo Jacques Dunant, tiene casi 50 habitaciones, un parque diseñado por el paisajista Carlos Thays, usina propia y una estación privada de tren.
La frustrada visita del Príncipe de Gales
El año pasado se cumplió un siglo desde que la Argentina fue la visitada por el Príncipe de Gales. En ese momento fue invitado por el presidente Marcelo T. de Alvear. El príncipe, Eduardo de Windsor, recorrió nuestro país por aproximadamente un mes, desde el 17 de agosto al 28 de septiembre. Los viajes, en ese momento histórico, eran agotadores.
Al príncipe se lo había invitado a visitar el pueblo y el pueblo se vistió con sus mejores galas. Sin embargo, el futuro monarca dejó esperando a los ernestinos porque el tren que lo llevaría desde La Plata enfiló hasta Huetel, sin escalas.
El Príncipe se alojó en la suite principal de la estancia, descansó unas horas, disfrutó de un par de asados y la velada culminó con un espectáculo de tango por el dúo Gardel-Razzano.
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