El “pago gaucho” que va camino a transformarse en polo tecnológico
Uno de los grandes desafíos que tienen muchas localidades pequeñas de la Argentina es retener a los jóvenes para que no emigren a las grandes ciudades. La falta de oportunidades en sus lugares de origen hace muy difícil retenerlos.
En este marco complejo, un poblado de solo 25.000 habitantes que se ubica al sureste de la provincia de Buenos Aires viene hace pocos años intentando transformarse en un polo tecnológico para ofrecer mejores condiciones de vida a las personas.
General Madariaga tiene tanto vínculo con el ámbito rural y la producción agro ganadera que es conocida como “pago gaucho”. Hace poco más de un mes recibió el sello “Ciudades del Conocimiento” que otorga la Red de Innovación Local (RILL).
Sin embargo, ese laurel no hace dormir a la localidad que sigue buscando progresar y expandir su faceta tecnológica. Influenciada por políticas públicas que se desarrollaron en la vecina ciudad de Tandil, el municipio madagariense firmó un convenio con la Cámara de Empresas del Polo Informático de Tandil (Cepit), la cual conecta empresas con la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) para brindar cursos de capacitación en desarrollo web y full stack.
A partir de este convenio, que incluye asistencia técnica, actividades de capacitación y difusión en temas vinculados al desarrollo económico, Madariaga consiguió dar el primer paso en un proyecto que transformó su matriz productiva.
El Secretario de Producción de la localidad, Javier Alejandro Volpatti, fue entrevistado por el portal Infocielo y describió los alcances de la iniciativa. “Empezamos con un público de adolescentes en adelante en desarrollo de software y nos expandimos en ciberseguridad con una empresa líder en el tema”, dijo.
La incorporación de tecnología comenzó en el 2021 y la primera orientación era generar valor agregado en la producción agroganadera local. En el 2024, las autoridades decidieron avanzar para convertirse en una “ciudad del conocimiento” con más de 500 personas formadas.
La Red de Innovación Local, donde se insertó Madariaga, contiene a más de 200 intendentes que impulsan proyectos similares mediante la vinculación con empresas para buscar alternativas de desarrollo humano y productivo de América Latina, según describió el medio citado.
“Estamos trabajando en los próximos 5 – 10 años, con ejes que marquen el horizonte en un mundo muy cambiante, ya incorporamos que los desarrolladores web se capaciten también en inteligencia artificial (IA)”, indicó Volpatti.
El funcionario explicó que la idea inicial era brindarles oportunidades de capacitación y crecimiento a los jóvenes, para que eligieran quedarse en el pueblo y no tuvieran que elegir las salidas tradicionales, como irse a estudiar a otro lado, trabajar en el campo, el comercio local o en servicios para la zona costera.
Actualmente, tienen más de 30 personas que pueden ver como una salida laboral una empresa de software, además de que cientos de jóvenes continúan formándose en el municipio.
Volpatti puntualizó en que Madariaga está a solo 20 minutos de la costa atlántica, cercano a ciudades turísticas como Villa Gesell y Pinamar, lo cual resulta un gran atracitvo para emigrar. Por esa razón, está convencido de que necesitan un “plan estratégico” para explotar la calidad de vida que ofrece el lugar.
En tal contexto, se preocuparon por garantizar un servicio de internet óptimo en la zona urbana y rural. De esta manera, quienes quieran vivir en Madariaga y trabajen de forma remota, puedan hacerlo sin inconvenientes. Al mismo tiempo, empezaron a planificar un polo tecnológico que sea accesible para toda la comunidad.
“Queremos abrir las puertas en breve para que los más chicos desde edad temprana se familiaricen con la IA, la tecnología y un mundo digital que es muy cambiante. También queremos generar en este espacio inclusión tecnológica para adultos mayores”, destacó el secretario.
El camino será largo y arduo, pero los objetivos parecen estar claros: apostar a la economía del conocimiento para generar oportunidades de desarrollo y crecimiento personal en cuanto a lo laboral. La tranquilidad del interior bonaerense ya posee las condiciones necesarias para quien quiera quedarse a vivir.
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