El parador que resistió contra el temporal
Hace 10 días ocurrió una ciclogénesis que afectó a gran parte de la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires. No hubo personas muertas ni con heridas graves, pero se generaron cuantiosos daños materiales que obligaron a empezar con una reconstrucción.
Una importante cantidad de infraestructura que estaba sobre la playa o en cercanías a ella quedó destruida. Hubo quienes perdieron emprendimientos o viviendas. La vuelta a la calma no es simple, hay que asimilar lo sucedido, lamentar lo que no volverá y empezar de nuevo.
Sin embargo, en medio de tanta penuria, hubo un espacio que esta vez pudo resistir. Se trata del parador La Escuela, ubicado en la playa de Monte Hermoso, que fue fundado por la nadadora de aguas heladas Daiana Farrer y su esposo Jonatan Millán, instructor de surf y sup adaptado.
Su lugar no fue afectado por el temporal, pero no se produjeron modificaciones en el acceso debido al avance del agua. “Gracias a Dios esta vez nos fue bien. La escuela está en pie”, expresó Farrer, según informó el diario La Nueva.
Tiempo atrás, el parador había tenido que hacer frente a otra tormenta severa y sufrió graves consecuencias. En esta oportunidad, el final fue muy distinto y favorable para sus propietarios. Asimismo, la erosión que efectuó el agua generó cambios en el ingreso y el entorno costero.
“La escuela estaba hecha a nivel del camino y el ingreso también. Ahora nos quedó una diferencia de casi dos metros para entrar pero no tuvimos daños”, detalló la dueña.
El día que ocurrió el evento de ciclogénesis, la pareja estaba junto a su hija en la ciudad de Buenos Aires y se enteraron de lo que estaba pasando por intermedio de amigos, familiares y alumnos de la escuela que les enviaron mensajes y fotografías. “Nos iban avisando y trasmitiendo tranquilidad”, indicó Daiana.
Esa misma actitud solidaria fue la que se gestó entre las personas de la comunidad de Monte Hermoso una vez que pasó la tormenta y hubo que empezar a limpiar, ordenar y reparar. “Hay gente que perdió todo. El mar se llevó muchas cosas”, se lamentó Farrer, al mismo tiempo que destacó la unión que se dio entre los vecinos para ayudar a los más damnificados.
Para la titular del Parador La Escuela, la situación vivida, que no es la primera, obliga a los responsables de emprendimientos cuyas actividades se realizan en la costa a pensar e implementar nuevos modos de habitar el espacio para poder adaptarse a las inclemencias del tiempo.
“Los que trabajamos en la playa sabemos que estas cosas pueden pasar y que probablemente sigan pasando”, manifestó, mientras también le saca culpas a la naturaleza porque, según ella, "hay que quitarle la connotación negativa al mar que sólo está recuperando lo que le venimos sacando durante todos estos años".
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