El pueblo que combina pasado colonial con naturaleza y fue elegido entre los mejores del mundo
Los lugares que conservar la esencia de su pasado tienen un atractivo especial porque uno puede adentrarse en ellos y sentir como un detenimiento del tiempo o un viaje hacia el pasado.
En San Luis hay un pueblo con estas características, con una arquitectura de la época colonial bien conservada, de una sola calle empedrada que está enmarcada entre casas de adobe y piedra.
Encima está enclavado en una zona de sierras que le dan el marco ideal para un lugar que guarda historias de mineros, de buscadores de oro y de poesía.
Se trata de La Carolina, pueblo minero fundado por el marqués Rafael de Sobremonte en 1792. Según un artículo de la Agencia de Noticias San Luis, es un paraje conocido San Antonio de las Invernadas que fue mutando con el paso del tiempo hasta convertirse en un espacio que ofrece distintas experiencias para los visitantes.
El ambiente está atravesado por el oro. Resulta que don Tomás Lucero encontró ese mineral en la zona y se lo llevó a Córdoba para examinarlo y graduarlo. Posteriormente, mandó a estudiar el terreno, alquiló un trapiche y comenzó a moler el oro que brotaba de los cerros. Le puso el nombre de La Carolina al paraje en honor al rey Carlos III de España.
Desde ese entonces, empresas mineras, piqueteros y lavadores en soledad llevaron a cabo una explotación intensiva durante 60 años, hasta que agotaron la riqueza que contenían las tierras.
Pasado ese tiempo de fiebre, en la actualidad el pueblo oferta su mina para que los turistas realicen excursiones por su interior e incluso vivan la experiencia de buscar oro en el río Amarillo. Hay personas que no se resignan al anhelo de hallar alguna pepita perdida por ahí.
Quienes no sean adeptos a meterse en las profundidades de la tierra, puede hacer lo contrario y trepar hasta la cima de alguno de los dos cerros que más se destacan: el Tomolasta y el Sololasta.
La Agencia Nacional de San Luis los describe como “altos y empinados”. Allí se puede practicar rappel, parapente o trekking. Sin embargo, también se puede solamente recorrer y disfrutar del paisaje, donde reinan ríos, arroyos y distintos cerros.
Los amantes de la prehistoria pueden visitar la gruta de Inti Huasi, que alberga huellas de los pueblos precolombinos. Si el deseo es conocer la cultura local, un buen paseo es el Museo de la Poesía Manuscrita, dedicado al poeta Juan Crisóstomo Lafinur, que nació en ese lugar en el año 1797.
De los mejores para la ONU
En el año 2023, la ONU reconoció a La Carolina como uno de los mejores pueblos turísticos del mundo, destacando su conservación histórica y su entorno natural.
Se ubica a solo 80 kilómetros de la capital puntana y allí las personas pueden respirar aire puro, realizar diferentes actividades, interiorizarse de su rico pasado y apreciar una geografía única.
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