El pueblo que surgió de una pequeña luz, un monte de agua y una fosa
De la misma manera que otros pueblos bonaerenses como así también de la región Pampeana y Patagónica, la localidad de Guaminí surgió a partir del avance de los indios en la frontera. Ese avance se llevó a cabo por el Ministro de Guerra y Marina Adolfo Alsina, una política que fue denominada como la “Última frontera bonaerense”.
En la actualidad, la localidad de Guaminí está ubicada en el centro-oeste de Buenos Aires y el nombre está asociado al mapudungun, la lengua mapuche. Lo que significaría Guaminí es wapi minu “isla adentro”. Es decir, haría referencia a la Laguna del Monte o "monte de agua".
En ese entonces, el momento de la fundación de la localidad, el plan de Alsina tenía como objetivo la construcción de una gran línea de fuertes y fortines que iban a levantarse a lo largo de 730 km. Esta especie de fuertes buscaba que se unieran diferentes puntos estratégicos, como por ejemplo Bahía Blanca y la Laguna “La Amarga” que actualmente se encuentra en la provincia de Córdoba. Este plan fue conocido como “Zanja Alsina” y se sabe que terminó inconcluso más allá de que se haya extendido por 600 km.
Entonces, al hablar de Guamini se podría decir que la fundación de la ciudad no fue con cintas y discursos, se llevó adelante un jueves 30 de marzo de 1876. En ese momento, en la orilla de la Laguna del Monte se llevó adelante una operación militar que tuvo un despliegue rápido y que derivó en lo que hoy se celebra como el nacimiento de Santa María de Guaminí.
Tiempo de malones y de fortines
En 1876 el ministro Adolfo Alsina había comenzado con la construcción de una gran fosa de tres metros de ancho por dos metros de profundidad y pretendía contener a los malones. Se trata de la famosa Zanja de Alsina y, en este contexto, Guaminí sería uno de los cinco pueblos-fortines que fueron clave y fundados sobre esa línea.
En ese entonces, el ferrocarril recién se encontraba extendiendo sus brazos. El ferrocarril del Sud solo llegaba hasta Las Flores o hasta Dolores. Para que en 1876 se pudiera llegar a Guaminí había que viajar a caballo o en galeras y este viaje podía ser de varios días atravesado bajo el inminente peligro de ataques o por mal clima.
En ese entonces, el telégrafo comenzaba a unir a los fortines, lo que permitía que llegaran noticias militares más rápido. En este contexto, la estación de Guaminí se terminaría inaugurando en 1899. Pero de vuelta en ese 30 de marzo de 1876, el Teniente Coronel Marcelino Freyre se encontraba liderando una columna de soldados del Regimiento 2 de Caballería. Se encontraban meta marcha desde el fuerte San Carlos, lo que hoy sería la localidad de Bolívar. Los que marchaban no eran solo militares, llegaban carros con suministros, caballos y los primeros civiles.
Cuando vieron la Laguna del Monte, un enorme espejo de agua, Freyre entendió que esa ubicación era perfecta: el agua no solo era recurso vital para los hombres, los civiles y los animales, sino también servía de defensa natural por un flanco.
En cuanto se llegaba a un punto de fundación en La Pampa, lo primero que se hacía era elevar la vista. Entonces se construía un mangrullo, una torre de madera de unos 10 o 12 metros. Cualquiera de los soldado subía con un catalejo y realizaban una vigilancia de 360º de horizonte. En el caso de que se viera humo en el horizonte o polvareda se podía pensar que a lo lejos llegaba un malón de las tribus de Pincén.
Una ciudad a punta de espada
Freyre no pudo con la ansiedad o con lo que fuera en ese momento y no esperó a los agrimensores. Le pidió ayuda a sus oficiales y dibujó la Plaza de Armas, lo que en la actualidad sería la plaza principal. Alrededor se fueron delimitando los espacios para la Comandancia, los cuarteles y el Hospital de Sangre, según indicaron en la Agencia DIB.
Entonces, esa noche del 30 de marzo, se encendieron los fogones, se carneó una vaca y se tomó mate. Los soldados durmieron a la intemperie, con el arma al costado, es que no había muros, en ese momento, solo una pequeña empalizada de palos a pique y un foso que recién empezaba a cavarse. Esa noche, Guaminí era una pequeña luz en la inmensidad de la llanura pampeana.
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