Encuentro mágico: iban por la ruta y se cruzaron a un gato del pajonal
En medio de las nevadas que afectan a la provincia de Neuquén, durante este mes de agosto, los guardafaunas consiguieron vivir un momento mágico en medio de las paredes blancas que cubren el paisaje de la Ruta 46. En medio del blanco absoluto consiguieron divisar a un leopardus colocolo, es decir, a un gato del pajonal. Lo vieron caminar por la nieve y consiguieron filmarlo y subieron el video a las redes sociales.
Desde el Diario Río Negro, conversaron con el titular de la dirección provincial de Fauna de Neuquén, Nicolás Lagos, y dijo que al ejemplar lo vieron cerca de la localidad de Zapala y que sería el segundo avistaje de este año y que el anterior fue cerca del volcán Auca Mahuida.
"Si lo ves, bajá la velocidad, mantené distancia y dejalo continuar su camino. Nuestra fauna también transita estas rutas. Cuidémosla", indicaron desde el área.
El registro anterior ya había emocionado y tuvo mucha repercusión en las distintas redes porque, al parecer, es un animal muy escurridizo y difícil de ver. El encuentro con el felino fue a principios de agosto, en la Ruta Provincial 43, sobre el tramo que conecta a Las Heras con el Fitz Roy, en Santa Cruz.
El gato de los pajonales es solo un poco más grande que en relación al gato doméstico convencional, tiene cabeza aplanada, las orejas en punta y un tupido y denso pelaje en tonos de bayas y grisáceas. Estos felinos se caracterizan por tener franjas oscuras transversales que se encuentran muy bien definidas y anillos concéntricos en la cola corta, necesarios y especiales para poder camuflarse por los matorrales y los pajonales sin que los puedan detectar.
Estos animales, en relación a lo que se observa en las fichas técnicas que tiene el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales (APN), es un felino que tiene hábitos terrestres. Es decir, tiende a preferir desenvolverse en el suelo y solo sube a los árboles si se encuentra en peligro o de forma excepcional.
Más allá de que es una especie solitaria y nocturna, el clima invernal los empuja a salir durante el día para poder conseguir alimento. Su dieta está compuesta de pequeños roedores y de aves de la estepa, pero también se documentaron comportamientos asociados a la recolección de huevos de pingüinos de Magallanes.
Que se difundieran las imágenes de este felino volvió el debate en relación a la preservación de la fauna nativa ya que este mamífero es una especie amenazada, al menos así lo clasificó el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Más allá de que este animal tiene una gran capacidad para adaptarse, la modificación de sus ambientes por la producción agropecuaria hizo que el gato de los pajonales sufriera una retracción crítica de la población, además de la fragmentación de su hábitat y de la enorme persecución humana que sufrieron y todavía sufren estos animales. Durante toda la década de 1970 el gato del pajonal fue víctima de una explotación peletera indiscriminada.
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