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Miércoles 29 de abril 2026

La historia y la vida del patinador feliz de 70 años

Por Redacción 29/04/2026 - 14.26.hs

Para conocer a Tito hay que frecuentar o vivir en la ciudad de Mar del Plata, porque Tito es un espectacular patinador y una de las caras destacadas de este destino turístico. Su nombre es Ernesto Carci, tiene 70 años y es un personaje característico del paisaje urbano de La Feliz: suele andar en sus rollers, con auriculares, mientras escucha y baila en sunga.

 

En su juventud vendía corbatas, también se dedicó a las bienes raíces y llegó a Mar del Plata en 2008. Nunca más se quiso ir. Pero su primer encuentro con Mardel, según publicaron en El Destape, fue cuando tenía 4 años y se enamoró. Dijo que fue amor a primera vista y que lo primero que pensó fue que ese era su lugar. 

 

Pasaron los años y se instaló en la Perla del Atlántico. También se casó, tuvo hijos, probó con el rubro textil y también con el inmobiliario. Pero no fue hasta que cumplió los 53 años que decidió quedarse. Es que se había separado de su esposa y ella se fue a vivir a Inglaterra. Esa ruptura, para Tito, fue una señal. Podía irse a vivir a Mar del Plata con sus hijos y vivir un nuevo amor, el sueño de toda su vida. Dice que no fue fácil el cambio económico, pero él y sus hijos lo lograron.

 

Tuvo que elegir una nueva escuela para sus hijos, tuvo que encontrar nuevo trabajo y después de un tiempo, una mañana se esas en las que iba al Polideportivo a nadar tuvo una revelación que lo iba a convertir en el “patinador feliz”.

 

“En enero de 2008 empecé a ir a la pileta con el objetivo de prepararme para nadar en mar abierto. Y bueno, llegó el invierno y seguí yendo. Un día cuando salí me quedé mirando la pista de patinaje y de repente pensé en comprar unos rollers. Me propuse empezar a aprender. Salía del agua y me mandaba a la pista a dar unas vueltas. Cuando ya estuve preparado empecé a hacer lo mismo, pero en la costa”.

 

En la actualidad, es muy conocido, querido y todos lo saludan, pero al principio no lo miraban muy bien. Cuenta que al principio, tenía la sensación de que la gente no soportaba verlo feliz, que pensaban que estaba loco, drogado o borracho. 

 

Cuenta que un día se fue a pagar los impuestos en rollers. “Entonces entré al banco cantando, bailando, con mucha felicidad, pero una persona llamó a la policía. De repente cuando llegan las dos agentes mujeres, se dieron cuenta que era yo y se acabó todo. Es más, les dije que había soñado con dos chicas lindas como ellas y se mataban de risa. La que me denunció estaba molesta como reclamando: ‘¿No le van a hacer nada a este tipo?’. Tuve dos o tres situaciones así, pero en general, la gente me da amor”.

 

Pero Tito no solo baila en rollers todos los días de su vida. Tito nada y hace surf. Para este patinador feliz, la naturaleza es muy importante, lo es todo: “A los que amamos el mar, el agua y los deportes acuáticos", dice que ese entorno le hace muy bien. "Estas son para mí las cosas esenciales, esas que nosotros no controlamos. Pero no hay que temer por eso, todo lo contrario: gracias a Dios, estamos en buenas manos. La naturaleza es perfecta y es armonía. La belleza de las flores y la perfección de cada cosa son pruebas de que el universo fue hecho por amor, no por azar. Además, ante la naturaleza, todos los seres son iguales y mortales”, dijo Tito para cerrar.

 

 

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