Tiene 74 años y pedaleó 600 km después de que su hija venciera el cáncer
A veces las malas noticias activan algo, una especie de botoncito que vuelve a poner en movimiento lo que había estado frenado. Transforma, avanza, como el amor, que cuando se expande lo empuja todo y no hay distancias y no hay imposibles, hay certeza. Aferrarse a la esperanza es un acto de amor. También creer en milagros. Ese fue el caso de Adolfo Domingo Bernardes, que a sus 74 años, cumplió la promesa que había hecho en uno de los momentos más difíciles de su vida.
¿Qué tiene que ver el amor con la superación? Quizás todo. La historia es así: hace tres años, en 2023, a Cecilia, la hija de Adolfo, le diagnosticaron cáncer. En ese momento, Adolfo Bernardes entendió que debía hacer cambios sustanciales en su vida, que era necesario fortalecer su costado espiritual. En esa búsqueda lo primero que se le ocurrió fue prometer que si su hija salía adelante, él iba a hacer el trayecto desde Arrecifes (provincia de Buenos Aires) hasta Miramar en bicicleta.
Cecilia luchó contra el cáncer y con la ayuda de los médicos, la voluntad de no darse por vencida y el acompañamiento de su familia, logró superar la enfermedad. Entonces Adolfo entendió que tenía que cumplir su palabra. Las promesas están hechas para no romperse. Desde La Brújula 24 indicaron que el 23 de diciembre pasado, a los 74 años, Adolfo se subió a su bicicleta y empezó su cruzada motivada por la gratitud.
Adolfo, como un príncipe en su caballo, inició un viaje de 613 kilómetros. Una travesía en la que las piernas no pueden flanquear y la cabeza se pregunta ¿cuánto más faltará? No podía detenerse. Cruzó de norte a sur toda la provincia de Buenos Aires, en ese peligroso recorrido, soportando vientos despiadados e infernales desiertos, viajando días y noches, poniendo en riesgo su vida para llegar, 14 días después, a la guarida del dragón, o más precisamente a Miramar.
Cuando llegó a destino, a Adolfo lo recibieron sus hijos y sus nietas con carteles y abrazos. Con orgullo. “Cuando el amor empuja, no hay edad, no hay distancia, no hay imposibles”, dijo al llegar. Esta historia, la historia de Adolfo Bernardes, de la aventura en bici y su pedaleo, de avanzar, de seguir adelante y no rendirse, es una historia de amor, porque el amor, siempre, es más fuerte.
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