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Martes 02 de junio 2026

Un agradecimiento para toda la vida: “Ese día volví a nacer”

Por Redacción 02/06/2026 - 21.49.hs

Un trágico siniestro vial cambió para siempre la vida de Cristina Montiel. Un bombero voluntario que paseaba por el lugar se convirtió en su salvador. Catorce años después, el agradecimiento y el recuerdo siguen más vivos que nunca.

 

Hay instantes que dividen la vida en un antes y un después. Para Cristina Montiel, ese quiebre ocurrió el 1 de septiembre de 2012, durante el aniversario de General Roca. Lo que comenzó como un paseo familiar terminó en una tragedia que, de no haber sido por un milagro con nombre y apellido, habría tenido el peor final. Este 2 de junio, en el marco del Día Nacional del Bombero, su historia volvió a conmover a la región.

 

Según una reciente publicación del diario Río Negro, Cristina caminaba junto a su cuñada cerca del Canal Grande cuando una camioneta Toyota hizo una maniobra marcha atrás debido a un corte de tránsito. El impacto fue brutal: su acompañante fue despedida, pero Cristina, que en ese entonces tenía 65 años, quedó atrapada debajo del vehículo, inconsciente y con heridas de extrema gravedad.

 

En medio del caos y los gritos desesperantes de los testigos, nadie se atrevía a hacer algo. Fue allí donde el destino se hizo presente y jugó a favor de la vida. Juan Mercado, un bombero voluntario que paseaba junto a su esposa, vio la escena y no dudó en intervenir. Tomó el control, coordinó a la gente para levantar el rodado y le practicó maniobras de reanimación a la mujer.

 

“Juan Mercado justo pasaba por ese lugar y al ver la situación, gritó para que la gente levantara la camioneta. Me sacó rápidamente, me puso boca abajo y después, me hizo respiración boca a boca hasta que reaccioné. Me estaba ahogando con la sangre”, describió Cristina sobre el dramático rescate en una entrevista con el medio citado.

 

Silvia Alchagueñe, hija de la víctima, también revivió el horror de aquel día y contó su propia experiencia al llegar a la escena: “Cuando llegué al lugar del accidente, me encontré con una botita de mi mamá y una vincha que solía usar para su pelito. La desesperación fue enorme”.

 

Cristina pasó dos meses internada en terapia intensiva y otro mes más en sala común, tras lo cual debió afrontar una larga y compleja rehabilitación para poder volver a hablar y caminar. Sin embargo, se sobrepuso y salió adelante.

 

Hoy, a sus 77 años, las secuelas físicas persisten y el dolor por la pérdida de su esposo la acompaña, pero su espíritu sigue intacto. Está terminando la escuela rodeada del amor de sus 4 hijos, 8 nietos y 2 bisnietos.

 

“Gracias a Dios estaba Juan en el momento justo. Ese día volví a nacer”, sostuvo Cristina con profunda emoción, acerca del hombre que además de salvarle la vida era el peluquero de su difunto esposo.

 

Su hija Silvia coincide plenamente y concluye con una certeza que estremece: “Gracias a él, mi mamá está con nosotros. Fue crucial, si no la sacaba, mi mamá se iba a ahogar con su propia sangre”.

 

Desde ese día, el vínculo entre Juan y la familia de Cristina se volvió único e inquebrantable. Su propia hija relató que cada vez que se lo cruza por la calle se unen en un abrazo y él le pregunta por su madre.

 

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