Una cámara muestra en vivo el interior del cráter del segundo volcán más activo del país
El volcán Planchón-Peteroa es un complejo volcánico activo que se ubica en la segunda posición a nivel nacional entre los volcanes con riesgo relativo de erupción. Se encuentra al sur de la provincia de Mendoza, en el límite cordillerano entre Argentina y Chile.
Según la página web oficial del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV), el Planchón-Peteroa “constituye un aparato volcánico compuesto, ya que a lo largo de los últimos 200.000 años aproximadamente, registró la construcción de 3 edificios superpuestos, con la consecuente migración hacia el norte del conducto eruptivo”.
Hace 12.000 años, aproximadamente, la mitad occidental del volcán colapsó y generó la avalancha de rocas más extensa registrada en tiempos recientes a lo largo del cauce del valle del río Claro en Chile. Este evento transformó la cumbre en un enorme anfiteatro abierto hacia el oeste y piso plano.
El organismo citado explica que es en ese sector donde se concentró la actividad eruptiva en los últimos 10.000 años, entre las que se destaca la formación de cuatro cráteres. Los especialistas indican que “la actividad eruptiva reciente es de naturaleza más explosiva y de composición relativamente más silícea”.
Desde el año 1.600, aproximadamente, la documentación obtenida sostiene que se produjeron entre 15 y 20 erupciones, que presentaron un bajo grado de explosividad. Las mejor documentadas son aquellas ocurridas en 1991, 2010-2011 y la más reciente que se inició el 14 de diciembre de 2018.
Nuevo monitoreo
En los últimos días, finalizó una campaña que duró dos semanas y que permitió colocar un nuevo sistema de monitoreo en el volcán, por medio del cual se podrá hacer un seguimiento más preciso de su actividad.
El portal Sitio Andino entrevistó a Sebastián García, director del OAVV, quien explicó que el objetivo de ampliar y modernizar la red de monitoreo sobre el Peteroa era una planificación de hace años.
La misión fue realizada a partir de un convenio entre el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), del cual depende la OAVV, el gobierno de la provincia de Mendoza y la Municipalidad de Malargüe.
García definió la campaña como una “tarea titánica” debido a que el macizo está ubicado en zona de alta montaña, en un sector de muy difícil acceso. Para llevar los delicados equipos hacia los 3.512 metros sobre el nivel del mar se necesitó la colaboración del Cuerpo de Aviación Policial. También se utilizaron medios de transporte terrestre que recorrieron extensos kilómetros de ruta en alta montaña. El equipo trabajó durante más de 14 días en condiciones climáticas extremas y a miles de metros de altura.
En los trabajos también participaron especialistas y técnicos de Protección Civil, el Observatorio Pierre Auger, la Oficina Provincial de Tecnologías de la Información y la Comunicación del Gobierno de Neuquén e ICES, entre otros organismos, detalló Sitio Andino.
“Estamos llevando el monitoreo a otro nivel, superior”, subrayó el director del OAVV, en referencia al nuevo instrumental instalado que posee un costo de 280.000 dólares y que sirve para obtener una mayor detección temprana sobre lo que sucede en el interior del volcán.
En tiempo real
Uno de los mayores logros de la campaña fue que se pudo instalar, por primera vez, una estación en el borde de la caldera. Esa estación cuenta con una cámara que permite ver en vivo y en directo la actividad volcánica interna del cráter que alberga cuatro bocas eruptivas, una de las cuales se encuentra activa y con emanación constante de gases y vapor de agua.
También se instaló una estación sismológica que aportará datos precisos sobre los movimientos internos y posibles cambios en el comportamiento del sistema. “Ahora contamos con imágenes directas del cráter, algo inédito para este volcán, que nos dará un nivel de detalle excepcional”, explicó García.
Los deseos no se terminan en esto, ya que el equipo está planificando, ahora que cuentan con conectividad en el cráter, incorporar más equipamiento en el interior del sistema volcánico para robustecer el trabajo científico de control, obtener mayor volumen de información y poder tomar decisiones en función de garantizar la seguridad de las poblaciones que se encuentran en la región del sur mendocino y alrededores.
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