Una carrera que invita a correr por ruinas históricas
El running es un deporte que, en los últimos años, ganó muchos adeptos. Las razones por las que cada persona empieza a correr son variadas y muy particulares, tanto como lo son los escenarios donde se organizan las competencias.
En grandes ciudades, en montaña, en lugares de altas latitudes, en regiones de clima inhóspito. Cualquier terreno es apto para despuntar el placer y desafiarse a uno mismo.
Un evento que presenta una alta atracción por el espacio donde invita a competir es la Vuelta al Lago Epecuén, que está por desarrollar su novena edición el próximo 12 de julio. Según la web oficial del certamen, hay cuatro tipos de distancias en las que los competidores se pueden inscribir.
La más extensa comprende la vuelta total al lago que son un total de 60 kilómetros y se denomina Ultra. Hay otra opción para bordear todo el espejo de agua, que consiste en rodearlo en equipos de postas de dos integrantes.
También se puede hacer la media maratón de 21 kilómetros o la aventura de 11 kilómetros.
“La costa del Lago Epecuén tiene barrancas, arena, suelo salino, arroyos, bosques de caldenes, senderos a campo traviesa, algunos caminos vecinales y las famosas ruinas de Villa Epecuén. Parte del circuito incluye un suelo muy especial, los cristales de sal que afloran en el invierno generan un colchón de “nieve salada” en el que cada pisada se hunde unos centímetros. En esta época del año la zona constituye un paisaje único”, describe el texto oficial.
“La carrera en el Lago Epecuén se origina con la idea de resignificar el pasado para unirlo con un presente próspero. La misión de correr entre las ruinas de lo que fue una villa turística es una experiencia transformadora, tanto para el corredor, como para el lugar. Vuelta al Lago Epecuén es correr a través de la historia, es saber que el hombre siempre puede cuando se lo propone, y que el futuro es un camino que se construye con voluntad. Volvemos a dar la Vuelta al Lago Epecuén, volvemos a dar la vuelta a la historia”, animan los organizadores.
Breve historia
Villa Epecuén se ubicaba a la vera de la laguna del mismo nombre y en la década de 1920 se convirtió en una villa turística que atraía a miles de visitantes, principalmente de Buenos Aires. Varias líneas de ferrocarriles llegaban hasta allí o hasta Carhué, ubicada a pocos kilómetros.
La localidad llegó a tener alrededor de 7.000 plazas hoteleras y casi 300 establecimientos de hospedaje. También supo contener una dinámica actividad comercial y entre 1950 y 1970 llegó a recibir unos 25.000 turistas en temporada de verano.
La villa llegó a tener 1.500 habitantes estables. Sin embargo, todo cambió el 10 de noviembre de 1985 cuando el caudal de agua de la laguna rompió el terraplén de tierra y piedra e inundó a gran parte de la ciudad. La villa dejó de existir.
El agua fue subiendo de nivel y para 1984 en las calles llegaba hasta los 4 metros, mientras que en el 1993 había sobrepasado los 10 metros.
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