Una cuenca de la región está siendo explorada para saber cómo vivían en el pasado
Descubrir las formas de vida humana que existían hace miles de años es una tarea fascinante porque cada avance brinda información que ayuda a comprender, desde este tiempo, cómo se alimentaban, qué comunicaban y cómo sobrevivían nuestros antepasados.
Un convenio firmado en el 2024 entre el gobierno de la provincia de Neuquén y la Universidad de Michigan (Estados Unidos) fue el puntapié inicial para un trabajo de exploración en la Cuenca del río Agrio, ubicada al noroeste de la jurisdicción neuquina.
Al proyecto se sumaron otras universidades e investigadores, tanto de Argentina, como de Estados Unidos y China. Lo novedoso de esta iniciativa, según informó el gobierno neuquino en su web oficial, es que esa área está siendo abordada desde la paleontología, arqueología y espeleología.
“Se tiene información de trabajos sistemáticos en el norte de Neuquén y en la cuenca del Limay, pero la Cuenca del Agrio es muy amplia y no había sido trabajada sistemáticamente”, indicó Claudia Della Negra, Directora de Patrimonio Cultural de Neuquén.
Por su parte, Raven Garvey, directora del Posgrado en la Universidad de Michigan y coordinadora de este proyecto, explicó que se están “abriendo nuevas líneas de investigación de cómo la gente vivía en el pasado”.
Desertificación
Al tratarse de una articulación interinstitucional, las investigaciones abarcan diferentes aspectos. Una de esas variantes es el estudio del proceso de desertificación de la Cuenca del Agrio, para lo cual se trabaja en todas las lagunas secas en búsqueda de vestigios de la actividad del ser humano y animales.
“A partir de toda la información del proceso de vida, uso de los recursos y manejo del ambiente en este proceso de desertificación, nos da información para volver a recuperar pautas utilizadas en el tiempo anterior y que podemos volver a implementar ante este proceso de desertificación”, señaló Della Negra.
Como ejemplo de los conocimientos a los que se podría acceder, nombró el manejo de los recursos naturales que tenían, de qué manera cuidaban el agua, qué otras plantas pueden utilizarse como recurso alimenticio. En definitiva, cómo era la relación entre el ser humano y el ambiente hace 12.000 años.
“Estamos trabajando con huellas fosilizadas que hemos encontrado en arroyos y humedales de la Edad de Hielo, pero también en cuencas de lagos secos (playas), modernos. En otras partes del mundo hemos visto de mamut, de perezosos y de humanos. Así que estamos entusiasmados de compartir los resultados”, explicó David Bustos, integrante del Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos y referente internacional en el tema.
Arte rupestre
De forma paralela, una parte del equipo está llevando a cabo un relevamiento del arte rupestre en la zona y se está evaluando la posibilidad de hacer fechados radiocarbónicos de las pinturas para poder conocer su antigüedad.
“Me sumé a colaborar en este proyecto para caracterizar el arte rupestre de la zona y ver cómo se vincula con otras expresiones de arte rupestre de la provincia que venimos trabajando, para entender cómo la gente comunicaba información en el pasado”, precisó Guadalupe Romero, arqueóloga e investigadora del Conicet.
Sitios en superficie
También se lleva adelante el relevamiento de todos los sitios que están sobre la superficie. En un trabajo mancomunado con la comunidad mapuche Cheuquel, los municipios de Las Lajas y Loncopué ya se terminó con el relevamiento de todas las áreas expuestas por la erosión del viento en la Cuenca del Agrio hasta el límite con la Cuenca del Covunco.
Algunos de los hallazgos sobre la superficie fueron lascas, que son fragmentos de piedras que se utilizaban con diversos fines. “Ese trabajo de relevamiento de superficie lo estamos comparando con sitios conocidos anteriormente, con el sitio Chenque Haichol, que ya tenemos hecho el análisis de hidratación de obsidiana (técnica para poder fechar), y lo vamos a comparar con los otros sitios que tenemos ya relevados para hacer fechados radiocarbónicos ya conocidos”, informó Della Negra.
Articulación
En otro orden, la funcionaria neuquina destacó las acciones articuladas con los pobladores locales, autoridades de los municipios, los propietarios de estancias de la zona y las comunidades mapuche.
Otro actor clave es el Escuadrón 31 de Gendarmería Nacional, donde se conformó una patrulla ambiental. Se trata de un avance importante en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, teniendo en cuenta que Neuquén tiene una gran cantidad de pasos fronterizos habilitados y no habilitados.
Otro proyecto que se desprende del trabajo realizado está vinculado a la trashumancia, el traslado estacional de los animales en busca de las mejores pasturas para aprovechar los recursos naturales.
“Uno de los elementos más importantes para desarrollar en la zona es la relación del ser humano con la vida y la actividad de trashumancia. Nos parece importante abordar esto con los niños, por eso está trabajando un grupo pro-museo de Loncopué y un grupo de maestras para poder volcar a ellos toda esta información científica y que puedan conocer el pasado de la zona y el manejo de los recursos locales en las veranadas y en las invernadas”, detalló Della Negra.
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