Domingo 07 de agosto 2022

Un compromiso inalterable

Redaccion 21/08/2021 - 21.04.hs

Un nuevo aniversario llega a LA ARENA con el desafío de seguir adaptándose a las nuevas exigencias impuestas por la pandemia pero con el mismo e inalterable compromiso de siempre.

 

REDACCION

 

Como en todo el mundo y en todas las actividades, la pandemia obligó a LA ARENA a reacomodarse de un modo como nunca había pasado. A contrarreloj, se tuvieron que revisar todos los sistemas y métodos de funcionamiento- Nuevos protocolos sanitarios, cuidados, distanciamientos, aislamientos y burbujas pasaron a ser parte de la vida laboral cotidiana.

 

Fue todo nuevo y se tuvo que ir aprendiendo en base a ensayo y error, como en el resto de la sociedad.

 

Pero en el caso de la labor periodística diaria no hay tiempo para hacer un “Taller de debate” o un “Retiro empresarial” para analizar qué hacer con nuestra actividad.

 

El diario sale todos los días y eso nos hizo ir cambiando sobre la marcha. Nos tuvimos que acostumbrar a nuevas normas de higiene y a dejar de lado las cuestiones más básicas y cotidianas como compartir el mate, como también a empezar a tener compañeros contagiados, a otros aislados y a otros trabajando desde sus casas. Eso obligó a duplicar esfuerzos para cubrir ausencias, a modificar roles y horarios, y también a cambiar rutinas laborales.

 

El gran desafío.

 

Ese nuevo desafío fue el combustible para no aflojar, para seguir para adelante y poder demostrar como equipo de trabajo y hacia a la sociedad que se podía estar a la altura de nuestra responsabilidad de informar con el mayor profesionalismo en un momento histórico de la humanidad. Y sobre todas las cosas, de poder hacerlo más allá de todos los problemas, trabajando “codo a codo”.

 

Así fue como las olas de contagios en la ciudad se fueron replicando también a nivel de empresa, con equipos que fueron quedando diezmados a nivel de presencialidad, con integrantes redoblando esfuerzo y otros colaborando con el trabajo desde sus hogares-

 

Así y todo, siempre se encontró la forma de seguir editando el diario con la misma responsabilidad y calidad de siempre, de modo tal que los lectores no notaran esas ocasionales ausencias.

 

Obviamente, para esta nueva “normalidad” no había, ni hay aún hoy, ningún manual de instrucciones de trabajo ni cuestiones por el estilo. Ya se sabe que en este “tsunami pandémico” que aún no tiene fin, las reglas que se ponen hoy, para mañana ya pueden dejar de servir.

 

Solo queda seguir elaborando algo así como una serie de herramientas para ir aplicando en todo este tiempo a nivel laboral, una especie de plan de contingencia al que se pueda apelar ante cada complicación.

 

Una experiencia de más de un año permite imaginar un poco más sobre cuáles son las situaciones a las que se puede enfrentar la actividad periodística y de qué modo afrontarlas. Todo esto obligó a diseñar sobre la marcha una nueva planificación: se tuvo que restringir la cantidad de integrantes de cada equipo periodístico para coberturas, reasignar tareas y reducir contactos presenciales, pasando a privilegiar las consultas telefónicas y las comunicaciones por redes sociales.

 

Un antes y un después.

 

Todo esto provocó un antes y un después también a nivel laboral. Si antes de la pandemia alguien hubiera pronosticado que en un futuro cercano íbamos a tener que trabajar de este modo, seguramente hubiéramos pensado que era una locura o directamente hubiéramos dicho que no se podía.

 

Es que la presencialidad para la actividad periodística, por si vale la pena aclararlo, es muy importante. No solamente para lo que es el registro de la actualidad informativa propiamente dicha, sino también porque de cada reunión de trabajo surge un debate de ideas que generan nuevas líneas de posibles consultas e investigaciones. Pasar de eso a organizar el trabajo del día o a debatir temas por correo electrónico o por un grupo de whatsapp también llevó un tiempo de adaptación.

 

Todo esto elevó el desafío para armar rápidamente equipos de trabajo con coordinaciones a distancia y con intercambios obligados de roles por el teletrabajo. Pero, para quienes aman esta vocación, la novedad que saca a un profesional de la rutina es un condimento más que hace tan atrapante a esta actividad, desde cualquier tarea informativa que corresponda hacer.

 

Un rol esencial.

 

Además, desde el primer momento de la pandemia fue la misma sociedad la que nos hizo saber del rol que debía ejercer el periodismo. Desde el minuto uno nos dijeron que éramos trabajadores esenciales desde el lugar de la información y de la concientización sobre esta pandemia, en la que debíamos hacernos cargo de informar con la máxima responsabilidad en un tema por demás delicado que no admitía posibilidad alguna de publicar versiones sin confirmar ni “fake news”.

 

Fue entonces que el enfoque comunicacional necesariamente tuvo que centrarse en la pandemia y en cómo informar sin caer en ningún extremo. Ni minimizar ni alarmar de más a la sociedad, manejando información oficial. Porque se sabe que  en el periodismo hay ciertas categorías de temas tal vez más livianos, generalmente vinculadas a la cultura o el deporte en los que se puede tolerar la publicación de alguna versión, pero en este caso estaba muy claro desde un primer momento que no se podía publicar nada que no tuviera una confirmación.

 

Y en eso estamos, navegando en este mar informativo sin saber cuándo y cómo llegará la próxima ola, pero con la certeza de mantener inalterable el mismo compromiso con el que se trabaja en LA ARENA desde hace 88 años.

 


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