Martes 09 de agosto 2022

Celebrar 88 años en clave de género

Redaccion Avances 22/08/2021 - 10.32.hs

Un recorrido en clave de género sobre los primeros años de fundación de LA ARENA hasta nuestros días arroja resultados feministas. Una lucha que trasciende la existencia y continúa.

 

Victoria Santesteban *

 

La perspectiva de género es, en 2021, mandato constitucional y convencional que exhorta a la identificación de las injusticias patriarcales en pos de su desarticulación. En este sentido, comunicar con perspectiva de género deviene obligatorio, así como la paridad de género en la conformación de empresas de medios. En 1933, año de fundación de LA ARENA, el patriarcado casi incuestionado volvía utópicas las conquistas de hoy. Sin embargo, un recorrido en clave de género sobre esos primeros años de fundación hasta nuestros días arroja resultados feministas.

 

Comienzos.

 

LA ARENA fue fundada un 21 de agosto de 1933 por Raúl Isidoro D’Atri y “contra toda previsión razonable pudo prosperar esa aventura teóricamente imposible”, escribía su yerno Saúl Santesteban, en oportunidad del 75° aniversario, en 2008. Esther Yacovonne, esposa de Raúl, no quedaría relegada al hogar que el patriarcado aún más recalcitrante de la época marcaba como lugar por excelencia femenino. Esther trabajó en LA ARENA desde esos primeros momentos, encargada de la administración y su nuera, Tita Alcaraz, estaba a cargo del archivo. Desde los inicios, la división sexual del trabajo en LA ARENA diagramó la repartija de tareas administrativas a mujeres mientras la labor periodística fue exclusivamente masculina.

 

En pleno 2021, las redacciones de los diarios del mundo continúan adoleciendo esta brecha de género, y no es casual que este año el Congreso Nacional sancionara la Ley 27.635 de paridad de género en medios de comunicación. Es que, sin estos “ayudines legislativos”, los espacios masculinizados continuarían atiborrados de varones por la tradición patriarcal de vincular la intelectualidad a lo masculino, como es el caso de las redacciones.

 

Mujeres.

 

Con anterioridad a esta ley, la redacción de LA ARENA fue paulatinamente incorporando mujeres a su plantel de periodistas y contando la realidad con prisma de género. LA ARENA tuvo la primera fotógrafa de medios, Silvia González, y Ana Carina Valenzuela es la primera y única mujer chofer de redacción, puesto siempre asignado a varones ante la infundada fama de malas conductoras que el machismo nos endilgó para evitarnos al mando, también de vehículos. La abogada feminista Irina Santesteban es una de las columnistas que denuncia al poder patriarcal cada miércoles y los martes me sumo a esa denuncia inclaudicable contra las prerrogativas de género también en la página destinada a editoriales y opinión. El suplemento Caldenia está a cargo de Ana Paula D’Atri, quien hace nueve años trabaja en una redacción más inclusiva. Claudia Espinosa, Silvina Peralta y Carina Steffanazzi son más nombres que se suman para esa paridad de género en construcción. Y si de lenguaje no sexista se trata, el Suplemento 1+1 editado por Sonia Santesteban se escribía en inclusivo desde los noventa, con un “niñas y niños” que por aquel entonces resultaba aún más rimbombante y resistido que ahora.

 

Refundación.

 

Rosalba D’Atri, hija de Don Raúl Isidoro, también seguiría los pasos de esos padres fundadores, para junto a su marido, Saúl Santesteban, dejar sus respectivos empleos públicos y zamparse a la refundación de la empresa familiar, en 1957. Saúl comenzaría tímidamente su labor periodística hasta ese entonces impensada, que lo conduciría a jefe de redacción y posteriormente director del diario, en 1965. Saúl y Rosalba interpelaban la orden patriarcal que mandaba a esposas y madres a quedarse en casa, corresponsabilizándose en el hogar y en LA ARENA, relativizando los márgenes de lo público y lo privado. “Como para mí la responsabilidad era una cosa habitual, yo asumí el trabajo en el diario, no como la señora de Saúl o la hija de papá…nunca me sentí dependiente de nadie, era mi forma de ser“,  relata Rosalba en una entrevista que le hizo Yoyi Di Liscia. Rosalba pisaba con fuerza y tacos el edificio de 25 de mayo, y luego el de calle Mitre. Por treinta años sería presidenta del directorio, en tiempos donde el machismo tenía que ver para creer que una mujer presidía una de las empresas más importantes de La Pampa.

 

Presidentas.

 

Rosalba había estudiado francés y trabajado en cooperativas y en la administración pública. Además de presidir el Directorio de LA ARENA SA, presidía la Sociedad Espiritista La Esperanza del Porvenir y la Unión Argentina de Mujeres, militaba en el socialismo y fue la primera candidata a intendenta de Santa Rosa en 1983. También maternaba y abuelaba, conducía su propio auto y amparaba las plantas de su casa con heredada mano verde. Daba lecciones de empoderamiento con su sola presencia, con la elegancia que no escatimaba en collares y colores. Rosalba no recurrió a esa sobriedad masculinizante que manda a vestirnos de colores oscuros y trajes para presuntamente resultan más creíbles, confiables y capacitadas. En 2006 asumiría la presidencia otra mujer, Sonia Santesteban, quien continúa en el cargo y quien tampoco adoptaría el taille como dress code para presidir el directorio. LA ARENA SA en desafío a los techos de cristal describe así una tradición feminista con mujeres en la dirección, en una Argentina donde sólo el 10,4% de los cargos directivos de empresas se encuentran ocupados por mujeres. Según datos de la Comisión Nacional de Valores, del total de 236 directoras, sólo 7 (el 3%) ocupa el cargo de presidenta de directorio y 20 de ellas (el 8,5%) son vicepresidentas.

 

Revolución.

 

La energía de revolución que corre por LA ARENA desde sus inicios es la que abraza también la causa feminista, hasta hacerla suya. Entonces sí, las olas feministas bañaron estas arenas pampeanas desde sus comienzos. Don Raúl imprimió con fuerza militante las páginas del único diario de la provincia que resiste los avatares del tiempo. La lucha contra los abusos de poder, la denuncia de las injusticias, la toma de posición que acompañó a los y las siempre postergadas continúa impregnando cada edición. El espíritu idealista de Raúl nos convence que un mundo mejor, para todos y todas, es posible, cuando hacemos de lo cotidiano militancia. Su energía guía los dedos para tipear las palabras que no encontrábamos. Nos susurra historias y noticias desde un más allá que se siente cerca, para recordarnos que la lucha trasciende la existencia y continúa.

 

*Abogada, Magíster en Derechos Humanos y Libertades Civiles

 

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