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Sabado 06 de junio 2026

Nuevos patrones para la integración del sur

Redacción 24/01/2012 - 04.34.hs

En momentos en que en Estados Unidos se lleva a cabo la interna republicana con vistas a desafiar al presidente Obama en las próximas elecciones generales, los debates hacen continua alusión a la cuestión migratoria, y los candidatos se afanan en presentar la propuesta más excluyente y denigrante posible para con los inmigrantes latinos.
Sin embargo, un informe publicado recientemente por la propia prensa norteamericana revela la existencia de un nuevo mapa en las migraciones latinoamericanas, y un claro decrecimiento en la voluntad de los latinos por emigrar al país del norte.
Concretamente, la cantidad de arrestos a inmigrantes ilegales ingresados por la frontera mexicana en EE.UU. ha decaído, en 2011, a los niveles de hace cuarenta años, lo que prueba que el atractivo norteamericano ha declinado sensiblemente.
Por el contrario, se registran en la región nuevos patrones migratorios internos, que amplían la cantidad y calidad de los destinos de los migrantes, y crean nuevas necesidades de infraestructura y servicios. No disminuyó la cantidad de personas involucradas en estos procesos, pero sí sus destinos.
Durante 2010 alrededor de dos millones de mexicanos dejaron sus hogares para establecerse en nuevas ciudades, pero ahora evitan los EE.UU. y la región limítrofe, prefiriendo en cambio localidades más pequeñas y seguras como Mérida, Oaxaca o Querétaro. Los guatemaltecos y salvadoreños que tradicionalmente atravesaban México para ingresar al "país del norte", ahora se quedan en el país azteca.
Sudamérica no es ajena a este nuevo patrón de migraciones, y son Argentina, Chile y Brasil los países que más atraen nuevas poblaciones. La inmigración boliviana a nuestro país ha crecido un 48% desde 2001, y las poblaciones paraguayas y peruanas están creciendo a un ritmo aún más rápido.
Lo que antes era un embudo, atraído por el imán de los EE.UU., ahora aparece como una telaraña en movimiento, con varios puntos de atracción, y con patrones antes nunca vistos. Los haitianos, por ejemplo, ahora prefieren emigrar hacia la zona amazónica de Brasil, para lo cual muchas veces realizan un complicado viaje a través de Perú o Bolivia.
Muchos factores contribuyen: el crecimiento económico sostenido de países como Argentina y Brasil, los tratados de libre comercio, las mejores condiciones para la inmigración, los adelantos en caminos y transportes y la telefonía celular, entre otros. Ya no es sólo la economía, sino también la cultura y la información lo que prevalece en la decisión de los migrantes. Uno de los principales motivos expuestos por éstos a la hora de buscar nuevos destinos, es el de procurar una mejor educación para sus hijos.
Como consecuencia de este rápido fenómeno, Latinoamérica está mucho más integrada, pero también se ha vuelto crecientemente más urbana, con una importante pérdida de su población rural. Esto demanda mayores servicios y mayor eficiencia en su provisión en los centros urbanos, pero precisamente esa concentración de población abarata los costos de distribución tanto del agua potable, como de la electricidad y los servicios médicos.
Esta nueva situación genera, desde luego, mayores responsabilidades a los países que, como el nuestro, asumen ahora una condición de protagonismo regional, y atraen nueva población de afuera. No se trata sólo de proveer servicios dignos a estos nuevos habitantes, sino también de otorgarles el respeto y el aprecio que merecen, y por sobre todas las cosas, extremar los controles para evitar su explotación.
Por vías imprevistas, la integración latinoamericana está más cerca de la mano, y más lejos de ser una utopía.

 


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