Lunes 06 de febrero 2023

La Pampa, Marín y la interna en El Caudillo y Montoneros

Redacción 18/11/2012 - 09.59.hs

Norberto Asquini
Documentos inéditos muestran la visión de la izquierda y la derecha del peronismo en los años 70 sobre La Pampa. "El Descamisado", de la JP, publicó sobre "los sectores macartistas" contra el gobernador Regazzoli, y la ultraderecha de "El Caudillo" de la Copdrip como "delirante" y "sinárquica".
La prensa nacional pocas veces da cuenta sobre los hechos de la política pampeana. En la periferia de los grandes acontecimientos, las menciones sobre la provincia y su dirigencia son escasas. Sin embargo, cada tanto, hay alguna apreciación sobre lo que ocurre en La Pampa. Dos revistas de carácter político publicaron en los años 70 sobre la política en la provincia, de dirigentes como el entonces vicegobernador Rubén Hugo Marín y de la feroz interna desatada en el peronismo.
Una fue el semanario "El Descamisado", el órgano oficioso de Montoneros -organización por entonces legal- y la JP Regionales. Luego la publicación pasaría a denominarse "El Peronista" y más tarde "La Causa peronista" por las sucesivas clausuras. La otra revista, "El Caudillo", de la ultraderecha peronista, fue el órgano de difusión de los grupos que integraban la Triple A. Dos documentos periodísticos inéditos y que más allá de cualquier consideración sobre la verdad histórica, muestran la visión política que se tenía sobre la provincia desde la esfera nacional.

 

"Macartistas".
La interna del PJ pampeano se reflejó en el número 29 de "El Descamisado" del 4 de diciembre de 1973. Por entonces, Juan Domingo Perón había asumido la presidencia, habían asesinado al sindicalista José Rucci y el Consejo nacional del PJ había comenzado la "depuración" de la izquierda del movimiento.
En la madrugada del 20 de noviembre, doce militantes de la JP platense, que pertenecían a Montoneros, fueron detenidos en el centro de Santa Rosa por la policía. Se los acusó de ser parte de un "grupo extremista" -en referencia al ERP que había sido ilegalizado- y estuvieron presos hasta el día 29. Habían estado haciendo prácticas de tiro en el oeste, en la zona de Telén.
"El Descamisado" titulaba la nota fechada en la capital pampeana: "Salieron de la cárcel los muchachos de Perón". En un recuadro, desde la óptica de la izquierda revolucionaria, indicaba: "Gobernador Regazzoli: un leal y auténtico peronista". Y precisaba abajo desde su óptica: "La detención de los 12 compañeros de la JP se encuadra, en Santa Rosa, dentro de un contexto político similar al dado en algunas provincias: un gobernador leal, peronista, que cuenta con el apoyo combativo del pueblo y la juventud, y un vicegobernador (Rubén Marín) recostado en los sectores traidores y macartistas del Movimiento Peronista".

 

Apretado.
"Un mes atrás -continuaba la publicación-, el gobernador fue 'apretado'. Aunque su natural prudencia hizo que no lo manifestara públicamente, el pueblo sabe que los traidores al peronismo intentaron presionar a Aquiles José Regazzoli. O como familiarmente le dicen, a don José. Disfrazándolo de 'reunión de evaluación', los sectores traidores estructuraron una especie de 'juicio político secreto' contra Regazzoli y, a cambio de aprobar la gestión de gobierno realizada hasta ese momento, le intentan arrancar 'acatamiento vertical al Consejo Nacional del Movimiento'. Es decir, a Martiarena. Pero sin mencionar la verticalidad y lealtad a Perón, al verdadero peronismo militante que practica Regazzoli".
"El gobernador no se dejó atropellar y su actitud dura hizo envainar el cuchillo a los organizadores del cónclave: el vicegobernador Rubén Hugo Marín -alto funcionario del Departamento de Trabajo en General Pico durante toda la dictadura (de la Revolución Argentina)- que cuenta con el apoyo de Esteban Rolando -a quien llaman 'el tercero del CdeO' aludiendo a su estrecha relación con Brito Lima- y de otro diputado nacional, Carlos Aragonés. A su vez, Aragones y Rolando -los dos de General Pico- manejaban la 'pesada' del Comando de Organización que se hizo fuerte en Pico, hasta que en recientes elecciones, perdieron su primacía. El 'vice' Marín cuenta también con el apoyo de un sector de la legislatura que manejan Hermes Accátoli y Roberto Gil. Este último, se jactó públicamente de haber 'botoneado a la federal' sobre la presencia en Santa Rosa del compañero Carlos Della Nave (uno de los detenidos)". De hecho, Marín y Aragonés no pertenecían al CdeO sino a las filas sindicales, y en 1974, ambos sectores, aliados hasta ese momento contra la izquierda, quedarían enfrentados a nivel provincial.

 

Complot.
Completaba la revista dando elementos para la posibilidad de un complot: "La mano es clara: esos mismos sectores macartistas que perdieron en su intento de apretar a Regazzoli, trataron ahora de instrumentar la detención de los doce militantes de la JP, dejando traslucir que eran guerrilleros del ERP y que eso pasaba por la 'mano blanda' de Regazzoli con la juventud. El intento era tan burdo que falló por la base. Pero lo hubo y hasta provocó una confusa situación que sorprendió por lo imprevista: la renuncia del ministro de gobierno -aunque éste adujo motivos de salud- y el inmediato juramento de un joven abogado, Manuel Baladrón, en su reemplazo".
"Aparentemente la tormenta pasó. Y quizá sirva para sentar más firmes lazos todavía entre la JP y el gobernador Regazzoli, por lo menos así se dejó traslucir en la reunión que el jueves por la mañana tuvieron con 'don José', los doce militantes liberados y Juan Carlos Gullo, Miguel Lizaso, Quito Baratea y otros integrantes de la Regional I de la Juventud Peronista".
"A través de ellos, en un evidente 'tiro por elevación', se intentaba cuestionar la indudable jerarquía y valor de dos compañeros gobernadores, peronistas y leales: Bidegain, por ser de la provincia de Buenos Aires todos los militantes detenidos, y Aquiles Regazzoli, el jefe ejecutivo de La Pampa, e indiscutido puntal de lealtad al general", comentaba el artículo.
Estos hechos, analizaba la revista, "se enmarcan en la ola de persecuciones, secuestros, atentados y agresiones de que somos objetos los militantes del sector leal y revolucionario del Movimiento Peronista. Consciente o inconscientemente, todos los funcionarios que intervinieron -policiales y judiciales-, le hicieron el juego a los sectores representativos del continuismo, la reacción y el imperialismo, al pretender ubicarnos en la sedición, la subversión".

 

A la derecha.
Debemos trasladarnos ahora un mes después y a las antípodas ideológicas de "El Descamisado". En el número 11 de "El Caudillo", del 25 de enero de 1974, hay un informe sobre las pretensiones de Mendoza de derivar el caudal de los afluentes del río Colorado, según indicaba el Plan Trienal peronista, lo que iba en detrimento de las provincias que compartían el río aguas abajo.
Era un tiro de elevación contra el gobernador mendocino Alberto Martínez Baca, al que se lo vinculaba a la JP y que sería separado de su cargo en junio de 1974. La revista, con todo su arsenal nacionalista y de derecha, hablaba de una "agresión sinárquica" y titulaba "Si no la paran... Mendoza secará el río Colorado". Allí comentaba que "La provincia de Buenos Aires, cómplice del gobierno pampeano (de Regazzoli), se hace la otaria con la protesta que encara el pueblo de las zonas afectadas". Así vinculaba a dos gobernadores considerados "de izquierda".
"Primero nos secaron por arribita y ahora quieren secarnos por abajo, estos mendocinos no tiene piedad para nosotros, ¿qué pretenden? El interrogante planteado por un paisano pampeano no tuvo respuesta", indica. Conocida la noticia del plan mendocino, "todo estaba alterado. En las localidades cercanas al río Colorado en sociedades de fomento, en locales de la CGT, en unidades básicas de la JPRA y en los niveles provinciales del Movimiento Nacional Justicialista se sucedían reuniones", apunta El Caudillo respaldando a la ortodoxia pampeana.
Y afirmaba que era parte de un plan de la sinarquía para "fraccionar al país" y que "esas fuerzas "que intentan enfrentar los poderes provinciales con el nacional trabajan en ese enfrentamiento. Para esto, los gobernadores enrolados con las fuerzas políticas de izquierda, preparan en diversas zonas del país conflictos y enfrentamientos".

 

Copdrip sinárquica.
El Caudillo indicaba que el desvío de aguas arriba era un boicot al pueblo y a sus obras hidroeléctricas. Y hablaba de "los saboteadores de siempre": "Mientras a nivel oficial las autoridades provinciales gestionan ante el Poder Ejecutivo la justa reparación en La Pampa han florecido los infiltrados, que siempre en tiempo de sequía aparecen. Escudados en la Comisión de Defensa de los Ríos Interprovinciales (la Copdrip), la izquierda delirante y retardataria pretende fomentar un conflicto movilizando universitarios para resolver, con la crisis anárquica, el fin último del proyecto sinárquico que es conflictuar al gobierno de Perón. Los energúmenos que intentan movilizarse favorecen con esta acción a las pretensiones del cuestionado gobernador Martínez Baca".
Finalmente, la revista de ultraderecha cerraba con un "Reportaje al vicegobernador de La Pampa", Rubén Marín, en un recuadro. El único dirigente consultado. El segundo en el gobierno solo efectuaba consideraciones generales y afirmaba que "en nuestra provincia estamos fuertemente unidos cuando de defender la integridad territorial se trata".

 


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