Dos marchas y sus mártires

Redacción 25/11/2021 - 00.59.hs

Lucas González y Elías Garay tenían, en vida, no pocas coincidencias. Los dos eran argentinos, jóvenes y morochos. El primero, bonaerense y jugador de fútbol en las inferiores de un club popular. El segundo, rionegrino, miembro de la comunidad mapuche y activo militante de los reclamos territoriales. Los dos fueron asesinados con armas de fuego. Lucas, por las balas de una 9 milímetros policial en la Ciudad de Buenos Aires; Elías por el calibre 22 de un sicario que le disparó al pecho en Cuesta del Ternero, cerca de El Bolsón.

 

Los nombres y fotografías de estos dos muchachos estuvieron al frente de sendas movilizaciones que tuvieron epicentro en la Capital Federal con fuertes repercusiones en varias provincias del interior: la marcha de las organizaciones indígenas en reclamo de la Ley de Relevamiento Territorial, por un lado, y la décimoquinta "Marcha de la gorra" protagonizada por jóvenes contra el gatillo fácil, por el otro, aunque ambas coincidieron y se sumaron en la plaza ubicada frente al Congreso Nacional el martes último.

 

En la movilización de las culturas originarias se alzaron los reclamos de los pueblos mapuche, qom, guaraní, ockolla, wichi, aimara, tehuelche y otros. Las que hablaron más fuerte fueron -no por casualidad- dirigentes mujeres quienes denunciaron "el derramamiento de sangre de un peñí (hermano)". También señalaron que "no somos terroristas y vamos a seguir resistiendo porque el Estado tiene que reconocer nuestros derechos", y demandaron terminar con "la discriminación y la estigmatización".

 

En tanto en la "Marcha de la gorra", protagonizada por jóvenes enrolados en organizaciones sociales y políticas, se escucharon consignas como "nunca más gatillo fácil", "mi gorra no mata, la tuya sí", "mi ropa no es delito" y muchas otras. En el acto se recordaron nombres emblemáticos: Luciano Arruga, Facundo Astudillo Castro, Lautaro Rosé, Facundo Scalzo, Franco Cardozo, Magalí Morales, como también Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, entre otros. El documento que se leyó en la oportunidad repudió el homicidio de Lucas González y señaló que "la seguridad de la que hablan, que reclama más policías y gendarmes, es la que nos mata un pibe cada veinte horas". Cuestionaron a "los medios de comunicación dominantes, bancados por el macrismo, que levantan un discurso de odio e intentan instalar que nosotros somos el problema de la inseguridad", y advirtieron que "las fuerzas de seguridad no te cuidan y solo garantizan el manejo de los negocios de la droga, los robos y la trata".

 

Como se dijo, son muchas las vicisitudes que hermanan a estos dos colectivos que unieron fuerzas al movilizarse juntos frente al Congreso. Es de esperar que los representantes del pueblo que sesionan en ese grandioso edificio porteño escuchen estas voces que nacen de las profundidades de los sectores populares más postergados. Hasta ahora, si hay algo que tienen garantizado los jóvenes humildes y los pueblos originarios es el acceso irrestricto a las secciones policiales de los grandes medios. Mientras no se modifique esta realidad lacerante, no se habrá pagado la deuda que el Estado tiene con ellos.

 

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