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Lunes 06 de abril 2026

El León solo es un camaleón

Redacción 06/04/2026 - 00.13.hs

Acosados por la difusión pública de los casos de corrupción que desde el mismo inicio les muestran a los argentinos, su verdadero carácter corrupto, entreguista y depredador, el gobierno libertario ha desarrollado una capacidad de supervivencia que es, puede decirse, como un proceso de adaptación darwiniano al nuevo escenario social mucho más indignado y desencantado de sus promesas.

 

Se trata de una estrategia copiada de los animales, no del león con que se disfraza cada vez que puede, sino más bien de aquéllos que, incapaces de defenderse con su fuerza, se camuflan para sobrevivir como el camaleón, engañando a sus predadores con una apariencia falsa.

 

Así como el camaleón no puede mostrarse tal como es porque se lo comen, el gobierno libertario no puede mostrar el país como está porque los argentinos harían lo propio.

 

Desarrollaron así una estrategia camaleónica para presentar una realidad distinta y confundir a su entorno: camuflan la inflación con datos falsos pese a que en los bolsillos se torna evidente, camuflan un presunto crecimiento de la economía pese a que la recaudación cae, camuflan la pobreza mintiendo una disminución mientras el consumo cae en picada… etc.

 

Camuflaron la corrupción con la complicidad de los camaleónicos medios hegemónicos hasta que todo explotó: $Libra, más el 3% para Karina, más los lujos de Adorni rebasaron todo poder de mentir.

 

La última y más disparatada de estas mentiras darwinianas del gobierno libertario y sus cómplices mediáticos ha presentado al país la existencia de una red de espías rusos (de la que no dan ninguna referencia cierta) que se ocupaban de descubrir los chanchullos de los funcionarios y se los mandaban a periodistas para que los publicaran.

 

Semejante historia ganó los titulares de los grandes medios nacionales como si se tratara de un nuevo Panamá Papers, aquel que descubrió los chanchullos de medio mundo, incluido el entonces presidente Macri, a quien nunca esos medios le pidieron explicaciones por los millones de dólares que había sacado del país sin declararlos. Macri, de más está decirlo, siguió gobernando con la anuencia de la entente mediática y judicial que lo exculpó pese a todas las evidencias.

 

Encima, los que venían a destruir al Estado (que según ellos es el principio de nuestros males), fueron descubiertos sacando créditos de cientos de millones de pesos en el Banco Nación pese a que no califican para recibir esos montos a los que acceden solamente por sus conexiones políticas.

 

(Caso parecido al que protagonizó el antiestado Javier González Fraga, aquel famoso macrista que en 2016 le reprochaba a Cristina “le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior", que le dio 300 millones del Banco Nación a la cerealera en quiebra Vicentin. No solo que se los dio cuando la cerealera ya daba muestras de ir en picada, sino que lo hizo contra los estatutos del Banco que prohíben darle semejante cantidad de su masa prestable a una sola firma).

 

En uno y otro caso, estos “anticasta” y “antiestado”, mostraron su verdadero rostro camelónico: un Estado al que destruyen en todo lo que hace para hacerle la vida más digna a la mayoría de los argentinos pero conservan en aquello de lo que pueden “morder”.

 

Son lo peor que le ha pasado al país desde el orden oligárquico que en el siglo XIX, destruidas las provincias y sus líderes, se quedaron con todas las tierras del país haciendo leyes a su medida mientras entregaban la riqueza minera a los capitales extranjeros.

 

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