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Domingo 05 de abril 2026

Esperó una coincidencia por años hasta que pudo sacar la foto

Por Redacción 05/04/2026 - 17.52.hs

La espera es una virtud difícil de cultivar en estos tiempos vertiginosos, de cambios constantes y exigencias de resultados al instante, pero suele dar sus frutos a quienes desarrollan la paciencia necesaria. 

 

En algunos ocasiones, es imprescindible saber esperar porque hay factores que no son manipulables y si se quiere alcanzar un objetivo hay que saber aplicar la templanza hasta que ocurra el momento deseado y aprovecharlo. 

 

Algo de eso debe haber aprendido y puesto en práctica el fotógrafo Alejandro Carnevale, quien en este fin de semana largo de Semana Santa logró capturar una imagen que venía buscando hace años. En una nota que publicó en el diario Río Negro explicó su atracción por el faro Río Negro, que se ubica en el Balneario El Cóndor, a pocos kilómetros de la ciudad de Viedma. 

 

Ese faro tiene su luz encendida desde 1887 y es el más antiguo de la Argentina continental. Está erguido en la desembocadura del río Negro y presenta una torre cilíndrica de color blanco que resalta en el medio del paisaje costero patagónico. 

 

"El Faro Río Negro es uno de mis lugares favoritos para hacer fotos. Lo visito cada vez que voy al Balneario El Cóndor y siempre busco un ángulo y una luz perfectos para fotografiarlo. Su estructura, su historia y su ubicación en la costa me fascinan", admitió Alejandro en su artículo. 

 

La novedad que tuvo este viaje para Alejandro es que se dio una coincidencia que nunca había presenciado: había luna llena. "Esta vez, todo se alineó. La luna estaba en su punto máximo: una luna llena rosa, un nombre que se debe a la floración de una planta silvestre en Norteamérica que brota al inicio de la primavera, aunque el satélite no cambia de color. El faro, firme sobre la costa, marcaba su presencia. La combinación era perfecta", describió.

 

Ante esa oportunidad, el fotógrafo se puso a buscar un punto desde donde pudiera apreciar la luna en perfecta coincidencia con el faro y ambos elementos se vieran juntos. Logró encontrarlo y "fue mágico", según sus propias palabras. 

 

"La luna parecía flotar detrás del faro, y pude disfrutar de ese momento durante varios minutos, observando y fotografiando sin parar. El viento soplaba suavemente y el sonido de las olas era lo único que se escuchaba. La naturaleza parecía haberse detenido y solo existía ese instante", reflexionó.

 

Carnevale está convencido de que nunca se olvidará de ese instante efímero en que coincidió la parte más alta del faro con la luna llena detrás y pudo hacer varias fotografías. Lo sintió como un "regalo invaluable" porque la foto será un recuerdo, pero "la emoción y la sensación de logro que sentí en ese momento permanecerán conmigo para siempre". 

 

"Esa noche, mientras observaba la luna y el faro, me di cuenta de que la fotografía no solo es capturar imágenes, sino también capturar momentos y emociones", cerró Alejandro su nota sobre el suceso que esperó durante años.   

 

 

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